lunes, 20 de febrero de 2012

La Espiral (notas de viaje por Sudáfrica)

Salimos a las 12 del mediodía de Barcelona.  En Madrid el vuelo de Swissair retrasó su salida hasta las 17.15 h.  La tarde era soleada y los Pirineos estaban sin nubes. Reconocí el bosque de Irati y más a la derecha el Astazu.  Es la primera vez que volamos con esta compañía.  Asientos de piel.  Monitores de 12” de cristal liquido cuelgan del techo cada 4 filas de asientos en donde nos dan información del vuelo.  Velocidad 900 km/hora, algunos momentos hemos llegado a 1000km/hora.  Altura: 9.000mts.  Distancia recorrida y tiempo restante de vuelo.  Es entretenido.  Cada 5 minutos la pantalla muestra un mapa de Europa en el que un pequeño icono en forma de avión va trazando una ruta en dirección a nuestro destino.

En Zurich llueve.  El monitor nos muestra el plano del aeropuerto con las puertas de llegada y con las puertas de los enlaces.  Nuestro equipaje esta facturado en Madrid directamente hasta Johanesburgo.  En Zurich solo bajamos con el equipaje de mano y hemos de volver a pasar por la policía. Esperamos una hora y media para embarcar de nuevo pues el avión de París que tiene enlace con el nuestro se halla retrasado por tráfico aéreo.  Finalmente despegamos a las 9 de la noche.  A mi lado un niño de 4 años con su joven mamá negra de Zimbawe.  Sobrevolamos Tripoli cuando nos vuelven a dar cena.  Repetimos el mismo Goulash del vuelo Madrid-Zurich. Fallo de Swisair.  El enano es ‘majete’, no habla inglés pero nos aclaramos por señas.  Los cartoons lo dejan hipnótico y cuando se acaban da un breve alarido insospechado, hasta que empieza el nuevo. Me pregunto lo que pasará cuando empiece la peli de la noche. Nothing Hill, que por cierto ya hemos visto. La mamá de mi vecino no se entera porque lleva los cascos del walkman puestos desde Zurich. Menos mal que la azafata le trae un coche en miniatura con el que se entretiene en silencio.  Son las 11 de la noche cuando acabo mi cuarta cerveza del día. El monitor nos informa de que nuestro destino está a 7500 km. y que la hora de llegada esta prevista para las 6 de la mañana.  Viajamos a 10000 mts por encima del Sahara, afuera hace 56 bajo cero y nos movemos a 975 km/hora.  Pienso en la tercera dimensión y en como el ser humano ha llegado a controlar el desplazamiento en ella en tan solo un centenar de años.   Si a los primeros viajeros que llegaban a Cape Town, después de 5 meses de navegación, les hubieran dicho que era posible hacer la travesía en tan solo doce horas no lo hubieran creído. No era siquiera concebible como idea.   Que estaremos haciendo los humanos dentro de doscientos años que ahora ni siquiera podemos imaginar?  Conseguiremos el control sobre la dimensión inmediatamente superior: el tiempo?   Podremos algún día desplazarnos en la cuarta dimensión como lo hacemos ahora en la tercera?

Tomamos tierra en Johannesburgo a 280 km/hora.  Los tramites de inmigracion son lentos y en la cola conocemos a  Ester y Jonathan Toledano.  Son de París; viven en el XVII arrondisement –cerca de la place de l’Etoile-, y desde el primer momento se muestran abiertos y acogedores.  Van, como nosotros, al Congreso de ESAPEC y harán la extensión pre-congreso a Zimbawe y Botswana.   Al poco rato de conversar ya establecemos una buena corriente de simpatía.  Un buen filing como dicen los ingleses.  Él es pediatra con practica privada en París; ella empezamos a sospechar que es habladora profesional.  Muy agradables.   Al salir de la aduana nos espera una guia sudafricana,  Fatima.  que nos llevará a hacer un tour por Johanesburgo.  En el bus nos presentan a los Danan: Nicole y Roger,  ginecologa y pediatra, también viven en París y son amigos de los Toledano.  Recorremos el centro de Johanesburgo que nos parece deprimente.  Altos edificios de cemento, algunos de ellos cerrados desde hace años, como el Hotel Carlton de 30 pisos que lleva 4 años sin ser abierto al publico. Desolador.  Los edificios con rejas hasta el primer o segundo piso para evitar el saqueo.  Nos llevan a ver la casa de Nelson Mandela y los barrios residenciales con magnificas mansiones y grandes medidas de seguridad.  Soweto está a 15 km del centro y alli viven 3,8 millones de negros y mestizos. Ni un solo blanco. Nuestro tour no puede ir porque no hay tiempo. Los blancos han abandonado Johanesburgo para instalarse en nuevas zonas residenciales de la periferia. Visitamos, de pasada, un barrio cercano al centro comercial que se llama Hillbrow. En la epoca de apartheid pertenecía a los blancos.  Hoy solo lo habitan negros y mestizos.  Es un barrio degradado en el que se fueron dejando de pagar los alquileres a los propietarios blancos, los cuales a su vez dejaron de pagar los impuestos municipales y el ayuntamiento decidió despreocuparse de su mantenimiento. Resultado: degradación ambiental. Actualmente para disponer de luz, agua o gas se ha de pagar por adelantado. Todavía hoy, 10 años después del cese del apartheid, más de la mitad de las viviendas son ocupadas por inquilinos que no pagan.  El indice delictivo de esta ciudad es el doble del de la media del pais.  A su vez el de South Africa es 18 veces mayor que el de la media de los paises europeos.   La guia nos explica que a partir de las 5 de la tarde el centro queda abandonado y no es recomendable acercarse por alli.  La vida social y comercial de la capital de South Africa ha desaparecido del centro de la ciudad para instalarse en los elitistas barrios residenciales.  Es alli donde se han de buscar las boutiques de ropa de marca  y los grandes hoteles de 5 estrellas.

Comemos en el Holiday Inn cercano al aeropuerto.  Desde Johanesburgo volamos a Victoria Falls en Zimbawe.  Nuevamente aduanas y tramites.  Ahora estamos de verdad en el Africa que uno se imagina con facilidad.  A ritmo lento y con papel de calco, en lugar de ordenadores, los funcionarios de Zimbawe nos cobran 40 dolares por cabeza como derecho de entrada al país.  Vemos como se descarga manualmente el equipaje y como en el lugar de cinta transportadora hay un grupo remolón de mozos que cumplen con esa función como si fueran maquinas. Finalmente salimos en microbús hacia la frontera de Botswana.  Pasamos nuevamente la aduana en Kasane y tras una hora y media de viaje llegamos al Cresta Mowana Lodge.   Cenamos muy bien y nos vamos a dormir pues estamos agotados.  Hace 30 horas que iniciamos el viaje en Barcelona.

A las 10 de la mañana salimos en un Toyota LandCruiser transformado para llevar tres filas de asientos que acomodan a nueve pasajeros.  Nuestro conductor y guia se llama Leonardo.  Durante toda la mañana recorremos pistas polvorientas en busca de los animales que viven en el Chobe National Park, la mayor reserva de elefantes de Africa ya que cuenta con 45.000 ejemplares. El Chobe tiene una extensión de 11000 km2, la cuarta parte de Catalunya o la tercera parte de Belgica y la misma extensión que la Region de París que comprende los departamentos de Alts de Sena, Essone, Sena i Marne, Sena Saint Dennis, Val-de-Marne, Val-d’Oise y Ville de París. Esta extensión es imposible recorrerla por completo en unos días por lo que los guias nos llevan a las zonas de agua para tener más oportunidades de ver animales. Muy pronto empezamos a ver elefantes por todas partes. En pequeños grupos o en manadas más grandes y de todos los tamaños.  Estamos al final del invierno y la primavera este año es algo tardía lo que hace que esté todo todavía muy seco.  Los arboles caducos todavía no han brotado y la mayor parte de los arbustos están pelados por los elefantes.  En la reserva tienen un grave problema, nos explica el guía, con el exceso de estos animales ya que para procurarse las ramas y hojas llegan a derribar a los arboles cuando no alcanzan su parte superior con la trompa.  La perdida de masa arbórea va en aumento cada año y con ella disminuye la zona de sombra en la cual se desarrolla un manto herboso.  Sin arboles no hay sombra, y sin esta el sol calcina el suelo y no crece suficiente hierba.  Sin pastos los rumiantes como los búfalos y antílopes disminuyen.  Sin rumiantes la población de los grandes carnívoros inicia una regresión.  Estamos frente a un desequilibrio ecológico.  Los elefantes durante el día ramonean por entre los arboles y arbustos y al caer la tarde se acercan al rio y a las charcas cercanas al rio Chobe.   Alrededor del Chobe River el paisaje se vuelve verde.  El guía atisba nuestro primer león.  Rápidamente preparamos las cámaras y nos acercamos.  Se trata de una leona que monta guardia junto a su pieza.  No debe de hacer mucho que los leones han podido cazar a una cría de elefante que tendrá, mas o menos, un mes.  Los buitres y quebrantahuesos están al acecho, a prudente distancia.  La leona no se irá ni siquiera cuando la madre del elefante abatido se acerque a pocos metros para comprobar si su cría sigue viva.  El guía nos explica que la leona no se moverá hasta que esté segura de las intenciones del elefante.  Los elefantes adultos pueden con los leones pero los enfrentan solo para defenderse.  Si la elefanta tiene la certeza de que su cría esta todavía viva atacará a la leona.  Después de un par de tentativas finalmente se convence de que no hay nada que hacer y abandona a su cría.  La elefanta, barritando lastimosamente, se une a la manada y la leona, recostada en su trofeo, nos observa en la distancia con aire de vencedor.   Seguimos nuestro camino y encontramos al poco rato a otra joven leona dormitando bajo la sombra de un árbol.  Nos detenemos a dos metros del felino. No se inmuta.  El olor de la gasolina y del coche se sitúa por encima de nuestro propio olor y no nos detecta como presa comestible.  El guía nos explica que si bajáramos del coche y nos apartáramos un par de metros en dirección contraria seriamos una presa fácil.  En el vehículo, aunque este abierto, estamos seguros.  No se ha dado ningún caso de ataque a turistas en los últimos diez años.   Proseguimos el camino y fuimos descubriendo toda clase de antilopes, ñus, kudus, facoceros (una especie de jabali) hipopotamos, bufalos cafre (que si atacan a veces a los jeeps), monos y jirafas.

Comimos en la piscina del Mowana Cresta Lodge.  Por la tarde hicimos un crucero por el rio Chobe. Contemplamos cocodrilos e hipopotamos; vimos como atravesaban el rio las manadas de elefantes y como las madres ayudaban a las crias para que no se ahogaran.  Nos tomamos una cerveza sudafricana mientras el sol se ocultaba entre los baobabs del horizonte. Alguna barcaza con trabajadores negros pasaba por nuestro lado.  En la orilla los niños negros del pueblo de Chobe nos saludaban.  Anochecía cuando llegamos al embarcadero del hotel.  El bufet del Mowana esta noche ofrecía todo tipo de animales: cola de cocodrilo a la plancha con aspecto de rape, guiso de bufalo cafre, goulash de kudú, roastbeef de impala y filetes de avestruz.  En la mesa no todo el mundo se animaba a probar de todo.  Creo que los más curiosos fuimos Nicole Danan y yo.

A las 5 y media de la mañana nos despertaron para tomar un café y salir a un nuevo safari.  Tuvimos ocasión de seguir de cerca la cacería de una leona que siguió durante más de una hora a una manada de búfalos esperando que algún rezagado, enfermo o recién nacido, quedara a su alcance.  El carnívoro no tuvo suerte esta vez y acabó tumbándose cerca de nuestro vehículo bajo un matorral.  Seguimos media mañana más recorriendo la sabana por las interminables pistas en busca de más jirafas y elefantes.   El sol empezaba a calentar cuando nuestro guía dio por finalizado el recorrido y enfiló hacia el confortable Mowana.  Mientras dejábamos el parque atrás el habitat se hacia cada vez más árido. Fuera de la zona ribereña al rio Chobe el resto estaba seco y la poca hierba que crecía era pajiza.  Las ramas de las acacias y de los ébanos estaban raídas o rotas por los elefantes.  Pense que la degradación, fruto del exceso, no es patrimonio del viejo occidente. Tan solo habíamos visto una pincelada del África real y una metáfora de lo que pudo ser en el pasado.  El desequilibrio ecológico propiciado por la sequía y la falta de depredadores naturales es un atisbo de lo que quizás llegue a ser.  No creo que las cosas sean muy diferentes en otros paises del continente.  Esta vez hemos visitado una muestra de Botswana pero con variaciones poco importantes, seguramente podriamos decir lo mismo de Kenia o de Tanzania.

Como dijo Fatima en Johanesburgo,  “África está perdida para nosotros: los hombres”.  Recuerdo que pronunció esta frase en el bus cuando nos explicaba las cifras de SIDA que asolan a la población sudafricana, especialmente a los zulus (50% de la población afectada).  Africa esta perdida seguramente por que nunca ha sido ganada.  Solo se ha usado de ella con la intención de sacar partido a su naturaleza. Sea en forma de materias primas o en forma de esclavos.  Entre el siglo XV y el XVIII el continente fue diezmado y su población estuvo al borde de la extinción debido a la trata de esclavos a la que fue sometido tanto desde el lado occidental blanco como desde el lado oriental asiático. Los europeos, malayos, hindúes, los piratas de los emiratos y los indonesios, fueron saqueando primero las poblaciones costeras y más tarde el interior en busca de negros para esclavizar.  Los belgas en el Congo-Zaire, los ingleses en Egipto, Sudan, Nigeria, Kenia y sus colonias adyacentes, los portugeses en Angola, Mozambique y Madagascar, los alemanes en Namibia, los Franceses en Argelia, Senegal, Costa d’Ivori, Ghana, Txad o Camerun, los italianos en Libia, los españoles en el Sahara, Guinea Ecuatorial y Marruecos.  Todos han sido ejemplo de colonialismo explotador al uso de la epoca.  Hay excepciones como los asentamientos franceses en Argelia y los asentamientos holandeses primero y posteriormente los boers y africaners en Sudáfrica.  Solo en estos casos la intención del hombre blanco ha sido la de colonizar una tierra nueva para quedarse y fundar una metropoli propia. En el caso de Argelia los franceses que creyeron en el sueño de una nueva nación condujo a una larga guerra que acabó con la expulsión. En el caso de los africaners después de las guerras boers y de mantener un pulso con el imperio británico se consiguió el sueño de una nación independiente.  La historia juzga con severidad el aparheid africaner pero mira para otro lado cuando hablamos del exterminio de los indios norteamericanos a manos de los colonos blancos que invadieron su territorio de este a oeste.  Las fechas son las mismas.  San Francisco fue fundada por españoles en 1772, (España pierde la soberania del virreinato de México en 1813) y es arrebatada a los mexicanos por los USA en 1843 (USA se anexiona Texas en 1836, y California, Arizona y Nuevo Mexico entre 1843 y 1845).  En esas fechas los africaners tenían casi doscientos años de historia. Si la peninsula y la tierra del Cabo ya es conocida por los navegantes portugueses Bartolomé Diaz y Vasco de Gama desde 1497, no es hasta 1652, en que Van Rieebeck funda Ciudad del Cabo bajo la Table Mountain, cuando se inicia la aventura de la colonización holandesa-afrikaner.   Este es el único caso de colonización blanca en el continente que no se realiza con la espectativa de enriquecer a la metrópoli con la materia prima de la colonia.  Muy pronto los colonos blancos se afianzan en el territorio con la conciencia de ser un nuevo pueblo. Inglaterra se resistirá y tratará por todos los medios de moderar la expansión africaner. Las sucesivas guerras anglo-boers, desde 1830 hasta fin de siglo, son los episodios sangrientos de esta resistencia.   Finalmente la constitución de la Unión Sudafricana, gracias al tratado de Veerening de 1902, es la consecuencia histórica de un empeño con casi trescientos años de historia. 


domingo, 15 de enero de 2012

Mientras el Estado duerme...

   
No ha cambiado mucho mi transcurrir vital en los últimos tiempos. Desde hace años los pasos que doy son producto de elecciones ante la vida que me llevan a cuestionar los verdaderos motivos que mueven mi deseo de seguir haciendo lo que hago… 

Ahora estaba en plena campaña electoral. Se renueva en mi, por imperativo temporal periódico, una parte del senado y una parte del congreso. El gobierno actual tiene serias dudas sobre su continuismo, yo mas bien diría que el presidente del ejecutivo, yo mismo, tiene la secreta esperanza de que le den un poco de descanso y que sea otro el que se haga con los trastos del mandar. Está deseando retirarse a su casa de la montaña para meditar y escribir. No obstante su responsabilidad política le tiene comprometido con el partido que encabeza y ha de hacer un ultimo esfuerzo parodiando la seguridad de una nueva victoria electoral. 

Hoy, mientras regresaba del consabido almuerzo de trabajo de los martes, en la cafetería de la sede del partido, venia recordando la entrevista que concedió ayer a una destacada periodista americana del semanario Freedom. Una discreta sonrisa se le escapaba mientras se arrellanaba en el confortable asiento trasero del Opel Senator blindado que lo llevaría a la presidencia del gobierno en Castellana. Estaba dispuesto a recordar y lo haría a fondo.  

La había conocido hacia al menos 10 años cuando le encargaron el seguimiento de su primera campaña electoral. En aquella época era una jovencita agresiva que utilizaba su atractivo personal para acercarse a los líderes políticos. Su propia oficina de prensa le había prevenido diciéndole que no era de los nuestros. Recordó como le había fastidiado aquella advertencia. Esos perdonavidas del departamento de relaciones publicas siempre se adelantaban a cualquier posibilidad de que uno descubriera las cosas por sí mismo.  Entonces no le dejaron que fuera entrevistado por ella.  Ahora se había tomado la revancha y había dispuesto la entrevista de forma que no pudiera asistir ni siquiera su jefe de prensa.  Allí estaba ella esperando sentada en la antesala de su despacho, se levantó al serle anunciada por el ujier su llegada, lo hizo sin presteza, como dando tiempo a que se comprobara el carácter felino de sus movimientos más mecánicos. El ujier mantuvo la puerta del despacho abierta mientras ella seguía al presidente.  Tomaron asiento en el tresillo Chester de piel de búfalo.  Mientras sacaba la grabadora le preguntó si la recordaba a lo que, sorprendido, él contestó que no se habían visto más que en alguna sala de prensa… ella hizo un gesto como asintiendo y él sostuvo la mirada de sus pupilas verdes el tiempo suficiente para que ella supiera lo que sucedía. Lo supo al instante y aprovechó la ventaja que eso le daba para empezar preguntando:


– puedo asegurar a mis lectores que es usted un hombre integro?

– señorita, usted puede asegurarlo porque yo así lo creo, pero otra cosa será que todos ellos por un igual lo crean. Los hombres públicos tenemos la obligación de serlo y por ende de parecerlo. Ese es un trabajo constante en el que esta empeñado no solamente el interesado sino también sus consejeros de imagen. Por contra, usted sabrá mejor que yo que el empeño de algunos sectores de la sociedad, interesados en que parezca lo contrario, trabajan intensamente para demostrarlo. Quiere tomar té o prefiere café.

– muchas gracias, no acostumbro a tomar nada durante mis entrevistas. ...Sr. Presidente, es usted el verdadero responsable de la política del gobierno?

– mire, esa es una pregunta con doble sentido. Si admito mi responsabilidad única habrá quien crea que el partido al que represento no tiene parte en la gestión publica. Por otro lado si le digo que las decisiones del ejecutivo están inspiradas en las directrices del congreso del partido o subordinadas a la ejecutiva de aquel, alguien puede pensar que mi figura es meramente decorativa.  Pero ciñéndome más a su pregunta le diré que el aparato del partido controla mi gestión y en definitiva me da su confianza para que actúe libremente. Si algo sale mal he de rendir cuentas ante la comisión de control de la ejecutiva del partido. Siempre es, por tanto, una responsabilidad personal aunque inmersa en la filosofía que emana de las bases hacia el congreso del partido. Sin embargo, y más allá de su pregunta, le he de decir que creo poco en la palabra responsabilidad. Generalmente tras esa palabra esta el vacío real de un contenido posible. Mientras esa posibilidad no sea efectiva, y real, hablar de responsabilidad es simplemente jugar con las palabras.

– pero usted me intenta decir que no cree en los actos responsables, es eso cierto?

– depende del grado de certeza que usted exija a mi discurso.  Así, si lo que me pide es una definición de mi responsabilidad original como ser humano, le he de confesar que tengo serias dudas sobre la posibilidad de llegar a concretarla en términos inteligibles para la mayoría...

– bien… entonces limitémonos a la expresión personal de lo que para usted es ser responsable, si es que usted puede concretarlo para usted mismo. Después veremos si los demás lo podemos entender o no.

– de acuerdo; creo que el ser humano difícilmente es libre de ser en sí. Ordinariamente existe en sí, que no es lo mismo. Esta diferencia hace del término responsabilidad algo vacío o algo real. Mientras solo existe en sí, el ser humano no controla lo que sucede ni afuera ni adentro de su acontecer existencial.  Es víctima de las circunstancias que lo llevan de una situación a otra, a pesar de que la cohesión de sus actos y la presencia de una identidad bien apoyada por lo fenoménico le hace creer que es el quien realmente dirige sus destinos...

– entonces según esto usted no cree en la libertad de opción del ser humano. Me viene a decir que el ser humano siempre actuaría limitado por esas circunstancias que lo empujan a actuar de una manera o de otra. Es eso lo que quería decir?

– pues sí, aunque suene muy ortegiano creo que para entender el actuar del hombre no se puede separar a este de sus circunstancias. En tanto este no asuma sus circunstancias como factores propios de su esencia, de su ser, estaremos jugando al juego de creer que soy algo que no soy. La reina de este juego es la apariencia. El ser humano, frecuentemente, gasta toda su pólvora en comprar apariencias que enmascaran lo que no ES y permiten una EXISTENCIA confortable y acorde con lo que le rodea. El juego de las apariencias es un mecanismo biológico que permite la supervivencia del único animal que conocemos como racional. El ejercicio autentico de la racionalidad llevaría a superar este mecanismo biológico de conservación. Pero no encontramos en todos los hombres el impulso necesario para la practica de esta racionalidad, diríamos… de alto nivel. Hasta el siglo XIX el planteamiento profundo del SER ha estado unido siempre a las ideas religiosas. Pese a que existían los embriones filosóficos de este planteamiento desde antiguo, la filosofía estaba demasiado alejada del nivel practico para que fuera útil o siquiera aplicable a escala de la humanidad. Tan solo los movimientos religiosos llegaban a conectar con el hombre practico para moverlo en una determinada dirección que lo apartara del nivel exclusivamente biológico, sensual, en el que la supervivencia de la especie lo mantenía.  Quizás porque arrastramos esta rémora de siglos es por lo que cuando uno habla de estos temas frecuentemente es tildado de místico o iluminado. En realidad el peligro de caer en manos de revelaciones fantásticas de todo tipo es grande. Cuando uno se lanza al apasionado descubrimiento de lo que ES, inicia un camino lleno de dudas y con frecuencia se siente tentado de acogerse a explicaciones oportunas que iluminan momentáneamente el camino. Nuestro siglo empieza a estar plagado de sectas y movimientos que abordan la ontología cósmica y la metafísica desde atractivos planteamientos que analizados a fondo no son mas que variaciones de nuestras clásicas religiones reveladas, pero esta vez sin liturgias ni santorales, sin túnicas azafranadas ni monasterios recónditos, sin kharems ni peregrinaciones, sin koans ni satoris...

– asi pues, según usted para que un hombre sea responsable de sus actos primero debe de asumir sus circunstancias para dejar de existir simplemente y pasar a ser. Pero yo le pregunto: ¿cómo se da este paso, que usted describe tan facilmente?

– perdóneme si le he podido parecer pedante, pero no crea que lo describo tan fácilmente, tengo mis dudas de que esa descripción tenga la validez universal que usted quiere asignar a mis palabras.  Verá, para mí el principal bagaje de un hombre mientras vive son sus dudas. Sin duda tan solo hay quietud, la quietud del cementerio. Las certezas, ya lo dijo alguien, son propiedad de los iluminados y de los muertos. Yo tan solo constato, al mirar a mi alrededor en la vida, que es muy frecuente que las gentes siempre quieren ser algo. Uno quiere cambiar su vida, otro quiere ser director general, otro que es bajo quiere ser alto, aquella que es morena quiere ser rubia, aquel que es campesino quiere ser obrero industrial, aquella que es modistilla quiere ser actriz de cine, etc, etc.. Sin embargo ese querer ser algo casi siempre se refiere a calidades exteriores. Por otro lado la historia natural del ser humano pasa por una infancia en la que se enseña continuamente desde la apariencia. Se vive desde pequeño el valor de lo ficticio y pocas posibilidades tiene el ser en formación de preguntarse por SI MISMO. Pueden pasar décadas hasta que el hombre se plantea que no se ha encontrado a si mismo, que tan solo tiene de él retazos y adornos superficiales que lo han mantenido atento a una ficción de sí. Empezar a asumir esta realidad, constatada el día menos pensado, no es fácil. Sobre todo si se tiene una cómoda posición vital. Dejar lo andado, prescindir de lo conseguido, arriesgarse a comenzar una investigación biográfica que no se sabe dónde acabara no es empresa que anime a cualquiera. Es muy comprensible que de los pocos que llegan a plantearse este proceso, todavía sean menos los que decidan seguir hacia adelante… Asumir las propias circunstancias es un proceso tan personal que la prudencia aconseja no hablar de ello mas que por referencias a lo muy personal e intimo, …si es que se ha vivido el proceso. Para acabar podría decir que esta tarea es para mí la que dota de verdadero sentido a la vida de un hombre.  Cuando un hombre asume su condición de hombre publico, desde la asunción de las circunstancias que lo han llevado a serlo, entonces puedo decir que llega a conocer las limitaciones de su responsabilidad. También es cierto que entonces nadie más que él mismo puede juzgar el alcance de su verdadera responsabilidad, que no tiene porque coincidir con el juicio que los demás desde su posición de espectadores superficiales pueden llegar a hacerle. 

La entrevista se había acabado. Ella tenia los ojos entornados y miraba fijamente la grabadora. Cuando deje de hablar, la paró, levantó la cabeza y me miró. Supe que se había enamorado de mí en aquel momento.            


Mi pobre presidente de gobierno llegó al final de sus recuerdos cuando el chofer le abrió la puerta frente a presidencia. Le deje sumergirse en sus preocupaciones para volver mi atención al hecho mismo de que mi Estado necesita una renovación interior que ya no puedo aplazar…


Fragmento de “Mientras el Estado duerme”

jueves, 29 de diciembre de 2011

10) Las áreas o funciones especializadas de la mente

         







Habíamos dicho que el flujo atencional (FA), la atención, puede ser dirigida hacia objetos —o sucesos— tanto físicos como mentales. Estos objetos que se ofrecen a la mente pueden ser de varias índoles. Así, son exactamente igual objetos mentales: un suceso lógico que nos lleva a una deducción razonable, como un suceso instintivo que nos lleva a decidir el alejamiento de un animal peligroso,  como el suceso emocional que nos lleva a  pronunciar  un discurso amoroso, como una pulsión llena de deseo que nos lleva a  relacionarnos sexualmente.  Aun cuando los hemos llamado objetos o sucesos mentales, la forma de procesarlos  que tiene la mente para cada uno de ellos,    —recordemos a la mente como un procesador—,  caería dentro de un campo de actividad específica  y su tratamiento psíquico dependerá, o debiera depender, precisamente de su naturaleza. Y digo debiera depender, porque, de la observación cotidiana de uno mismo y de los otros humanos,  se comprueba que no siempre un objeto o suceso mental de una naturaleza específica, es tratado o procesado psíquicamente de la forma adecuada, y  este proceder lejos de ser raro es precisamente lo que sucede de forma habitual en todos nosotros. 

Al reflexionar sobre las causas de este error de procedimiento llegamos a la conclusión de que el  ser humano normalmente no  se detiene a  examinar la distinta naturaleza de la materia mental que procesa, ha incorporado, a través de la educación y desde la infancia, un hábito automático en el que toma prestado el esquema habitual del mundo que nos rodea, el cual distingue entre emociones, sentimientos y deseos, todos juntos y, a menudo mezclados, por un lado, y pensamientos por otro. En la práctica el hábito automatiza el proceder y se observa que  el tratamiento psíquico depende más de las caracteristicas básicas del individuo que de la naturaleza del propio objeto o suceso.  Asi se explica como un individuo catalogado de "sentimental" manifieste influencia de esta índole cuando actúe o cuando piense, de la misma manera que un individuo "cerebral" dejará entrever su predominio racional tanto en sus sentimientos como en sus acciones y pensamientos. 

A pesar de lo dicho no podemos ignorar que el ser humano, aunque tiñe su procesamiento de aquella o aquellas características que lo configuran, dispone de la capacidad de sentir emociones genuinas por muy cerebral que sea, así como la de pensar y razonar con profundidad por muy emotivo que pueda ser.   De la experiencia se deduce pues que la mente dispone de funciones especificas para tratar las distintas naturalezas de los sucesos que ha de contemplar. 

La situación ordinaria de los hombres sería como la de un colectivo de jardineros con tendencia —o preferencia— a trabajar todos los aspectos de un jardín con tan sólo una herramienta determinada, cada cual la que más domina o prefiere, en lugar de elegir para cada trabajo la herramienta más apropiada.  
  
Hemos de admitir, pues, varias naturalezas de lo que se ofrece al procesador mental. ¿Cuales son esas naturalezas posibles? De la observación de la vida y aplicando el sentido común podemos decir que hay cuatro clases bastante evidentes.  Para cada una de ellas a lo largo de la vida se desarrolla una habilidad o función especifica en el conjunto de la mente. Las llamaremos sub-mentes, no por que sean un lugar o rincón de la mente global, sino por que son sub-funciones especificas dentro de la mente general tomada como función.

  1. La naturaleza racional de lo procesado hace que al campo de actividad que le es propio lo llamemos ordinariamente intelecto o razón.  A esta función, especializada en tratar con los contenidos intelectivos, la podemos llamar sub-mente intelectual
  2. La naturaleza emocional de lo procesado hace que al campo de actividad que le es propio lo conozcamos ordinariamente por actividad emocional y a la función especializada la llamaremos sub-mente emocional.  
  3. La naturaleza de los procesos fisiológicos internos del organismo sobre los que no tenemos control —normalmente—, hace que al campo de actividad que tienen que ver con lo vegetativo, lo instintivo y las funciones viscerales y endocrinas, sea manejado por  una función especifica de la mente que llamaremos sub-mente instintiva
  4. He dejado para el último lugar, por su importancia, el campo de actividad específico que se ocupa de los procesos mecanizados o procesos automatizados. Llamamos proceso mecanizado a aquel objeto o suceso mental que cumple con la  condición de acabar determinando un movimiento, una acción o un obrar, que siempre es consecuencia de un estímulo y que tiene como característica el darse de forma autónoma de la voluntad.  O sea el darse de manera directa,  espontanea y sin mediar elaboración o proceso reflexivo —de ida y vuelta—  que altere la respuesta esperada.  De esta función especifica se ocupa la que llamaremos sub-mente mecánica.

Una vez entendido que no es que haya cuatro mentes sino que son funciones especializadas, podemos hacer una licencia de lenguaje y acordar que las llamaremos: «mente intelectual», «mente emocional», «mente instintiva» y «mente mecánica», en lugar de ‘sub-mentes’ que es poco practico y muy feo.   Pero siempre recordemos que mente solo hay una y que eso que llamamos ahora «mente emocional» —por ejemplo— no es mas que una función especializada de la mente global. 

Al inicio decíamos que el FA puede ser dirigido o enfocado hacia un objeto físico o mental. Pero también observamos que existen procesos o sucesos que se procesan sin necesidad de que el FA sea controlado o dirigido conscientemente.  Es decir que hay situaciones en las que la mente procesa una situación sin que ni la personalidad ni el ‘yo mismo’ sepan lo que ocurre o tomen parte en decidir si es o no conveniente que algo de eso suceda.   Esto, que es muy evidente en el caso de los procesos instintivos o vegetativos, no solo ocurre con esta materia sino que también ocurre en el terreno de los pensamientos y las emociones. Cuando un material de pensamiento o emoción sigue este procedimiento es cuando lo podemos catalogar de pensamiento o emoción mecánicos.   Podemos encontrar muchos ejemplos de ello, los pensamientos por asociación se suceden en nosotros y no somos conscientes de que un determinado pensamiento conduce a otro, simplemente ocurre.  En este caso no hay atención o flujo atencional dirigido, no somos plenamente conscientes de adonde queremos llevar nuestro pensamiento, sino que de forma automática un pensamiento lleva a otro.   

Ejemplos de emoción mecánica también los tenemos en aquellas emociones que nos asaltan sin que lo deseemos, o a nuestro pesar. Las emociones son desencadenadas por un suceso, la contemplación de algo por ejemplo, y sentimos, si,   pero sin ser plenamente conscientes del proceso seguido.    Todos estos procedimientos configuran patrones de respuesta mecánica que tiende a repetirse, y a reforzarse, con el tiempo y con la practica. Examinándonos podemos comprobar que con el paso del tiempo disponemos de un gran bagaje de ‘moldes’ o patrones de respuesta prefabricada,  de comportamientos por tanto, que no requieren una atención consciente, y que de hecho se dan sin la participación de una atención dirigida.   Esto, lejos de ser un inconveniente es de una gran ayuda para la vida ordinaria en el nivel sensual de la existencia, o sea en la vida externa que es regida por los sentidos.  Sin embargo el habito de operar mecánicamente también se arrastra —se contagia— a la vida interna y a menudo nos encontramos usando mecanismos, patrones asociativos automatizados, para dar respuestas en el terreno de lo propiamente psíquico, o sea en el lado de las respuestas que requieren valoraciones más matizadas.  Es el caso de las opiniones personales, los prejuicios, o las ideologías incorporadas, que moldean nuestra manera de pensar sin que lo notemos.   De hecho si pensamos mecánicamente generalmente nos cuesta ver los matices en las cosas, los grises, pues la tendencia mecánica es a ver las cosas en función de blanco o negro, verdad o mentira, cierto o falso, cuando la realidad no es nunca tan exacta sino que abundan las escalas intermedias.  Solo con una reflexión auto-consciente podemos eludir la tendencia automática a aplicar dichos moldes de pensamiento generados de forma automática a lo largo del tiempo.  Esta es una descripción de como la «mente mecánica» controla también nuestro pensamiento racional.   Solo cuando la atención deja de ser atraída, por asociación con un molde prefabricado, y nos proponemos dirigirla conscientemente es cuando ponemos a trabajar a nuestra «mente intelectual».  Como consecuencia de este esfuerzo nuestro pensamiento deja de ser, entonces, simplemente mecánico.  

De la misma manera podríamos poner ejemplos de emociones mecánicas que atraen nuestro sentimiento por costumbre, por experiencias previas que han conformado respuestas emocionales prefabricadas ante hechos iguales.  En estos casos la atención es atraída por la emoción y no podemos hacer nada para evitar sentir en la dirección atraída, es un molde o patrón aprendido que se desencadena también por asociación, en este caso de emociones previas.  Solo si estamos dirigiendo la atención cuando se observa el hecho que desencadenará la cascada emocional,  o sea atentos a lo que sucede, sea una audición, contemplación o proyección emocional de una tercera persona, es cuando tenemos la posibilidad de trabajar el contenido emocional desde la «mente emocional» y zafarnos de la «mente mecánica» que determinaría un patrón emocional de respuesta prefabricado y ajeno a nuestro control. 

De todo lo dicho se puede deducir la importancia de la «mente mecánica» en nuestro obrar cotidiano.  Así es como, del análisis de lo que nos sucede habitualmente, y con un esfuerzo deductivo, vemos claramente como la actividad de la «mente mecánica» afecta tanto a la materia de la «mente intelectual» como a la materia de la «mente emocional».   Y como, de ordinario, funcionamos con mecanismos, hábitos de respuesta automatizados tanto en el procesamiento de pensamientos como de emociones.  

Pero podemos deducir una cosa todavía mas importante, que la diferencia entre pensar o sentir mecánicamente o no, está en la atención que ponemos en ello. 

¿Pero que significa estar atentos?  Quiere decir que observamos algo con atención dirigida, pues si es atención atraída no somos conscientes del hecho de que observamos algo.  Es decir, para que haya observación de algo nos hemos de percatar del hecho de que observamos. El FA ha de ser bidireccional para que el sujeto pueda ser diferenciado del objeto. La observación ha de regresar al lugar de procedencia para que se dé esa información que hace consciente al sujeto de  su diferencia, de su ‘separación’ del objeto.  Es entonces, y solo entonces, cuando el ser, al percibir que percibe, y que lo que percibe es otro, se hace consciente de su individualidad, de su presencia que lo diferencia del objeto que contempla.   De lo contrario se produce el fenómeno de identificación con el objeto observado.  Lo cual sucede siempre que la atención es atraída. 

La percepción siempre existe lo que no existe siempre es la percepción de que se percibe y que lo que se percibe es otro.  De esto deducimos que la percepción es independiente del flujo atencional.  Esto es algo que ya sabemos por que es lo que sucede en la vida de la naturaleza animal.  El tigre, —decíamos— percibe, aunque no es consciente de su percepción.  Vive las consecuencias de la percepción sin separarse de ella misma por que no tiene la capacidad de ser autoconsciente.  El ser humano si tiene la capacidad de autopercibirse como individuo,  y posee la capacidad para dirigir y controlar su FA, sin embargo la observación del mundo que nos rodea nos enseña que existe vida humana sin necesidad de ejercitar esta facultad. 

No es de extrañar, por tanto, que cuando el ser humano somete su FA a determinadas condiciones y a la vez consigue el control de lo que antes llamamos flujo mecánico del pensamiento o sentimiento, afloren unas sensaciones a la consciencia que, cualitativamente, representen una ampliación de los límites de la percepción del yo que de puro inusuales representen una vivencia extraña a la que no esta acostumbrado.  


miércoles, 2 de noviembre de 2011

9) La comprensión psicológica

 




Todos sabemos que significa la palabra comprensión.  Comprendemos algo cuando lo entendemos.  Nos explican una historia y entendemos de que va la historia cuando nos lo van desvelando.  Leemos un texto y lo comprendemos cuando entendemos lo que nos trata de explicar.   Pero la comprensión psicológica solo es una de las clases de comprensión posible.  De hecho hay dos clases de comprensión que se diferencian por el lugar desde el cual surgen.  La comprensión literal o lógica, que emana de la mente sensual y la comprensión psicológica que emana de la mente abstracta o mente psicológica.  

La comprensión no es algo que se tenga o no se tenga, sino que se tiene en grado variable.  En el desarrollo habitual del hombre predomina la comprensión lógica dado que habitualmente el ser humano ‘funciona’ bajo el influjo de la mente sensual.  Solo cuando el hombre se interroga e interioriza, o sea vierte su atención al mundo abstracto de los contenidos propios de su mente psicológica, se enfrenta al problema de ‘entender’ situaciones o ‘significados’ que van más allá de las realidades comprobables por los sentidos y debe usar la comprensión psicológica.  

La mayor parte de los hombres tienen un grado de comprensión psicológica desarrollada al tener contacto con el mundo abstracto de las ideas. Por ejemplo si leemos algo sobre el concepto de libertad o de justicia, rapidamente hemos de usar nuestra comprensión psicológica pues lo que vamos a ponderar se escapa del mundo externo, y de lo evaluable por los sentidos.    Pero, a diferencia de la comprensión literal, la psicológica requiere un entrenamiento esforzado para poder desarrollarse.  Esto es así por que el ser humano en general vive en la inercia de lo sensual y apartarse de ello requiere un esfuerzo dirigido y mantenido. 

La comprensión psicológica se forma con la lectura y con el dialogo profundo, no con la lectura de entretenimiento, sino con aquellas lecturas que nos ponen frente a contenidos abstractos que hemos de entender y valorar.  La charla habitual mundana tampoco ayuda a formar la comprensión psicológica pues no trata de contenidos o ideas propias de la parte psicológica o abstracta del ser.  Debido a todo ello lo natural es que se posea una comprensión literal bien desarrollada y una débil, o poco desarrollada,    comprensión psicológica.  

La acumulación de datos aumenta nuestro conocimiento, eso lo sabemos por experiencia.  El conocimiento es el bagaje de datos que relacionados nos aportan comprensión.  Cuando los datos adquiridos pertenecen al mundo exterior, al mundo sensual, tenemos un gran conocimiento de las cosas.  Solo cuando los datos proceden del mundo interior o de los productos elaborados por la mente humana, construcciones hechas de ideas y conceptos abstractos, manifestadas a través de ideologías, filosofía, arte, etc. podemos decir que se entrena la comprensión psicológica.   La mayor parte del tiempo destinado a acumular datos se emplea en aumentar el conocimiento sensual o ligado a la vida externa.  Así la preparación para vivir la vida, desarrollar una profesión o dedicación, el aprendizaje de cualquier técnica manual o no, la adquisición de habilidades para sobrevivir como cocinar, pintar, cultivar, cantar o tratar con animales, etc, todo ello cae dentro de las cosas que incrementan nuestra comprensión lógica o literal. 

El ser humano no siempre usa la comprensión psicológica para tratar con el mundo interior o los significados profundos ocultos en la vida ordinaria.  A menudo aplica su comprensión literal o sensual a dichos contenidos y el conocimiento que entonces alcanza queda limitado.   Un ejemplo es el de aquel que viendo una película solo alcanza a valorar lo inmediato, lo que se narra y no el contenido profundo que subyace a la historia que nos han ofrecido.  Es por eso que aumentar nuestro conocimiento del mundo de lo abstracto nos facilita comprender psicológicamente aquellos ‘significados’ ocultos en el arte o en la literatura que van más allá de lo meramente dicho u observado.   Estamos por tanto delante de una facultad entrenable. 

Tener una buena cultura no debiera ser una frase que indique que lo que se posee son muchos ‘datos’ culturales, sino debiera significar que lo que se tiene es una buena comprensión psicológica de los significados profundos que están más allá del hecho físico de la cultura.  Es por eso que las obras de arte tienen lecturas diferentes para un mismo hecho observable. 

Hay niveles dentro de la comprensión literal, por ejemplo en el caso de la danza, no será lo mismo la observación de un espectáculo si tenemos datos previos, información sobre la técnica, conocimientos de coreografía, etc. que si observamos la danza sin ninguna información.  Seguramente obtendremos mucho más rendimiento de la visión de una danza si nuestro nivel de conocimientos sobre la danza es más alto.  Lo mismo sucede con la comprensión psicológica.  Los niveles de penetración en la comprensión psicológica serán más altos en tanto tengamos más datos o ‘formación’ en la valoración del mundo interno.    Cuando se adquieren datos ‘culturales’ y se hace recaer su adquisición o visionado, de manera mecánica en la mente sensual –la que opera con los sentidos externos–, podemos decir que se tiene una cultura superficial por que solo atiende a los contenidos externos, emocionales, técnicos o estéticos, aunque puedan resonar por asociación otros valores del mundo interno.

Los productos elaborados por la mente humana pueden —no siempre es así— contener ‘significados’ psicológicos dirigidos a los diferentes niveles de comprensión, desde la comprensión psicológica más cercana a ‘lo literal’, hasta la más elevada.  

Precisamente la atención dirigida —no la atraída5— hacia lo observable, es lo que permite la comprensión psicológica de los significados que subyacen a la expresión, sea la literatura, el teatro, la danza, la música, el cine o cualquier otra forma de expresión artística.     

La observación en uno mismo de como opera la comprensión psicológica, junto a una reflexión deductiva que tiene en cuenta nuestra incapacidad para mantener la  autoconsiciencia de forma permanente, nos lleva a hilar más fino todavía y percibir que hay un nivel ‘superior’ de comprensión psicológica al que ordinariamente no accedemos.  Se trataría de la ‘verdadera’ comprensión psicológica por contraposición a la ‘pseudo’ comprensión psicológica.  Me explicaré. 

Aceptando que vivimos normalmente identificando la consciencia del ‘yo mismo’ con la personalidad, vemos que cuando proyectamos sobre los significados nuestra comprensión psicológica desde la personalidad los efectos de ello son limitados y no repercuten directamente sobre el ser verdadero.  Es por tanto la unión de conocimientos y ser –ser no identificado- la que daría lugar a la verdadera comprensión psicológica.  Dicho de otra manera cuando ‘comprendemos’ desde el ser, cuando ‘consideramos’ los ‘significados’ estando situados en nuestra verdadera autoconsciencia es cuando ‘comprendemos’ como nos afectan de verdad los contenidos que valoramos.  Todo lo que no sea este tipo de comprensión psicológica será un enriquecimiento de la parte elevada y noble de la  personalidad, pero no estará conectado al ser y no tendrá influencia en el crecimiento interno del ser.  Es como si un velo mantuviera separado lo adquirido y esto no nos afectara más que como adorno de nuestro comportamiento, pero no se convierte en comportamiento real nacido de la compresión total que permite el proceso de comprensión cuando el conocimiento es conducido por el ‘yo mismo’.   Dicho de otra manera, el velo que impide que incorporemos al ser global lo adquirido es justamente la inconsciencia de ese ser en la que transitamos, pues nuestra sensación de ser es atrapada y manejada por la personalidad.   Si no descubrimos habitualmente que esto pasa es gracias al poderoso mecanismo que la mente posee para identificarse con partes de si misma y tomarse a si misma, desde la parte, como el todo.   

Nuevamente, desde la reflexión sobre los mecanismos de la comprensión psicológica, vemos como el diseño de la mente es tal que prima la supervivencia del ser animal por encima del ser global.   Cuando la indagación quiere penetrar en los contenidos abstractos, cuando pretende ahondar en los mecanismos íntimos de nuestro obrar, volvemos a encontrarnos con una dificultad insalvable, al parecer, y es que por mucho que apliquemos la comprensión psicológica esta no deja de ser una comprensión que se liga -querámoslo o no– a la personalidad desde la que actuamos, pensamos y obramos.

Una vez comprendido psicológicamente –con la pseudo comprensión psicológica– que existe esta dificultad se hace necesario volver a considerar el orden de los factores. O sea establecer un objetivo prioritario que no es otro que tratar de ‘situarnos’ en la autoconsciencia para dirigir la comprensión desde el ‘yo mismo’  y no desde la personalidad. 

No sirve por tanto adquirir ‘conocimientos’ o aceptar ‘doctrinas’ reveladas que guíen el comportamiento mientras no se consiga mantener o acrecentar la capacidad para ser autoconscientes al tiempo que la mente piensa y comprende.   La construcción del ser ha de comenzar por este punto.  

No está de más advertir y comentar que si no hubiéramos sido capaces de adquirir ‘conocimientos’ o haber aceptado ‘doctrinas’ reveladas habiéndolas depositado en la parte  mas ‘noble’ o interior de nuestra personalidad, no hubiéramos sido capaces de llegar a este punto de la indagación y seguiríamos dandole vueltas a nuestro obrar sin percibir que las influencias recibidas tan solo modificaran de forma mecánica, sensual y externa nuestro obrar.  

Pero desear que algo suceda no significa que vaya a suceder.  Por mucho que deseemos ser autoconscientes no lo vamos a lograr sin grandes esfuerzos y una cierta metodología.  De esta metodología hablaremos más adelante.  Pero primero y de forma contundente he de decir que sin la comprensión psicológica de que este logro nos es absolutamente necesario para avanzar en la construcción del ser, no haremos nunca los esfuerzos que se necesita para salir de la jaula de la que somos prisioneros.  Nuestra jaula dorada es a menudo tan confortable que no vemos la necesidad de escapar de ella y esto sucede por que la comprensión psicológica aplicada parte desde de la personalidad, es — por así llamarla— ‘pseudo comprensión’ psicológica.

No podemos comprender de verdad nuestra situación.  Solo al progresar en este camino de pseudo comprensión psicológica de significados, accedemos a vislumbres, como chispazos de visión, que por momentos nos dan un entendimiento más amplio de nuestro drama.  Estos destellos proceden de la verdadera comprensión psicológica, cuando hemos conseguido establecer contacto entre el conocimiento y el ser global.   Pero solo son flashes que no podemos hacer permanentes. 

miércoles, 19 de octubre de 2011

8) El objetivo equivocado

No se ha de ser muy original para llegar a este punto.  Muchos seres humanos a lo largo de la historia han andado este camino para llegar a la misma conclusión.  Pero el paso siguiente es delicado.

Viendo como están las cosas: la dificultad inherente al ser para mantener una auto-consciencia permanente —dificultad que reside en el diseño y construcción de la maquina humana—, nos podemos preguntar como han resuelto este problema otros antes que uno mismo.  Si hacemos un repaso a la historia humana a la búsqueda de respuestas que permitan variar nuestro modo de funcionar, vemos que esta cuestión ha generado ríos de tinta y de experiencia.   Más adelante abordaremos —sobre esta temática— un matiz que a menudo se pasa por alto, es la ‘noble’ cuestión de sacar partido de la ignorancia ajena en beneficio propio. O dicho de otra manera, el: «para saber lo que yo sé, tú has de pagar un precio».

La tentación de ceder a ciertos modelos prefabricados que explican como salir del atolladero es muy grande.  Pero hemos dicho de antemano que nuestro planteamiento inicial no era la creencia en algo que otro proclama como cierto, sino la averiguación, usando la razón, para entresacar lo que esté poco visible e iluminar lo que es poco claro.   Utilizar los dogmas de terceros en este caso sería incoherente con el principio expresado.   Es útil, si, por supuesto, acceder a las explicaciones que han dado todo tipo de maestros del desarrollo humano en todas las variantes posibles.  Sobre todo es útil para hacerse una idea de fondo que permite deducir que, con palabras diferentes y con creencias desiguales, todos caminan mas o menos por los mismos derroteros.   Algo debe de haber que hace que todos acaben pensando en las mismas cosas. 

A fuerza de darle vueltas, y de vivir en ello, he acabado deduciendo que lo que es igual o común a todos es que todos los sistemas abordan al ser humano como algo perfectible pero no necesariamente obligado a perfeccionarse.  O sea que tenemos la posibilidad de construir un ser coherente con lo específicamente humano, pero no es necesario que así sea para lograr la supervivencia de la raza.  La humanidad puede seguir mecánicamente su desarrollo, que eso no la destruirá de inmediato —y no podemos especular si lo hará en el futuro—,  pues parece como que existiera en los hombres un posible desarrollo mental o psíquico que nos situaría por encima del nivel mental natural; desarrollo que solo podrían alcanzar aquellos que se plantean la vida como un camino para perfeccionarse.

Muy brevemente describo la teoría de los tres mundos que el filosofo K.Popper enunció para explicar ciertas cosas.  En ella se explica que existen tres mundos que tiene relación entre si.  Como «Mundo 1» se refiere a lo que puede llamarse el mundo físico: los objetos,  las rocas, los árboles, los animales, la naturaleza en general y los mundos de la química y la biología. Como «Mundo 2» se refiere al mundo psicológico propiamente humano. Es el mundo subjetivo de lo humano, el de los sentimientos, de las disposiciones a actuar y de todo tipo de experiencias subjetivas, incluidas las subconscientes e inconscientes. Como «Mundo 3» se refiere al mundo de los productos elaborados por la mente humana, los productos tanto culturales como teorías de pensamiento, religión, arte, ideologías, etc. .  El contenido de un libro, o de una teoría, es algo abstracto. Todos los cuerpos físicos concretos, tales como las rocas, los árboles y los cuerpos animales y humanos, pertenecen al «Mundo 1»; y todos los estados psicológicos, sean conscientes o subconscientes, pertenecen al «Mundo 2». Pero las cosas abstractas, como los problemas, las teorías y argumentos, incluidos los erróneos, pertenecen al «Mundo 3».

Los términos «Mundo 1 », «Mundo 2» y «Mundo 3» fueron escogidos conscientemente por su falta de color y por la arbitrariedad. Pero hay una razón histórica para llamarlos 1, 2 y 3: parece que el mundo físico existió antes que el mundo de los sentimientos animales; y  Popper conjetura que el «Mundo 3» no comienza hasta la evolución de un lenguaje humano estructurado.

El «Mundo 1» no influye en el «Mundo 2» ni en el «Mundo 3», o sea, no los hace actuar.  El «Mundo 2» puede actuar sobre el «Mundo 1», pero no actúa sobre el «Mundo 3» solo lo alimenta de productos, al igual que el «Mundo 1» proporciona la base o alimento del «Mundo 2».   Sin embargo el «Mundo 3» si que actúa modificando al «Mundo 2», actúa sobre el psiquismo, sobre la conducta, sobre la emoción humana, en definitiva hace actuar al «Mundo 2», y como consecuencia acaba actuando también sobre el «Mundo 1» alterando al mundo de los cuerpos físicos concretos. Por ejemplo: una ideología como el ecologismo pertenece al «Mundo 3», esta ideología afecta al psiquismo humano, influyendo en su forma de sentirse y conducirse en relación a la naturaleza, eso es «Mundo 2», y a su vez los hombres actúan sobre la naturaleza evitando una tala de arboles o una explotación minera a cielo abierto, objetos que pertenecen al «Mundo 1».  En este caso la naturaleza se ve afectada por la acción del hombre a su vez impulsada por la acción de las ideas que mueven la acción del hombre.  El ejemplo es contundente.

Siempre me ha gustado traer esta visión de los tres mundos de K.Popper a mis reflexiones, pues ayuda muchísimo a comprender como a lo largo de la historia de la humanidad se ha influido sobre la conducta humana.  Es  evidente que las ideologías en general, al igual que los contenidos del arte, de las religiones o de la filosofía tienen acción sobre el ser humano.  El desarrollo de los acontecimientos moviliza las voluntades humanas a partir de que se pone en escena un determinado contenido ‘eideico’.  Así por ejemplo la ideología capitalista pone en marcha una forma de mercado que es autónomo y que condiciona a los que viven de él y para él.  De la misma forma que el marxismo moviliza unas voluntades y las lleva a la acción, también lo hace el budismo de acuerdo a sus supuestos, el luteranismo o cualquier otro producto de la cultura humana que como dice Popper configuran un «Mundo 3» que no es ni el de los objetos ni el de los humanos, sino del producto de la elaboración humana gracias a la capacidad transmisora de ideas, conceptos, o sensaciones que emanan del lenguaje estructurado.  Los productos del «Mundo 3» tiene por tanto una vida y desarrollo propio que afectará a la conducta humana.

Si analizamos la influencia de las ideologías sobre los humanos podríamos abrir un debate que seria inacabable.  No he querido mas que entrar de pasada en el tema para retomar el eje de la reflexión allí donde la dejamos.  Así pues decíamos que el factor común a todos los sistemas que se han planteado el problema de escapar a la tendencia humana natural-animal ha sido la comprobación de que la propia naturaleza humana tiene un diseño que impide la permanencia de la auto-consciencia, motivo por el que se vuelve necesario controlar la conducta de los humanos con la imposición de códigos normativos que penalicen o premien la conducta final.   Pero también comprobamos que todos los sistemas dejan abierta la puerta a la posibilidad de vivir una vida natural-humana sin plantearse, obligadamente, que ir más allá de la mente natural sea una necesidad absoluta.

Muchos serian los que viven la vida sin esa necesidad y abrazan una vida de evolución mecánica, asociativa y digna, pero sin el objetivo de cambiar sus condiciones de partida.  Sin embargo, a pesar de estar rodeados de humanos de esta clase la buena vida humana es posible.  Ya que manteniendo el paradigma de que lo que tu hagas te harán, siempre es posible disculpar al que ignora o tiene flaquezas, para perdonar o disculpar hasta las conductas que más nos podrían perjudicar.


Es precisamente la necesidad de organizar lo humano la que nos lleva al que yo llamo ‘error de objetivo’ o objetivo equivocado. Me explicaré.

Al vivir en comunidad, el ser humano descubre que la animalidad, unida a sus capacidades psíquicas (intelectuales) deviene en maldad —entendida desde la óptica del daño que puede ocasionar a sus semejantes—.  Se vuelve necesario, mucho antes del desarrollo de una ética del comportamiento deducida por la filosofía, imponer una norma de comportamiento que tenga facilidad de comprensión y establezca ciertas condiciones que ‘obliguen’ al ser humano a comportarse de manera que no se pueda dar la maldad entre humanos sin consecuencias negativas para el causante.  Aparece un mandato que supuestamente es revelado a hombres escogidos que tendrán como misión conducir a otros hombres por el camino de la creencia, es la religión en cualquiera de sus formas.  En definitiva lo que se persigue es establecer normas, formas de conducta aceptadas que hagan posible la convivencia humana.   De las leyes que rigen al  hombre religioso mas tarde derivaran las leyes que organizan la sociedad civil y sus relaciones entre tribus o comunidades, mas tarde la organización social se hace más y más compleja hasta que aparece el derecho civil y el estado.   Así sucede que durante miles de años ‘el objetivo’ a perseguir es el cumplimiento de la norma.  Todo el acento, durante siglos, se pone en lo externo, en como limitar o conducir al ser humano, hacia unas promesas de premio o castigo que son diferentes según las religiones o ideologías, pero que todas tienen como fundamento convencer a los seres humanos que después de la muerte hay algo más.  Algo a lo que accederemos para bien si hemos hecho el bien o para mal si hemos obrado mal.  Obrar bien o mal en función de un sinnúmero de normas, códigos, mandamientos, mandatos, preceptos, practicas, etc.

Pero hay una pregunta que subsiste ¿se ha resuelto el problema con tanta norma y complejidad de códigos?  Solo parcialmente.  Si bien hemos conseguido una, más o menos, efectiva moderación de la conducta sensual-animal persiste el problema de una auto-consciencia permanente que permita al ser mantenerse en contacto con su ‘yo mismo’ y no caer en la identificación permanente con su personalidad.  De hecho la religión y sus secuelas consiguen enriquecer y hacer más solida la personalidad del creyente pero no resuelve la unificación permanente del principio mental en un solo ‘yo mismo’ auto-consciente y no identificado.

Dado que no es una necesidad biológica la de acceder a un nivel más elevado de consciencia, el transcurso del tiempo ha consagrado como validas las creencias religiosas para desenvolverse en la vida y dotar al ser humano de un ‘ser y estar en el mundo’ compatible con la vida en comunidad.

Cuando afirmaba que se yerra en el objetivo, me refería a que el verdadero objetivo para vencer la dificultad del ser para mantener una auto-consciencia permanente, no son normas ni códigos que depositados sobre la personalidad modelen la conducta, sino el conocimiento intimo del mecanismo psíquico por el cual el ser humano se identifica con sus acciones a través de la personalidad y sus variadas facetas. No podemos saber si ‘el que yerra en el objetivo’ posee intencionalidad, por tanto es sujeto, o si por el contrario es el devenir histórico propio de un producto cultural —perteneciente al «Mundo 3»—, en cualquiera de los dos casos parece como que a pesar del intento se hubiera decantado el proceso por la solución más rentable desde el punto de vista global de la humanidad, dejando al ser individual la posibilidad de ir más allá si esta es su voluntad verdadera. Como si el que ‘yerra en el objetivo‘ hubiera decidido o comprobado que en la naturaleza de lo humano el peso de la animalidad determinaría una tendencia casi imposible de soslayar.  


En cualquier caso,  sin acceso a la auto-consciencia permanente, el ser humano sigue siendo mecánico y sus respuestas serán matizadas por los devenires automatizados que ha ido adquiriendo a lo largo de la vida.  La mayoría, por no decir casi la totalidad, de los hombres, por morales, éticos, religiosos y creyentes que sean, seguirán sin poder cambiar aquellos rasgos que se formaron en la personalidad de forma azarosa y sin tener verdadero control de sus existencias.  El hombre visto así no deja de ser un autómata educado para seguir la corriente azarosa de la vida con el mejor resultado posible.