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lunes, 21 de noviembre de 2016

Mis impresiones de NewYork




INFORMACION GENERAL DE LA CIUDAD

Para el que no ha estado se ha de explicar que la ciudad de NY tiene 5 Boroughs o Municipalidades, todos ellos islas a excepción del Bronx que está en el continente.  Las islas son Manhattan, Queens, Brooklin y Estaten Island.  Manhattan está separada del Bronx, al norte, por el río Harlem, del que toma el nombre el barrio o distrito, que está situado al norte de Manhattan y por tanto separado del Bronx por el río de su nombre.  Queens y Brooklin están separados de Manhattan por el East River y la isla en la que están se llama Long Island, de la que, Queens y Brookilin solo ocupan una pequeña parte, la parte más al sureste de toda la isla.  Estaten Island está separada tanto de Long Island y de Manhattan por el estuario del río Hudson.  Y finalmente Manhattan está separado del continente (New Jersey) al este por el río Hudson y al norte como hemos dicho por el río Harlem que es en realidad un afluente final o un brazo del río Hudson.  Geográficamente enrevesado pero necesario para entender la enormidad de los puentes que unen las partes de NY entre si.

Los dos aeropuertos están en Queens, y el JFK es el que está más alejado de Manhattan.

NY tiene 9 millones de habitantes y es la ciudad más poblada de USA.  Si contamos el área metropolitana de influencia directa se calcula que la población es de 22 millones de habitantes.


LA DESMESURA

Cuando llevas un par de días en NY intentas, yo al menos, encontrar palabras para expresar de forma resumida la impresión que te causa la ciudad. Y cuesta mucho elegir sobre que aspecto centrarse.  Entre otras cosas por que te vas sorprendiendo a cada paso y vas cambiando o intercambiando imágenes mentales entre lo que creías y lo que ves, entre lo que te habían dicho y lo que en realidad contemplas.  Como cualquiera, yo también tenia un montón de prefiguraciones que al contrastar con la realidad creaba nuevos marcos mentales a los que a menudo me resistía y en los que con frecuencia me rendía, no sin asombro y con cierto grado de incredulidad.  Una de las frases más auto-repetidas es: no me lo puedo creer, y lo tenia delante, listo para aceptarlo por mucho que me costara hacerlo en un primer momento.  A medida que van pasando los días te vacunas ante lo difícil que es tragar con tanta desmesura.  Porque si hay alguna palabra para definir el conjunto, es esa: desmesurado.



LOS CONTRASTES

Salta a la vista que NY es una ciudad de contrastes, pero no es suficiente.  Es tal la complejidad de las realidades que chocan entre si, que parece imposible hacer viable una ciudad así, socialmente hablando.  Sin embargo funciona.  Si, funciona a pesar de la pobreza que ves a menudo en las calles, funciona a pesar de que te explican que tan solo el 20% de los neoyorquinos tienen coche, funciona aunque te digan que el 90% de los neoyorquinos solo tienen 10 días de vacaciones al año, funciona a pesar de que te digan que cada día emplean de media dos horas para desplazarse a su trabajo, pues es imposible vivir en Manhattan con alquileres medios de 3000$ por un apartamento de una habitación, que equivale al sueldo máximo de cualquier empleado normal.  Contraste con los apartamentos de Chelsea junto a la High Line, anunciados desde 2,5 millones de dólares el más pequeño de una habitación hasta los 6 millones de dólares los de 3 y 4 habitaciones.  Y sin embargo se venden.  Hay tanta variedad de gentes que el mercado sobrevive y crea los productos para que sea posible el  renacimiento urbanístico en el que están metidos los barrios que durante la recesión fueron abandonados por las actividades comerciales o industriales. Parece imposible que el sistema lo soporte, y durante estos días me he planteado a menudo si no estaremos ante el canto del cisne previo al colapso final de nuestro mundo globalizado.  El fin de la civilización occidental industrial que predice la teoría de Olduvai.


LOS COCHES

La primera impresión al llegar al aeropuerto es que solo hay Toyotas.  Todos los taxis eran  de esta marca, la mayoría Camry y muchos de ellos híbridos.  Pero el taxi que el ayuntamiento ha decidido imponer  como modelo único –después de diez años de luchas legales– es el Nissan NV200 fabricado en la planta que Nissan tiene en Mexico.  Al margen de los taxis amarillos, lo más llamativo es la cantidad de coches japoneses o coreanos que hay.  Mi impresión era que la mayoría eran Toyotas, Hyundai, Samsung, Honda, Nissan, Infinity, Lexus o Acuras.  A veces me paraba a contar cuantos veía en un semáforo y comparaba cuantos japoneses, cuantos europeos y cuantos americanos veía entre los 20 o 30 que esperaban el verde.  De cada diez: 6 o 7 asiáticos, 2 europeos y 1 americano.   Pero esta primera impresión tuve que ir matizándola a medida que pasaba más días en NY.  La proporción varia mucho dependiendo del barrio y de la hora.  Así fue como empecé a ver muchos Dodge, Christler, Ford, Lincoln, Cadillac, GMC, la mayoría SUV urbanos de grandes dimensiones, al lado de los cuales nuestros Q7 o Mercedes GL parecían pequeños.  Los Suburban, Yukon, Durango, Escalade y similares son monstruosamente grandes, desmesurados para el uso urbano al que están destinados.  Bastantes berlinas Mercedes de alta gama, menos BMWs y Audis, casi ninguno de otras marcas europeas.  Pero la gran mayoría seguían siendo los asiáticos.  En ningún sitio había visto tal concentración de Lexus, Infinitys y Acuras, parecía que los regalaran.  El SUV que más me impresionó por lo grande y bonito que era, fue el Infinity QX80, no lo había visto nunca. Un autentico monstruo con un motor V8 de 5,6 litros y 400cv.  Para mi, estéticamente muy por encima del máximo exponente del SUV americano que podríamos decir es el Cadillac Escalade.  He de aclarar que, ni teniendo el dinero que cuesta, compraría un coche así... pero eso no quita mi admiración por el fenómeno.


LOS RASCACIELOS

Está claro, para mi, que la imagen prototípica de NY, es el Manhattan de los rascacielos.  A pesar de saberlo cuando los tienes encima, te das cuenta verdaderamente de lo que son y lo que representan: un poderío industrial difícil de imaginar y cuantificar.  Después de unos días ya te parecen normales, pero no. No es normal tal cumulo de acero y cristal para demostrar que tienes más que el vecino. Pues la pugna por elevar rascacielos, a cual más alto que el anterior, es en el fondo una cuestión de vanidades, a veces personales, a veces corporativas.
Como es un hecho muy significativo he buscado y resumido la historia evolutiva de los rascacielos neoyorquinos para aquellos que algún día visiten esta ciudad y tengan curiosidad histórica.

Se puede decir que la evolución de los rascacielos tuvo cinco etapas que corresponden a diversos hechos históricos que determinaron su diseño y construcción, así como a las corrientes artísticas que se aplicaron en esas etapas.

Etapa previa. (1850-1888). Esta etapa está marcada por dos hechos importantes: la Exposición Universal de 1852, cuando Samuel Otis presenta el primer ascensor de la época moderna, y la Guerra Civil Americana (1860-1865) que consolida a Nueva York como la capital financiera de Estados Unidos. Se caracteriza por el creciente interés sobre los edificios altos y de esa época eran edificios como el Old Post Office Building en Park Row, los edificios Tribune y Western Union. Un papel relevante para el futuro desarrollo del rascacielos fue la construcción del Puente de Brooklyn (1869-1883).

Primera Etapa (1889-1916). Se inicia con la construcción del primer rascacielos con estructura de acero de la ciudad, el Tower Building, y termina en plena Primera Guerra Mundial y la promulgación el primer reglamento de Zonificación de Nueva York de 1916. Esta etapa está marcada por el crecimiento de la influencia del poder financiero de Estados Unidos, el inmenso poder de las trust, y por supuesto, la Primera Guerra Mundial. Los rascacielos de la primera etapa se distancian de la famosa Escuela de Chicago, y tratan de buscar un estilo propio, por lo que estos edificios son, muchas veces, de diseño muy tosco. Esta época está dominada por edificios como el Singer Building, y el Woolworth Building que fueron los más altos del mundo por esos años.

Segunda Etapa (1916-1940). Está marcada por la Ley de Zonificación de 1916 que surgió a raíz de la construcción del Equitable Building y que reguló el diseño y la forma de los rascacielos y que dio origen a la famosa forma del "Pastel de Bodas". Lógicamente está época está dominada por el nuevo papel de Estados Unidos del país más poderoso del mundo, por el "boom" económico de los años 20, que implicó un verdadero "boom" en la industria de la construcción en Nueva York, y que tuvo como nuevo campo de pruebas el área de Midtown Manhattan; y por supuesto esta etapa culmina con la Gran Depresión y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En esta época el rascacielos adopta el diseño escalonado y el Art Decó como su sello de distinción y es en donde se realizan las grandes proezas arquitectónicas, fruto del desenfreno económico de los años 20 y del esfuerzo por salir adelante de la Gran Depresión en los años 30. Así, los rascacielos Chrysler, Empire State y el Rockefeller Center son el sello distintivo de esta etapa, en la cual el Empire State Building, con sus 102 pisos dominaría al mundo durante más de 40 años.

Tercera Etapa (1945-1974). Esta etapa está marcada por la elección de Nueva York como sede de la Organización de las Naciones Unidas y la prosperidad económica que vivió los Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial, y que benefició a la ciudad de Nueva York en todos los aspectos: un gigantesco boom de la construcción que modifica el perfil de la ciudad como nunca antes. Culmina con la severa crisis financiera, fiscal y social que atraviesa Nueva York desde finales de los sesentas y que lleva casi al colapso a principios de los setentas. En esta etapa de postguerra, de renovación urbana, crisis sociales, temor a la Guerra Fría y récords mundiales es dominada por el Estilo Internacional, y por la ley de Zonificación de 1961, que elimina el concepto de rascacielos de "Tarta de Boda" y propone inmensos monolitos de cristal y aluminio a cambio de crear plazas públicas. Así, en este contexto, se construyen cuatro mega-proyectos: las Naciones Unidas, el rascacielos del Chase Manhattan Bank, el Pan Am Building, y por supuesto la construcción de las Torres Gemelas del World Trade Center.

Cuarta Etapa (1976-2001). Esta es la etapa de recuperación económica y se centra en la etapa de globalización económica, la caída del comunismo, la avaricia de los años ochenta y noventa y culmina trágicamente con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 que derrumban las Torres Gemelas del World Trade Center. En esta época encontramos el dominio de la arquitectura postmoderna y por edificios como el Trump Tower, el AT&T Building y el World Financial Center, así como la reconstrucción de Times Square.

Quinta Etapa (2001-Presente). El trauma de los ataques del 11 de Septiembre se va superando a lo largo de los siguientes años pero Nueva York acusa la crisis económica que se inicia hacia el 2007 y retarda los planes de reconstrucción del Wordl Trade Center que tardara más de 10 años en reconstruirse como Zona Zero.  Desde hace un par de años la ciudad vive un nuevo boom arquitectónico, centrado sobre todo en la reconstrucción del World Trade Center, el edificio Oculus de Calatrava y la Fredom Tower o Tower One, la más alta de NY, pero también con nuevos edificios como el Bank of America Tower, The New York Times, el Bloomberg Tower y las nuevas construcciones al sur de Times Square, eje central de la nueva metamorfosis.


CUESTIONES PRACTICAS

Epoca del año. Dependerá de la época del año en que se puede viajar.  Si es elección, o sea se puede elegir la época del año, lo mejor es primavera, no más tarde de San Juan, por que a partir de finales de junio el calor es verdaderamente importante, nuestro guía nos lo explicó al detalle.  Ni se os ocurra hacerlo en julio o agosto. Imposible estar al solano más de media hora, si no llevas sombrero con paraguas incorporado, como hemos visto a turistas japos llevar estos días.  Las temperaturas de 35º son normales y la humedad ambiental es apabullante.  Si viajáis por primera vez es una pena hacerlo en invierno, los parques están mucho más bonitos en primavera, y sobre todo por que hay muchas nevadas y ocasionalmente caos circulatorio con las aceras congeladas.  Si no es la primera vez y vais de compras exclusivamente, el ambiente navideño, según nuestro guía, es de lo mejor y un buen momento para viajar pues las tarifas son más bajas fuera de los días señalados de navidad y fin de año.  La temporada baja empieza a partir del 2 de enero.  El mes en que llueve menos es Junio.

Ropa y equipaje. Llevad poca ropa, la que necesitéis de más la podéis comprar allí. La ropa de marca es más o menos como aquí de precio, pero hay tiendas de ropa mucho más barata que aquí. Llevad solo equipaje de cabina sin facturar.  A la vuelta compráis una maleta o bolsa grande de viaje y la llenáis con las compras, la facturáis y si se pierde en los transfers ya os llegará con algún día de retraso.  Zapatos cómodos, mejor un solo par y si necesitáis unas buenas bambas de callejear compraros unas Skechers americanas que allí son la leche y hay muchos más modelos que aquí, y mucho más baratos.

Hoteles.  Mirad bien la situación. El ideal es la zona al Oeste de Times Square, pero no más allá de la 8a av.  pues tendréis que caminar demasiado, o coger autobuses para acercaros a las zonas centrales.  El nuestro estaba muy bien situado en la 8a Av con la calle 46.  La calle 42 con la 7a o la 6a es donde hay mayor concentración de lineas de metro, es la zona de Times Square.  Así que  desde nuestro hotel, en diez minutos caminando teníamos acceso a cualquier linea de metro para ir a cualquier parte de NY.
El hotel Riu Plaza Times Square es normal, no de lujo, y hablan español todos los empleados, de hecho casi todos los que se alojan son turistas españoles o sudamericanos, no sabemos por que.  En un restaurante de la zona Hell’s Kitchen, cuando les dijimos que éramos españoles nos dijeron: ah! entonces estarán alojados en el Riu Plaza no? y nos quedamos a cuadros.  Este hotel no lo elegimos nosotros, nos lo proporcionó la agencia de viajes en donde contratamos el paquete avión + hotel, y conociendo a Anna, que mira bien lo que compra, fue una oferta de muy buen precio para lo que corre por ahí...

Calles.  Manhattan es una isla alargada de norte a sur.  La cuadricula de las calles es muy práctica.  Las que van de norte a sur son Avenidas, comienzan la numeración  de este (derecha en el plano) hacia oeste. Hay 11 avenidas y la 5a Avenida marca la diferencia entre el este y oeste de las calles.  Las calles son las transversales y comienzan al sur y van subiendo hasta la 140.  Cada calle está divida en dos denominaciones por la 5a avenida, así las partes de una calle al este de la quinta son las East Str. y las partes de la misma calle que están al oeste de la quinta son las West Str.  Por ejemplo:  si te dan un numero de calle te indican primero el side, o sea si es 306 West 46th Str. quiere decir que este numero estará a la izquierda de la quinta avenida.  Las avenidas son unidireccionales de 4 carriles, alguna quizás algo más, pero no son tan anchas como una Diagonal, por  poner un ejemplo.  Las calles son de media como la calle Muntaner, algunas incluso menos, pero hay algunas pocas excepciones notables como la calle 42 que es tan ancha o más que alguna avenida y tiene doble circulación, algo raro en NY. Lo habitual es único sentido.  Las calles están fatal de asfaltadas y algunas tienen carril bici que a menudo es invadido por las hordas peatonales, cosa que ocurre siempre a las 5 y pico de la tarde cuando sueltan al personal y todos van como locos con la mirada perdida en el horizonte... a la busca del metro o bus.  Cuando andéis por una calle atestada procurad no pararos en el centro para mirar un plano o el móvil, por que os arrollaran sin piedad y además os insultaran en argot sin contemplaciones.
Si has de calcular tiempos de recorrido ten en cuenta que las distancias son grandes. Cada 4 calles tardas 10 minutos en andarlas, cada avenida 5 minutos en recorrer la manzana.  Son rectangulares, no cuadradas.
Por cierto olvidaros de aceras pavimentadas estilo ensanche barcelonés.  Lo nuestro es de lujo comparado con la cutrez del piso callejero neoyorkino.

Bicis. Pocas, poquísimas bicicletas en el tejido urbano de Manhattan, comparado con el gentío que lo habita y patea. O comparado con lo que vemos en BCN.  Aunque NY tiene 1600 km de carril bici, su utilidad no es comparable a BCN con sus 130 km.  Eso es debido a que en Manhattan solo hay unos 250km de esos 1600km, el resto está en Queens, Brooklyn, Staten Island y Bronx.  Tiene mucho carril a lo largo de las riberas del Hudson para pasear y hacer excursiones pero en el trafico de Manhattan el uso principal del carril bici lo hacen tanto los peatones como los coches mal aparcados invadiendo el carril.   En mi opinión hacer bike por Manhattan es una aventura para frikis y atrevidos amantes de la perpetua lucha entre el coche y la bici.  Un placer-deporte para muchos, entre los que me encuentro, que en BCN ya no es posible practicar debido a la exagerada regulación que se nos ha impuesto.  En NY si vas por la acera te arriesgas a que te insulten a cada momento y si te pilla un policía de la NYPD te mete una multa de ordago, no así si haces el indio entre coches.  Eso es a tu riesgo. Las bicis de alquiler llevan un seguro extra por si te la roban que vale 3$ por día.  El casco solo es obligatorio para menores de 14a.  De hecho solo vi bikers con casco en aquellos que se les veía auténticos amantes de la bici, que en general llevaban bicis de carretera chulas o singles, muchas singles urbanas guapísimas (singles=bicis sin cambios de marcha, con un piñón único  y un solo plato).  Como apenas hay cuestas se entiende que el uso de las singles esté tan extendido.  A diferencia de Manhattan en Brooklyn (no estuvimos en Queens) las bicis son mucho más abundantes y los aparcamientos de bicis al lado de las bocas de metro recordaban Amsterdam por lo atestado y por el tipo de bicis urbanas.  El guía nos explicó que mucha gente, que vive en Brooklyn o en las afueras deja la bici allí, para coger el metro e ir a trabajar a Manhattan, para ahorrarse atravesar los puentes y el tráfico.  Debe ser habitual, como aquí, que roben bicis, pues los candados y cadenas son todos de tamaño americano, o sea desmesurados.
Nosotros alquilamos las bicis al lado de Central Park para tres horas, pero después vimos que es mejor alquilarlas cerca de los muelles, concretamente frente al Pier 86, al lado del museo Intrepid Sea, Air and Space Museum, (sobre el portaaviones Intrepid, que por cierto es espectacular y vale la pena visitarlo si tenéis tiempo) allí hay un alquiler de bicis mucho más barato, la mitad, que el de Central Park y con bicis super nuevas, no como las que pillamos nosotros que eran de la época de maricastaña.   Si vuelvo a NY alquilaré una bici para todo el día pues las distancias a pie son excesivas y si vas en metro te pierdes parte del encanto de la ciudad. Eso si, con un buen candado y un casco por si las moscas.  Las City Bikes están desaconsejadas pues los periodos para dejarla en una estación de bikes, de las que hay muchas, es de media hora. Si te pasas de tiempo te cargan automáticamente 18$ cada hora de más.  Sirven para hacer desplazamientos pero no para hacer turismo, pues tendrias que esta cambiando a menudo y pendiente del reloj.

Transporte publico. Es muy eficaz, eso es lo primero que hay que decir.  Los metros van en el sentido de las avenidas o sea de norte a sur, y los buses van transversalmente, una linea en cada calle de este a oeste.  Super practico.  Es conveniente pillar una Metrocard de una semana.  Por 30$ solucionas el transporte, pues sirve tanto para metro como para el bus.  En caso contrario cada trayecto único cuesta 2,75$. Si echáis cuentas queda amortizado enseguida.   Los metros en general son del año de la polka, pero es comprensible por que la red de metro es de las más antiguas del mundo, las estaciones también son antiguallas pero tienen su encanto.  Nuestros metros y ferrocarriles despertarían envidia a los neoyorquinos.  Los buses son como aquí pero con más frío todavía... Evitad las horas puntas, o sea a primera de la mañana y entre las 5 y las 6 de la tarde. Los metros van a reventar y las colas de los autobuses son largas, muy largas.
Los taxis son relativamente baratos, no son más caros que aquí.  Del aeropuerto JFK, (que está donde aquel perdió el gorro, al final de Queens) a Manhattan se tarda una hora en horario normal, si es en horas punta pueden ser dos horas.  El precio ha de ser negociado de antemano, de hecho hay una tarifa flat anunciada en los costados de los taxis que la practican, que son la mayoría. Depende del lugar de Manhattan puede oscilar entre los 50 y los 70 dólares el trayecto. En este precio se incluyen las tasas y los peajes del túnel o del puente que se atraviese.  Yo deje 5$ de propina a la taxista ecuatoriana que nos devolvió al JFK al marcharnos porque era una crack que a preguntas mías sobre NY que no sabia contestar se conectaba con el Siri de su IPhone 6 y nos informaba de la búsqueda Google... un lujo.  Como hicimos el trayecto en hora punta estuvimos exactamente dos horas para llegar al aeropuerto.  Entonces entendí porque nos habían recomendado salir del hotel con 5 horas de antelación al vuelo...

Visitas a Museos, Rascacielos y demás.  Una vez estudiado el tiempo disponible y las prioridades de lo que os gustaría ver buscad un CityPass adecuado. No son baratos. Nosotros elegimos un CityPass Explorer, que por 120$ te deja elegir 5 opciones entre 60 y pico posibilidades.  Elegimos ver o hacer: 1) Alquiler de bici por tres horas para Central Park, 2) American Museum of Natural History,  3) Top of the Rock (Rockfeler Tower, segundo más alto rascacielos),  4) Tour en barco HighLights, 5) Tour en Bus Turístico por UpTown y DowTown.    No elegir el MET (Metropolitan Museum of Art) por que la entrada no tiene precio, es la voluntad que quieras donar... nosotros dimos 20$ por los dos, más la audioguia de m... que nos costó 7$ a cada uno... aunque luego les hicimos la pirula y se la pasamos gratis a unos colombianos, pues no te hacen dejar ningún documento :)

Que és imprescindible hacer o ver a nuestro juicio.   Aunque esto es muy personal hay que mojarse y decidir. Hay que priorizar las visitas, pues en una semana no da para ver todo lo visible. Para nosotros, y en este orden de prioridades, esto sería lo imprescindible si dispones de una semana.  Lo que falta, quedará para la próxima vez...

Bus Turístico, el primer día.  Así te haces una idea global de NY.  Primero 2,30h para DownTown y despues 2h para UpTown.  Mejor cogerlo a primera hora de la mañana, a las 9h. y acabar en Central Park South, para comer en el Plaza Food Center.
Central Park, en bicicleta, una hora y media, ampliable según paradas. Dentro del parque visitas obligadas: Imagine en el corner Strawberry Fields, Balto monumento al heroico perro husky, la fuente Bethesda la super clásica de todas las pelis, el paseo de los literatos con bronces de escritores con Shakespeare a la cabeza y la escultura de Alicia en Wonderland (que nosotros no vimos).
Uno cualquiera de los tres posibles rascacielos:  Top of the Rock, Empire State, Freedom Tower o Tower One.  De día o de noche.  A nosotros nos pareció mejor hacerlo de día y en la zona media de la ciudad, como es el caso del Rockfeler, pues desde los otros no se ve Central Park desde el aire... y vale la pena la vista.
Tour en barco para ver Manhattan desde el río Hudson. Mejor en el que se inicia a las 7 de la tarde para ver la puesta de sol y al regreso ver el skyline nocturno iluminado que es una maravilla. Tomando esta opción se obvia la necesidad de subir a un rascacielos por la noche.  Acaba a las 10 de la noche.  Llegad antes de las 18h al Pier 86 o reservar... porque se embarca por orden de llegada y es importante coger buen sitio en popa.
MET sin palabras.  Una mañana o una tarde. Unas 3 horas, centrándose solo en pintura.
Museo de Historia Natural, aunque un poco anticuado vale la pena por la parte de dinosaurios y mundo marino.  La parte etnográfica también es interesante pero le hace falta un look más moderno.  Unas dos horas es suficiente.
Recorrer la 5a avenida y, al pasar, entrar en la Catedral de San Patricio a dar un vistazo.
Recorrer Broadway desde Times Square hasta Madison Square o Union Square
Visita a pie por DownTown: Battery Park, Distrito Financiero, Zona Zero, Tribeca, Greenwitch Village.  Una mañana.
High Line y Chelsea Market.  Dos horas.
Comer un sandwich de pastrami en Katz o Deli Carnegie
Comer o cenar en el Plaza Food Center.
Comer o cenar en el Eataly en Madison Square, frente al edificio Flatiron.
Cenar en el HardRock Café de Times Square, y pedir de postre un Cheesecake de Oreos
Visitar la Gran Estación Central y la tienda Apple que hay dentro.  Una hora.
Visitar el Lincoln Center. Una hora.
Atravesar Nolita y ChinaTown sin perder mucho tiempo. Una hora.
Comprar en Whole Foods, supermercados ecobio brutales, hay varios, pero recomendamos parar en el de Columbus Circus para hacer una pausa café o birra. Así  también veis al discutido Colom, que allí todavía siguen pensando que era genovés...
Pillar la linea M de metro en Times Square, para ir a visitar el barrio de Williamsbourg en Brooklyn.  Aprovechando que estáis cerca atravesar la zona judía ortodoxa de Brooklyn, sin perder tiempo, solo para ver lo pintoresco de las vestimentas y el cambio de aspecto del barrio.  Media mañana.  Regresar a Manhattan nuevamente en metro.  A no ser que desde Williamsbourg queráis ir al centro de Brooklyn en metro y regresar a Manhattan andando por el puente de Brooklyn (algo más de 2 km). Nosotros no lo hicimos.


Desayunos, precios de las comidas, propinas y uso de VISA.  Los hoteles no incluyen, en su mayoría, el desayuno; hay que hacerlo por la calle. Entre multitud infinita de opciones, acertar es cuestión de vista y de suerte.  En general no salíamos nunca por debajo de los 20$ para los dos.  Los donuts, carrot-cakes, cheese-cakes y demás son espectaculares en casi cualquier sitio.  Los Starbucks son abundantes y el café americano es generalmente bueno.  Las comidas al mediodía se pueden substituir por un buen sandwich, los de pastrami son para mi los mejores, pero los philly cheese steak o los wraps de salmón y lechuga también son excelentes para una comida.  Ensaladas espectaculares y en muchos sitios te las puedes montar a tu gusto.  Los carritos de hotdogs y de halal están en cada esquina y son otra opción para seguir callejeando. En general una comida de sandwich sale por 10$ por cabeza bebida a parte.  Una birra cuesta 7$ de promedio, un capuccino 4$, un café 2-3$ y un agua embotellada tamaño individual sale por 3$, si, carísima, aunque también depende del sitio. En los restaurantes te traen el agua del grifo de forma automática, no hace falta pedirla, en algunos te traen ya un vaso grande (tamaño americano) o bien en algunos una botella, de cristal, eso si, rellenada de agua absolutamente potable pero con gusto a cloro.  El vino es bastante caro, no menos de 25-30$ el más económico. Los menús, en general de dos platos, oscilan entre los 25-30$, bebida aparte.

Las propinas son un punto importante. Como sabréis el servicio no esta incluido, así que cuando te llega la nota viene al final, casi en todas partes, un pequeño recuadro que te indica lo que has de dejar, ofrecen tres opciones: un 15%, un 18% o un 20%.  Si pagas con VISA, se la llevan (no como aquí que te traen la terminal y tienes que meter el pin) y te traen de vuelta la VISA con la cuenta para que la firmes, es en ese momento cuando puedes anotar con el boli, que te dejan, la cantidad de propina que añades, es importante no dejar en blanco el lugar destinado a la propina por que te pueden ellos añadir lo que quieran, ya que ya han cargado la numeración de la VISA en su sistema.  Lo que hacen, después de llevarse la cuenta firmada con el añadido de la propina, es volver a cargar en tu VISA esa cantidad en concepto de servicio.  Es complicado pero según nuestro guía no hacen pirulas por que está muy penado si los enganchan con reclamaciones de turistas.  Nosotros tardamos en saber como iba el sistema un par de días, y, mientras, lo que hicimos fue dejar siempre propina en metálico si pagábamos con VISA.  Guardar las copias de los cargos es importante para comprobar a posteriori que no hay ningún abuso.

En 2016 el sistema de VISA con chip y pin no está extendido como aquí, más bien son pocos los establecimientos que tienen este sistema.  Al pagar la MetroCard con VISA, en las maquinas que hay en las estaciones de metro, hay un punto concreto que quiero mencionar:  al meter la tarjeta de crédito te pide un código que de entrada piensas que es el pin, pero no, no pide el pin de la VISA, lo que pide es el código postal tuyo... algo que no entendimos de entrada sino hubiera sido por que teníamos a nuestro guía urbano al lado.





El uso de un guía turístico.  Nosotros lo contratamos desde aquí por internet, nos gustó su pagina web: http://www.capanovayork.cat/ Lo contratamos tres mañanas de 4 horas cada una.  Un dia para DowTown, Baterry Park, Zona Zero, Distrito Financiero y Tribeca, otro para Chelsea, Soho, Nolita y Chinatown y otro para Brooklyn.  El resto de cosas las hicimos por nuestra cuenta.  El guia es útil por varios motivos, primero por que te proporciona información que no sale en las guías turísticas  o si sale a veces no la has encontrado cuando debieras, otro factor es que te motiva la visita a pie cosa que en algunos momentos de cansancio agradecimos, y en tercer lugar  ahorra discusiones entre nosotros sobre el que hacer o a donde ir en muchos momentos. Además de todo ello proporciona conversación amena y comentarios sobre los avatares de la vida diaria en Manhattan, además de consejos sobre sitios a donde ir a comer, desayunar o comprar determinadas cosas. Obviamente no es imprescindible recurrir a un/a guía turístico, es, en todo caso, un pequeño lujo.  Las tarifas son variables pero a nosotros nos salió por 450$ tres mañanas de 4h.  Nos podéis ver fotografiados por él en su facebook https://www.facebook.com/capanovayork/ el 22 de junio.  Marc Tió, es un periodista freelance que vive desde hace 8 años en Manhattan y es, además, corresponsal de RAC1 en NY.

lunes, 15 de agosto de 2016

Confesiones de un viajero


Mis impresiones de la cosa del Viajar…


Siempre he pensado que viajar ha de tener un sentido más allá del simple desplazamiento para ver algo.  


Hace mucho tiempo escribí —seguramente tomado de alguna lectura— que los museos son los cementerios de la cultura, pero sé que las imágenes visuales, en cualquiera de sus formatos, son la memoria de lo vivido, y los rastros de la historia se ven en lo que los hombres han construido a lo largo del tiempo. Es por eso que acepto el ver, el visitar, todo aquello que muestra la historia local de los lugares por los que se viaja, incluidos esos “cementerios” que son los museos o lugares destinados a mostrar lo que se pudo guardar para que la posteridad tuviera conocimiento del pasado.   Sin embargo, nunca olvidemos que una raya muy fina separa lo valioso de lo superficial y la sociedad de consumo en la que vivimos, no lo pone fácil a la hora de discernir este límite entre todo aquello que nos propone para su consumo cultural inmediato.

   

El criterio personal, si es que sobre este tema se ha reflexionado antes, es el único instrumento del que disponemos para medir el interés de una determinada visita.   El tiempo no es ilimitado; si lo fuera, no tendríamos necesidad de ser selectivos.  Pero no lo es, y es en base a esta limitación que se vuelve todavía más importante el saber ser adecuadamente selectivo con nuestro tiempo. 


Cuando se plantearon estas vacaciones, no sabía con lo que me encontraría.  Llevado de la ilusión de viajar en la furgo, no ponderé las dificultades que “la selección de lo visitable” podía acarrear.   Y es que mi concepto del ver no es el mismo que el de Anna, sin que por ello tenga más o menos valor una que otra opción.  A la vista de los choques que se sucedían, debido a nuestros diferentes criterios, propuse un plan de actuación basado en la generosidad por parte de ambos, que permitiera ceder sutilmente ante las preferencias del otro, de una forma alternante, sin llevar exactamente cuentas, pero sin perder la cuenta. Algo que, sin una relación amorosa, no se podía abordar, pues la balanza necesita de continuo ser reequilibrada, y allí donde uno ha mostrado su preferencia, el otro ha de saber cuantificar si lleva mucho tiempo haciendo lo que a él/ella le gusta, para dejar pasar la ocasión o no, insistiendo o no en aplicar su criterio por encima del criterio del otro.  El plan se basaba en la sutileza, no en llevar rigurosamente cuenta de cuántas veces he dejado que tú hicieras lo que te apetece y cuántas yo he renunciado a lo que me apetece.  Pero la sutileza, en este caso, solo puede ser aplicada si sabemos ponernos en el lugar del otro y solo si sabemos pensar en qué cosas le agradan al otro.  


Este sentido profundo del viaje es importante para mí, pues es una ocasión para trabajar sobre uno mismo y sobre la relación de pareja.  Es la vida la que nos pone en la situación de trabajo interno que representa este plan de actuación y, para mí, eso dota de un sentido profundo al hecho de viajar.   


Sin embargo, la cosa no ha resultado al nivel que yo esperaba.  Seguramente es por mi manera de concebir el viajar y por mi falta de comunicación del hecho en sí.  Por no saber explicarle a Anna mi visión, o por no haber abordado previamente estos temas.  Es posible que inconscientemente no lo haya hecho por temor a que se sienta tan alejada de mi forma de ver el viajar que rechace mi propuesta.  Es también posible que me vea a mí mismo tan radicalmente opuesto a su forma de ver las cosas del viajar que, si lo expresara abiertamente, me llevaría a rechazar el viaje en su compañía.   Y sin embargo quiero su compañía, me esfuerzo para que sea agradable, me muevo como si lo fuera aunque a menudo no lo sea, o no lo sea tanto como me gustaría.   Y al final, el resultado es que no lo puedo comunicar de forma abierta porque sé que no entendería mis cuestionamientos.   Quiero ser más fuerte y capaz de lo que realmente soy, y a menudo la frustración, cuando constato mi impotencia, me hace saltar y salirme del papel que había creído que podía interpretar.  




Me gustaría ser más concreto sobre lo que me gusta y lo que no me gusta… y lo voy a intentar.


Me gusta viajar para ver los lugares, los paisajes, tan diferentes a los nuestros habituales, para ver lo que los hombres han edificado en otros momentos de la historia, para contemplarlo y maravillarme pensando en cómo lo hicieron; da igual si es un coliseo, una catedral o un palacio renacentista.  Pero creo que lo que más me apetece de los viajes es conocer la historia de los lugares por los que paso. Ver los centros históricos de las ciudades por las que paso, siempre y cuando esos centros históricos tengan base real y no sean un maquillaje para consumo de turistas, un Disneyland cultural para adultos…  


Me gusta pasar por los pueblos característicos de cada zona, a la busca de aquello que los hace diferentes a los otros.  Y me gusta seleccionar lo que voy a ver en base a informaciones obtenidas de la experiencia de otros, a menudo plasmada en las guías, pero siempre tratando de evitar “la venta” interesada del producto que algunas guías ofrecen. Esta lectura entre líneas no siempre es fácil y es posible equivocarse, pero prefiero esta postura un tanto precavida que no la fe ciega en la verdad de las guías, unas guías que han de contentar a muchos y que, por tanto, obedecen a intereses no siempre visibles.   


Me gusta descubrir cosas que me sorprendan, más que fiarme a pie juntillas del gusto de otros. Y es que experiencias previas me enseñan que a menudo no coinciden mis juicios de valor con los de algunos bienintencionados informantes.  Para evitar sentirme confuso tengo mi propia estrategia, a saber: de entrada, a los comentarios de terceros les concedo el beneficio de la duda y, una vez comprobado por mí mismo el valor o no, establezco el juicio.  Aquí me surge un problema moral.  El de la superioridad de los criterios.  Es algo automático que hemos de aprender a evitar; el único medio es haber pensado en ello y haber reflexionado en cómo se desarrolla el mecanismo.  Solo se puede combatir con el rigor hacia uno mismo en la evitación del menosprecio hacia la posición del otro.  En la pareja es más fácil tenerlo en cuenta, pero más fácil no quiere decir que siempre se haga.  Pero con los criterios de los demás es más frecuente que los tomemos por inferiores a los nuestros y asome, por tanto, el menosprecio.  



Cosas que también me gustan: 1) comprar cosas de comer o beber, propias del lugar por el que paso.  2) los mercados locales y sus productos, siempre que no sean excesivamente “hechos para los turistas”. 3) disponer de tiempo para preparar una buena cena.  4) relajarme con una cerveza después de un trayecto.  5) llevar algún regalo a los de mi casa que tenga que ver con el viaje.  


Cosas que no me gustan: 1) emplear mi tiempo de viaje trasteando por tiendas o reiterando paisajes ya conocidos o similares a los que acabo de descubrir. 2) comprar souvenirs ni recuerdos. 3) aprovechar que estoy de vacaciones para comprar ropa que no necesite en ese momento. 4)  estar demasiado pendiente de lo que dice una guía, pues a menudo prefiero descubrir por mí mismo las cosas.  5) preguntarle a un paseante cuál es el camino que debo seguir… pues prefiero aventurarme e investigar una ruta (aunque a veces me equivoque).


No me gusta sentirme un guiri, aunque lo sea.  Y para mí un guiri es un consumidor típico de todo aquello que ha sido diseñado para que lo consuma un turista... Sea souvenir, comida, paisaje, jardín o trenecito cultural por una ciudad...  


El viaje tiene sus ritmos, y el ritmo se hace de pausas.  Así que no me gusta comer en cinco minutos porque haya que ver algo.  Tampoco me gusta hacer muchas cosas porque se han de hacer sí o sí.  Ser selectivo con lo posible es tan importante como saber que no todo se podrá ver.  Y que lo que se vea sea en armonía con el momento, no de forma apresurada.  Y para no ir apresurado hay que poner coto al desperdicio del tiempo en otras cosas que no sean esenciales al viaje.  Es mucho más productivo ver tres cosas tranquilamente que querer ver todo lo que "me dijeron que tenía que ver” de forma apresurada.  Eso forma parte del ritmo.  Y si para ver bien tres cosas hace falta saltarse alguna menor o repetida, pues se afronta.   Al fin y al cabo, ningún viaje conseguiría profundizar en todo ni captar todos los detalles que cualquier guía propone.  


Descansar, leer, relajarse, escribir, o dar un paseo (caminando, corriendo o en bici) forman parte, para mí, del viaje. 


Chartres, 15 agosto 2016


lunes, 20 de febrero de 2012

La Espiral (notas de viaje por Sudáfrica)

Salimos a las 12 del mediodía de Barcelona.  En Madrid el vuelo de Swissair retrasó su salida hasta las 17.15 h.  La tarde era soleada y los Pirineos estaban sin nubes. Reconocí el bosque de Irati y más a la derecha el Astazu.  Es la primera vez que volamos con esta compañía.  Asientos de piel.  Monitores de 12” de cristal liquido cuelgan del techo cada 4 filas de asientos en donde nos dan información del vuelo.  Velocidad 900 km/hora, algunos momentos hemos llegado a 1000km/hora.  Altura: 9.000mts.  Distancia recorrida y tiempo restante de vuelo.  Es entretenido.  Cada 5 minutos la pantalla muestra un mapa de Europa en el que un pequeño icono en forma de avión va trazando una ruta en dirección a nuestro destino.

En Zurich llueve.  El monitor nos muestra el plano del aeropuerto con las puertas de llegada y con las puertas de los enlaces.  Nuestro equipaje esta facturado en Madrid directamente hasta Johanesburgo.  En Zurich solo bajamos con el equipaje de mano y hemos de volver a pasar por la policía. Esperamos una hora y media para embarcar de nuevo pues el avión de París que tiene enlace con el nuestro se halla retrasado por tráfico aéreo.  Finalmente despegamos a las 9 de la noche.  A mi lado un niño de 4 años con su joven mamá negra de Zimbawe.  Sobrevolamos Tripoli cuando nos vuelven a dar cena.  Repetimos el mismo Goulash del vuelo Madrid-Zurich. Fallo de Swisair.  El enano es ‘majete’, no habla inglés pero nos aclaramos por señas.  Los cartoons lo dejan hipnótico y cuando se acaban da un breve alarido insospechado, hasta que empieza el nuevo. Me pregunto lo que pasará cuando empiece la peli de la noche. Nothing Hill, que por cierto ya hemos visto. La mamá de mi vecino no se entera porque lleva los cascos del walkman puestos desde Zurich. Menos mal que la azafata le trae un coche en miniatura con el que se entretiene en silencio.  Son las 11 de la noche cuando acabo mi cuarta cerveza del día. El monitor nos informa de que nuestro destino está a 7500 km. y que la hora de llegada esta prevista para las 6 de la mañana.  Viajamos a 10000 mts por encima del Sahara, afuera hace 56 bajo cero y nos movemos a 975 km/hora.  Pienso en la tercera dimensión y en como el ser humano ha llegado a controlar el desplazamiento en ella en tan solo un centenar de años.   Si a los primeros viajeros que llegaban a Cape Town, después de 5 meses de navegación, les hubieran dicho que era posible hacer la travesía en tan solo doce horas no lo hubieran creído. No era siquiera concebible como idea.   Que estaremos haciendo los humanos dentro de doscientos años que ahora ni siquiera podemos imaginar?  Conseguiremos el control sobre la dimensión inmediatamente superior: el tiempo?   Podremos algún día desplazarnos en la cuarta dimensión como lo hacemos ahora en la tercera?

Tomamos tierra en Johannesburgo a 280 km/hora.  Los tramites de inmigracion son lentos y en la cola conocemos a  Ester y Jonathan Toledano.  Son de París; viven en el XVII arrondisement –cerca de la place de l’Etoile-, y desde el primer momento se muestran abiertos y acogedores.  Van, como nosotros, al Congreso de ESAPEC y harán la extensión pre-congreso a Zimbawe y Botswana.   Al poco rato de conversar ya establecemos una buena corriente de simpatía.  Un buen filing como dicen los ingleses.  Él es pediatra con practica privada en París; ella empezamos a sospechar que es habladora profesional.  Muy agradables.   Al salir de la aduana nos espera una guia sudafricana,  Fatima.  que nos llevará a hacer un tour por Johanesburgo.  En el bus nos presentan a los Danan: Nicole y Roger,  ginecologa y pediatra, también viven en París y son amigos de los Toledano.  Recorremos el centro de Johanesburgo que nos parece deprimente.  Altos edificios de cemento, algunos de ellos cerrados desde hace años, como el Hotel Carlton de 30 pisos que lleva 4 años sin ser abierto al publico. Desolador.  Los edificios con rejas hasta el primer o segundo piso para evitar el saqueo.  Nos llevan a ver la casa de Nelson Mandela y los barrios residenciales con magnificas mansiones y grandes medidas de seguridad.  Soweto está a 15 km del centro y alli viven 3,8 millones de negros y mestizos. Ni un solo blanco. Nuestro tour no puede ir porque no hay tiempo. Los blancos han abandonado Johanesburgo para instalarse en nuevas zonas residenciales de la periferia. Visitamos, de pasada, un barrio cercano al centro comercial que se llama Hillbrow. En la epoca de apartheid pertenecía a los blancos.  Hoy solo lo habitan negros y mestizos.  Es un barrio degradado en el que se fueron dejando de pagar los alquileres a los propietarios blancos, los cuales a su vez dejaron de pagar los impuestos municipales y el ayuntamiento decidió despreocuparse de su mantenimiento. Resultado: degradación ambiental. Actualmente para disponer de luz, agua o gas se ha de pagar por adelantado. Todavía hoy, 10 años después del cese del apartheid, más de la mitad de las viviendas son ocupadas por inquilinos que no pagan.  El indice delictivo de esta ciudad es el doble del de la media del pais.  A su vez el de South Africa es 18 veces mayor que el de la media de los paises europeos.   La guia nos explica que a partir de las 5 de la tarde el centro queda abandonado y no es recomendable acercarse por alli.  La vida social y comercial de la capital de South Africa ha desaparecido del centro de la ciudad para instalarse en los elitistas barrios residenciales.  Es alli donde se han de buscar las boutiques de ropa de marca  y los grandes hoteles de 5 estrellas.

Comemos en el Holiday Inn cercano al aeropuerto.  Desde Johanesburgo volamos a Victoria Falls en Zimbawe.  Nuevamente aduanas y tramites.  Ahora estamos de verdad en el Africa que uno se imagina con facilidad.  A ritmo lento y con papel de calco, en lugar de ordenadores, los funcionarios de Zimbawe nos cobran 40 dolares por cabeza como derecho de entrada al país.  Vemos como se descarga manualmente el equipaje y como en el lugar de cinta transportadora hay un grupo remolón de mozos que cumplen con esa función como si fueran maquinas. Finalmente salimos en microbús hacia la frontera de Botswana.  Pasamos nuevamente la aduana en Kasane y tras una hora y media de viaje llegamos al Cresta Mowana Lodge.   Cenamos muy bien y nos vamos a dormir pues estamos agotados.  Hace 30 horas que iniciamos el viaje en Barcelona.

A las 10 de la mañana salimos en un Toyota LandCruiser transformado para llevar tres filas de asientos que acomodan a nueve pasajeros.  Nuestro conductor y guia se llama Leonardo.  Durante toda la mañana recorremos pistas polvorientas en busca de los animales que viven en el Chobe National Park, la mayor reserva de elefantes de Africa ya que cuenta con 45.000 ejemplares. El Chobe tiene una extensión de 11000 km2, la cuarta parte de Catalunya o la tercera parte de Belgica y la misma extensión que la Region de París que comprende los departamentos de Alts de Sena, Essone, Sena i Marne, Sena Saint Dennis, Val-de-Marne, Val-d’Oise y Ville de París. Esta extensión es imposible recorrerla por completo en unos días por lo que los guias nos llevan a las zonas de agua para tener más oportunidades de ver animales. Muy pronto empezamos a ver elefantes por todas partes. En pequeños grupos o en manadas más grandes y de todos los tamaños.  Estamos al final del invierno y la primavera este año es algo tardía lo que hace que esté todo todavía muy seco.  Los arboles caducos todavía no han brotado y la mayor parte de los arbustos están pelados por los elefantes.  En la reserva tienen un grave problema, nos explica el guía, con el exceso de estos animales ya que para procurarse las ramas y hojas llegan a derribar a los arboles cuando no alcanzan su parte superior con la trompa.  La perdida de masa arbórea va en aumento cada año y con ella disminuye la zona de sombra en la cual se desarrolla un manto herboso.  Sin arboles no hay sombra, y sin esta el sol calcina el suelo y no crece suficiente hierba.  Sin pastos los rumiantes como los búfalos y antílopes disminuyen.  Sin rumiantes la población de los grandes carnívoros inicia una regresión.  Estamos frente a un desequilibrio ecológico.  Los elefantes durante el día ramonean por entre los arboles y arbustos y al caer la tarde se acercan al rio y a las charcas cercanas al rio Chobe.   Alrededor del Chobe River el paisaje se vuelve verde.  El guía atisba nuestro primer león.  Rápidamente preparamos las cámaras y nos acercamos.  Se trata de una leona que monta guardia junto a su pieza.  No debe de hacer mucho que los leones han podido cazar a una cría de elefante que tendrá, mas o menos, un mes.  Los buitres y quebrantahuesos están al acecho, a prudente distancia.  La leona no se irá ni siquiera cuando la madre del elefante abatido se acerque a pocos metros para comprobar si su cría sigue viva.  El guía nos explica que la leona no se moverá hasta que esté segura de las intenciones del elefante.  Los elefantes adultos pueden con los leones pero los enfrentan solo para defenderse.  Si la elefanta tiene la certeza de que su cría esta todavía viva atacará a la leona.  Después de un par de tentativas finalmente se convence de que no hay nada que hacer y abandona a su cría.  La elefanta, barritando lastimosamente, se une a la manada y la leona, recostada en su trofeo, nos observa en la distancia con aire de vencedor.   Seguimos nuestro camino y encontramos al poco rato a otra joven leona dormitando bajo la sombra de un árbol.  Nos detenemos a dos metros del felino. No se inmuta.  El olor de la gasolina y del coche se sitúa por encima de nuestro propio olor y no nos detecta como presa comestible.  El guía nos explica que si bajáramos del coche y nos apartáramos un par de metros en dirección contraria seriamos una presa fácil.  En el vehículo, aunque este abierto, estamos seguros.  No se ha dado ningún caso de ataque a turistas en los últimos diez años.   Proseguimos el camino y fuimos descubriendo toda clase de antilopes, ñus, kudus, facoceros (una especie de jabali) hipopotamos, bufalos cafre (que si atacan a veces a los jeeps), monos y jirafas.

Comimos en la piscina del Mowana Cresta Lodge.  Por la tarde hicimos un crucero por el rio Chobe. Contemplamos cocodrilos e hipopotamos; vimos como atravesaban el rio las manadas de elefantes y como las madres ayudaban a las crias para que no se ahogaran.  Nos tomamos una cerveza sudafricana mientras el sol se ocultaba entre los baobabs del horizonte. Alguna barcaza con trabajadores negros pasaba por nuestro lado.  En la orilla los niños negros del pueblo de Chobe nos saludaban.  Anochecía cuando llegamos al embarcadero del hotel.  El bufet del Mowana esta noche ofrecía todo tipo de animales: cola de cocodrilo a la plancha con aspecto de rape, guiso de bufalo cafre, goulash de kudú, roastbeef de impala y filetes de avestruz.  En la mesa no todo el mundo se animaba a probar de todo.  Creo que los más curiosos fuimos Nicole Danan y yo.

A las 5 y media de la mañana nos despertaron para tomar un café y salir a un nuevo safari.  Tuvimos ocasión de seguir de cerca la cacería de una leona que siguió durante más de una hora a una manada de búfalos esperando que algún rezagado, enfermo o recién nacido, quedara a su alcance.  El carnívoro no tuvo suerte esta vez y acabó tumbándose cerca de nuestro vehículo bajo un matorral.  Seguimos media mañana más recorriendo la sabana por las interminables pistas en busca de más jirafas y elefantes.   El sol empezaba a calentar cuando nuestro guía dio por finalizado el recorrido y enfiló hacia el confortable Mowana.  Mientras dejábamos el parque atrás el habitat se hacia cada vez más árido. Fuera de la zona ribereña al rio Chobe el resto estaba seco y la poca hierba que crecía era pajiza.  Las ramas de las acacias y de los ébanos estaban raídas o rotas por los elefantes.  Pense que la degradación, fruto del exceso, no es patrimonio del viejo occidente. Tan solo habíamos visto una pincelada del África real y una metáfora de lo que pudo ser en el pasado.  El desequilibrio ecológico propiciado por la sequía y la falta de depredadores naturales es un atisbo de lo que quizás llegue a ser.  No creo que las cosas sean muy diferentes en otros paises del continente.  Esta vez hemos visitado una muestra de Botswana pero con variaciones poco importantes, seguramente podriamos decir lo mismo de Kenia o de Tanzania.

Como dijo Fatima en Johanesburgo,  “África está perdida para nosotros: los hombres”.  Recuerdo que pronunció esta frase en el bus cuando nos explicaba las cifras de SIDA que asolan a la población sudafricana, especialmente a los zulus (50% de la población afectada).  Africa esta perdida seguramente por que nunca ha sido ganada.  Solo se ha usado de ella con la intención de sacar partido a su naturaleza. Sea en forma de materias primas o en forma de esclavos.  Entre el siglo XV y el XVIII el continente fue diezmado y su población estuvo al borde de la extinción debido a la trata de esclavos a la que fue sometido tanto desde el lado occidental blanco como desde el lado oriental asiático. Los europeos, malayos, hindúes, los piratas de los emiratos y los indonesios, fueron saqueando primero las poblaciones costeras y más tarde el interior en busca de negros para esclavizar.  Los belgas en el Congo-Zaire, los ingleses en Egipto, Sudan, Nigeria, Kenia y sus colonias adyacentes, los portugeses en Angola, Mozambique y Madagascar, los alemanes en Namibia, los Franceses en Argelia, Senegal, Costa d’Ivori, Ghana, Txad o Camerun, los italianos en Libia, los españoles en el Sahara, Guinea Ecuatorial y Marruecos.  Todos han sido ejemplo de colonialismo explotador al uso de la epoca.  Hay excepciones como los asentamientos franceses en Argelia y los asentamientos holandeses primero y posteriormente los boers y africaners en Sudáfrica.  Solo en estos casos la intención del hombre blanco ha sido la de colonizar una tierra nueva para quedarse y fundar una metropoli propia. En el caso de Argelia los franceses que creyeron en el sueño de una nueva nación condujo a una larga guerra que acabó con la expulsión. En el caso de los africaners después de las guerras boers y de mantener un pulso con el imperio británico se consiguió el sueño de una nación independiente.  La historia juzga con severidad el aparheid africaner pero mira para otro lado cuando hablamos del exterminio de los indios norteamericanos a manos de los colonos blancos que invadieron su territorio de este a oeste.  Las fechas son las mismas.  San Francisco fue fundada por españoles en 1772, (España pierde la soberania del virreinato de México en 1813) y es arrebatada a los mexicanos por los USA en 1843 (USA se anexiona Texas en 1836, y California, Arizona y Nuevo Mexico entre 1843 y 1845).  En esas fechas los africaners tenían casi doscientos años de historia. Si la peninsula y la tierra del Cabo ya es conocida por los navegantes portugueses Bartolomé Diaz y Vasco de Gama desde 1497, no es hasta 1652, en que Van Rieebeck funda Ciudad del Cabo bajo la Table Mountain, cuando se inicia la aventura de la colonización holandesa-afrikaner.   Este es el único caso de colonización blanca en el continente que no se realiza con la espectativa de enriquecer a la metrópoli con la materia prima de la colonia.  Muy pronto los colonos blancos se afianzan en el territorio con la conciencia de ser un nuevo pueblo. Inglaterra se resistirá y tratará por todos los medios de moderar la expansión africaner. Las sucesivas guerras anglo-boers, desde 1830 hasta fin de siglo, son los episodios sangrientos de esta resistencia.   Finalmente la constitución de la Unión Sudafricana, gracias al tratado de Veerening de 1902, es la consecuencia histórica de un empeño con casi trescientos años de historia. 


viernes, 21 de marzo de 2008

Marruecos, viaje al Atlas y subida al Toubkal





22 junio. Salimos del avión a las 9,30 am. Casablanca era un horno. Moha nos esperaba con su Defender sin climatizar. Abrir las ventanillas en marcha era como encendernos el secador de pelo ante las narices. Llegamos a Marrakech después de 3 botellas de agua de litro y medio por barba y 280 km de asfalto a 45 grados. Comimos tajine de pollo por el camino y, sin entrar en la ciudad que da nombre al reino, enfilamos directos al Atlas en busca de un aire fresco que tardó en llegar. Imlil a 1700 mts todavía era la antesala del horno. Subimos hasta Arend a 1900 mts y volvemos a cenar tajine. A la mañana siguiente nos espera la subida a Sidi Chamarough y al refugio Nelter en la base del Toubkal, la cima del Atlas a 4157 mts.


23 junio. Después de 1 hora avistamos la roca blanca del Morabito de Sidi Chamarough. Venta de souvenirs a 2300mts de altura. Diego se hubiera tomado una cocacola... y lo hizo a la bajada. La temperatura a las 9 de la mañana es de 32 grados pero no sudamos. Seguimos subiendo. A las 4 horas y media avistamos el refugio Nelter situado a 3200 mts. Descansamos toda la tarde. El refugio no se llena. Solo una pareja de Milan y otra de franceses compartirán la noche con nosotros. En la cena: show de "Jaume and the holograma". Chistes y jolgorio. No hay una maldita cerveza...



24 junio. A las 5 diana. A las 5,30 salimos con las primeras luces de Lorenzo hacia el Toubkal. Primera tartera durilla para algunos poco entrenados. Después se normaliza la subida y proseguimos con calma durante 3 horas más. Algún nevero y finalmente la cresta cimera. A las 9h. estoy bajo los hierros horribles del Toubkal. Fotos y paisaje. Bajo con Jaume por la directa. Menos de dos horas y estamos en el refu. Descanso, ducha de agua caliente, cambio de calcetines y nueva pateada hasta la base donde espera Moha con el Defender. A las 4 de la tarde llegamos a Arend. Recogemos las bolsas y nos duchamos (otra vez) en el "hotel" Toubkal. Nos espera un viaje de 5 horas hasta Ourzazate, pasando por Marrakech y el puerto de Tichka (2.220 mts). Cenamos a las once de la noche frente a la piscina del hotel. Otra vez tajine de pollo...

25 junio. Nos despertamos a las 6h y nos bañamos en la piscina antes de desayunar en la gran jaima del hotel. Nos espera el desierto. Recorremos parte del valle del Dra y empezamos a ver las primeras kashbas antiguas. Luego nos internamos en el desierto y durante más de 200 km recorremos valles olvidados paralelos al Atlas en sentido ascendente. Vivimos en vivo y en directo una tormenta de arena. Moha y Jaume se ponen el turbante para taparse la cara y respirar bien, nosotros hacemos lo que podemos... Pasamos por Tafilalet, el palmeral más extenso de Marruecos con 750.000 palmeras. Llegamos a Rissani y nos adentramos en el desierto negro hacia el erg Chebbi, el desierto de dunas más grande del Sur. Moha, como buen beréber, se orienta en el desierto como si fuera el pasillo de su casa. Allí las pistas se borran con las tormentas de arena. A la puesta de sol llegamos a la cashba Tombouctu. Impresionante acogida. Todos conocen a Jaume. Cervezas en Merzouga al fin... Cenamos kalia, una especie de variante del tajine que se prepara en la región.


26 junio. Jaume quiere ver salir el sol en el desierto pero está algo nublado. Desayuno frente a las dunas. Visitamos el centro de salud del oasis de Merzouga para el que llevamos un pequeño cargamento de medicinas. Después nos dejamos los euros en casa de Brahim el vendedor de alfombras (y encantador de turistas...) después de las compras retrocedemos por el desierto negro hasta Erfoud. Comemos en casa de Moha, en Aoufous, un verdadero couscous beréber preparado por su hermana Fatima. Después de comer llegamos al hotel-cashba Xaluca Maadi. Impresionante complejo. Siesta y piscina. Por la tarde fósiles y antigüedades en Erfoud. Diego se indispone y no cena. Tajine de cordero por fin. La mejor de todas sin duda. Conocemos a "Collonut" el dromedario del hotel que se pasea entre las mesas de la terraza bebiendo agua de una botella de medio litro.

27 junio. Gran desayuno en el Xaluca. Nos esperan 600 km hasta Marrakech. Recorremos el valle del Rheris primero y del Todra después. Visitamos las gargantas del "congost" de Todra y sus paredes. Seguimos el curso del rio Dades y pasamos por el valle de las Rosas. Comemos en Ourzazate. Subimos el Tichka de nuevo y llegamos a Marrakech a la puesta de sol. Salimos del coche con forma de cuatro. Cenamos sobre la plaza Jemaa el Fna, en la terraza del restaurante Gandara. Nuevo tajine de cordero que estaba bueno pero no tanto como el del Xaluca. La plaza es un bullicio humano indescriptible. Entiendo que sea patrimonio de la humanidad por la Unesco. El hotel Foucault es cutre pero muy céntrico. Al menos tiene baño con ducha.

28 junio. Visitamos Marrakech. Moha nos llevará frenéticamente de un lado a otro. La Koutoubia, el minarete gemelo de la Giralda, la veo con Caque a primera hora antes del desayuno. Después vamos a los palacios y el museo etnológico (cerrado por reformas). Visitamos el famoso palmeral de Marrakech, circuito de 22km. y la Menara. Vamos a las tumbas de los Saadies y las ruinas del palacio del Badi (destruido por el envidioso Mulay Ismail de los huevos...). Paseamos por el Gueliz y comemos en un italiano recomendable. Por fin una botella de vino. Cavernet marroquí de la zona de Meknes. No repetiré si tengo a mano otro vino conocido... Después de la siesta recorrido por los zocos de los artesanos de la Medina. Nos pasamos toda la tarde y visitamos el museo de arte de Marrakech. Fotos y reportaje de video hecho sin que se dieran cuenta de que filmaba en el interior de los zocos. No encontramos a la pareja de Milan con la que habíamos quedamos a las 8 de la noche frente al hotel Ali... Cena en la Jemaa el Fna. Fotos nocturnas desde la terraza del Glacier, famoso cafetín de la plaza.




29 junio. Después de desayunar decidimos salir para Casablanca ya que Marrakech no ofrece mayores atractivos que lo ya visto. Viaje interminable hasta Casa. Buscamos hotel y lo encontramos. Hotel Casablanca...casi casi el de la peli. Moha nos lleva al centro y nos buscamos un restaurante de pescado que viene en la guía. Al fin pescado después de una semana de tajines... Comemos unas crevettes, un rape o similar y unas pescadillas buenísimas. La comida nos cuesta 4 euros por cabeza !!! Visitamos la mezquita más grande del mundo Arabe. El monumento a si mismo que se construyó, a costa de tantas miserias marroquíes, el cabroncete de Hassan II (al que Ala perdone sus pecados... pues yo no!). Paseamos por Casa que no tiene ningún interés y si mucha mugre, nos metemos en un Hamman (baño turco o de vapor) para conocer el interior de esta costumbre Arabe y nos quedamos como nuevos, el remate es una cena fantástica en la pizzeria-fastfood Casablanca: al fin probamos el kebbab marroquí y unos tagliatelle con gorgonzola a la marroquí que incluían carne de buey haché y champiñones... muy bien !!! Acabamos la cena con la chupiteria variada que trae Jaume: ron venezolano, malta de muchos años... y ginebra de mucha altura... todo en los dedalitos minis de su petaca de viaje. Es la despedida.

30 junio. A las 7,30 ya estamos en el mercado comprando tomates y embutidos (de pollo y pavo) para hacer el ultimo desayuno a la catalana con pan con tomate y "tall". Compramos fruta... De regreso al hotel gran desencanto de Jaume. No le quieren dar aceite para su pan con tomate !!! Se pone como una "fura" y parece que le va a dar algo. Les amenaza con la policía y se quiere ir sin pagar. Al final se hace la paz y nos comemos el pan con tomate sin aceite... Después paseo hasta el aeropuerto Mohamed VI pasando por las plantaciones de bolsas de plástico que florecen no solo en primavera sino todo el año... una mugre de vergüenza o viceversa.

Albert
30 junio 02




domingo, 19 de agosto de 2007

Viaje en bici por la Toscana


San Gimignano, Sangimi para ellos, queda atrás mientras rodamos a buena marcha cuesta abajo. Todavia no hace calor. Son las nueve. Hasta el fondo del valle d'Elsa es casi todo bajada. Será despues cuando las colinas toscanas nos dejaran ver su carácter. Los viñedos y los cipreses se suceden a lado y lado de la carretera mientras repaso las últimas horas. El hotel Cisterna esta bien situado, en el centro mismo de Sangimi. La habitación no tiene mucho encanto pero tiene una terraza que salva todo lo negativo, excepto el café del desayuno, que es el peor de toda Italia. La puesta del sol del dia anterior nos dejó ver las 14 torres de Sangimi con un color esplendido. No podemos imaginar que llegará tener 64 torres y que los florentinos acabaran con ellas como símbolo de su dominación. Hemos venido a la Toscana para descubrir que Siena fue una próspera ciudad medieval en competencia con Florencia. No sabíamos de la rivalidad entre las dos ciudades estado. Despues de la peste les fue fácil a los florentinos dominar a Siena. No fue hasta la epoca de los Medici en que se anexiona Siena al Gran Ducado de la Toscana. Para entonces su decadencia y el resurgimiento de Florencia ya no tenia vuelta atrás. Es impresionante ver los restos inconclusos del Duomo nuevo de Siena. El viejo Duomo es solo el crucero de lo proyectado. Pero la peste y la guerra impedieron a los Sienes tener un Duomo mayor que el de Florencia. Al visitar el Duomo de Siena se percibe una pequeña fracción del esplendor que debio de adornarlo. Pienso en la cantidad de sufrimiento humano que hay detrás de todo este arte que nos llega hoy. El fanatismo religioso y el afán por mostrarse más poderoso que el rival vecino hace que el pueblo llano pague con sangre la manifestación artistica. Siempre ha sido asi.


Certaldo aparece en el horizonte, llevamos ya mas de 35 km de tobogan toscano. Tenemos hambre y hacemos un ultimo esfuerzo subiendo a la colina amurallada del pueblo en el que Bocaccio escribio el Decameron. La enoteca del pueblo nos ofrece unas bruschetas excelentes de pecorino y melanzanne. Las fuerzas se recuperan y salimos hacia la parte alta del Val d'Elsa. Despues de más toboganes inacabables, y de 75 km de paisaje toscano, regresamos a Sangimi. Estamos deseando tomar una ducha y cenar.

Il Pino es un restaurante para repetir. El americano que esta en la mesa de al lado tiene una mujer vietnamita y 4 hijas. La mayor unos 20 años y la peque va en carrito, unos 10 meses. Es un tipo que me recuerda a Marlon Brando en Apocalipsis Now. Pensamos que debe de ser un excombatiente de vietnam. Tiene la edad para serlo y la vietnamita en sus dias debio de ser bonita. Ahora esta hecha una matrona con exceso de peso. Que contraste entre lo que ofrece la vida y lo que puedes o no tomar de ella. Me cuesta entender como en la mesa de al lado pueden estar comiendo, con cocacola y agua para los niños, carne con patatas fritas. El Verdaccio de Sangimi que nos sirven se llama Alada. Cosecha del 2005. Es joven y afrutado, delicioso. Por tres veces debo de reclamar una cubitera para que no se nos caliente. Es imposible saber si el risotto con pecorino es mejor que los raviolones de melanzanne con pesto. El tiramisu tiene un exceso de mascarpone que tratamos de compensar con una grappa de brunello y un limoncello. El americano trata de pagar con travelers checks... el camarero no se entera y el encargado se los acaba aceptando a regañadientes. Estoy seguro de que hay americanos que saben beber vino y pagar en la moneda del lugar que estan visitando. Mientras nuestro particular Marlon Brando sale, nos fijamos en el anillo de diamantes que lleva la vietnamita y como el bolso de Prada va colgado de la sillita en la que la criada camboyana lleva al mas pequeño de los Branditos. Durante la cena la vietnamita con sobrepeso jugaba al solitario con el movil mientras su hija de 20 años solo miraba al moreno camarero etrusco.

Mientras escribo, Anna esta explorando Radda in Chianti. Hemos llegado hace cuatro horas. Salimos de Sangimi para hacer una ruta alternativa que pasa por la reserva natural del bosque de Santa Agnes. Un bosque mediterraneo, como los nuestros, con la salvedad de que junto a las encinas, robles y pinos crecen entremezclados muchos cipreses. En nuestra tierra el cipres es un arbol de cementerios. Dicen que el cipres es un simbolo religioso. Crece apuntando a Dios. Por eso lo plantan en los lugares sagrados. A mi tanto ciprés entre colinas redondeadas me recuerda otra cosa que callo. La subida son 19 km sostenidos, un si bemol de cadencias que alternan paisajes de bosque con los viñedos de la region de Chianti que atravesamos. Anna progresa a ritmo de Ipod, sus caderas tambien son cadencias admirables y cuando la llevo delante la contemplo a gusto con cara de bobo. Paramos enmedio del bosque a poner vaselina en nuestras escocidas ingles. Castellina in Chianti es otro pueblito medieval en el que decidimos comer. La propietaria, un culo enorme que no le cabe en los tejanos, nos dice lo primero que no tienen pizza: 'que solo tienen “comida”...'. El camarero parece amargado. Tener dos cuñados italianos, aunque sean lombardos, me da la ventaja de saber más italiano que la media de los guiris españoles y puedo entender sus comentarios...
Quizás es algo tarde para ellos. Pero solo son las dos. Cuando estamos acabando los tagliolini ai funghi porcini aparece una familia autenticamente andaluza. Anna hace apuestas conmigo sobre si son de Malaga o de Sevilla. Divertidos y dicharacheros no entienden un pijo pero se apañan. El camarero se amarga un poco mas y la dueña les repite que no tienen pizzas... a ellos les da igual. A nosotros tambien. El Chianti clasico que bebemos nos da las fuerzas justas para llegar a Radda que solo dista 10 km... una ducha reparadora que nos deja el cuerpo listo para un sexo que nos sucede antes de darnos cuenta... la cama es muy correcta y por la ventana solo nos ve retozar la campiña toscana mientras el sol se esconde con timidez.



Anna llega y me trae un cacho de pecorino que devoro mientras escribo las ultimas lineas para el blog... dentro de una hora buscaremos trattoria para cenar.