miércoles, 29 de julio de 2015

La noia de la carretera de les aigues...




Te he vist passar a contrallum del capvespre,
les mans caigudes i un mirar perdut a l’horitzó, 
al teu costat el gos s’atura amb mandra i mira,
soc jo que passo per la teva vida sense remor 
d’un mes a l’altre per ‘les aigües’ en paral·lel,
les mirades se’ns creuen un instant i oblidem
un dia si, un no, un mes i altre sense memòria,
la bici tira pel corriol a baix i el gos em mira… 
No sé qui ets i puc saber que no ets estranya
amb el teu posat suau de passejada tendra;
no sé si tens marit, company o amant a la vida
però els teus cabells llargs se’t fiquen als ulls
quan he dit ‘bondia’ volant sobre ‘les aigües’
i t’has girat per somriure, agafant el gos fidel
que mira com si em conegués de sempre...
I tornaré la vista sobre el trencant que prenc...
i  de tornada potser oblidarem el somriure,
els cabells i el bondia i no recordarem qui som...

Ni tu sabràs qui soc ni jo coneixeré el teu nom.


febrer 2002





domingo, 14 de junio de 2015

Panem et circus


Estic fart de veure com molts dels comentaristes de la actualitat donen voltes a la nodria. Si, ja sé que per d’altres es la roda del hàmster, però a mi m’agrada el burro, si, el nostre burro català.  I, encara que sigui perdre el temps, vull dir la meva.

La màxima del senador romà que va dir:  canviem les circumstancies sinó volem canviar nosaltres a causa de les circumstancies, no té validesa quan l’apliquem a la societat plural.  Hem de veure d’entendre –amb la mirada ètica–, que el seu àmbit d'aplicació és estrictament personal.  Això sovint és obviat, quan no manipulat, per aquells que volen conduir-nos cap un model que els és propi i en el que creuen s’hauria d’inscriure el bé comú.  El bé comú es limitat, no es pot estendre més enllà dels drets bàsics.  No és pot perseguir la uniformitat d'opinió, la modulació de lo social segons una idea preconcebuda com la millor possible, excloent les visions personals o minoritàries que potser tenen altres visions.

De que serveix omplir-se la boca de conceptes com la democràcia per defensar paradigmes concrets quan sabem que l’home individual no és ni lliure ni solidari ni igual.    De res, o millor dit, nomes serveix per donar vida als cuiners que viuen de fer bullir la olla de la cerimònia de la confusió, per distreure al personal mentre els amos de la cuina s’omplen les butxaques de beneficis. 

Doneu-me una palanca i moure el mon. 

En aquest moment històric, d'això fa dies... algun cuiner va decidir que havia trobat una bona palanca. I els amos de la cuina la varen comprar i la van ben vestir.  Tot esta carregat de emotives consignes, reflexions assessorades, càlculs i més càlculs, raons històriques de pes i raons justificades amb arguments irrebatibles.  Tot molt cuidat, si, i molta evidencia emocional, també.  Però no tots ens deixem enlluernar per flames patriòtiques ni sentiments enaltits per les arrels històriques de les que procedim.

Algú ha de dir que estan fent el que el senador romà va suggerir.  I és que no hi ha res de nou sota el cel. Està tot inventat en això de cuinar, amb perdó del Ferran Adrià.

Efectivament.  ¿Per que no ens preguntem si no és que algú va veure que és millor modificar les circumstancies tan com es pugui per tal de no acabar canviant nosaltres arrossegats per unes circumstancies que no podem canviar?  Es fàcil.  Imaginem el que seria del fet social si la crisis colpís una i altre vegada sense remei… ens obligaria a molts a canviar, i això perjudicaria els interessos del amos de la cuina.  I els amos ho van veure clar, i abans que tothom.  Van vestir la palanca i es van dotar d’una forma de canviar les circumstancies socials que els hi permet travessar la crisis sense que la majoria dels individus canviïn gaire.  Quan falta el pa doneu-li més circ. Panem et circus.  També molt romà.

domingo, 10 de mayo de 2015

La teoria de Olduvai... escenarios del colapso


La teoría de Olduvai establece que la civilización industrial actual tendría una duración máxima de cien años, contados a partir de 1930. De 2030 en adelante, la humanidad iría poco a poco regresando a niveles de civilización comparables a otros anteriormente vividos, culminando dentro de unos mil años (3000 d. C.) en una cultura basada en la caza, tal y como existía en la Tierra hace tres millones de años, cuando se desarrolló la industria olduvayense; de ahí el nombre de esta teoría. Esta teoría fue planteada por Richard C. Duncan basándose en su experiencia en el manejo de fuentes de energía y por su afición a la arqueología.
Originalmente, la teoría fue propuesta en 1989 con el nombre de «teoría de pulso-transitorio».3 Posteriormente, en 1996, se adoptó su actual denominación inspirándose en el famoso sitio arqueológico, pero la teoría no depende en forma alguna de datos recopilados en ese sitio.  Richard C. Duncan ha publicado varias versiones desde la aparición de su primer artículo con distintos parámetros y pronósticos, lo que ha sido motivo de críticas y controversias.


Escenarios sociales según la teoría de Olduvai

Crisis del Estado nación
Las naciones ricas padecerían un aumento de la inseguridad, y lo que habían sido sociedades democráticas se convertirían en sociedades totalitarias y ultraconservadoras donde la propia población exigiría recursos ajenos y mayor seguridad.  Es posible que antes de la gran mortandad final, grandes naciones desarrolladas se disputasen los escasos recursos en una especie de Tercera Guerra Mundial, sin descartar escenarios parecidos a la solución final o la guerra nuclear. Otros argumentan que tal guerra, si se diese, sería una guerra intercapitalista en la que se verían inmiscuidos tres bloques de civilizaciones. El primero estaría constituido por la civilización occidental, el segundo por la civilización ortodoxa así como por la sínica (china), y un tercer bloque formado por la civilización islámica. Japón e India jugarían un papel importantísimo en tal guerra conforme definan su posición.
En el caso de que algunas naciones sobreviviesen, la falta de recursos podría desencadenar hambrunas en los grandes centros urbanos forzando saqueos generalizados y los gobiernos emitirían decretos y leyes marciales restringiendo las libertades sociales y eliminando derechos de propiedad para mantener a raya a la población hambrienta.  Ante la escasez permanente los gobiernos impondrían un racionamiento que no llegaría a los mínimos requeridos lo que causaría que los mismos que imponen la fuerza saquearían para beneficio propio, este sería el primer síntoma del desvanecimiento de los estados.
El sistema financiero sucumbiría, el dinero sería momentáneamente sustituido por metales preciosos, pero éstos acabarían por no tener tampoco valor y sería el momento de «mi reino por un caballo». Es el punto en el que muchos han previsto que se «cambiaría un todoterreno por una barra de pan».  Las minorías dominantes y las fuerzas militares saquearían para sí, y formarían pequeñas dictaduras y reinos dentro de lo que eran grandes naciones. Por otro lado, de las «grandes masas de desheredados» se formarían grupos desorganizados de carácter muy inestable que actuarían de forma violenta y caótica para tomar los escasos recursos. Entre unos y otros el conflicto estaría servido y al final tanto unos como otros sucumbirían como el resto de la población.

Perfil del superviviente.
Se estima que las ciudades con más de veinte mil habitantes serían muy inestables, teniendo mejor expectativa de vida en primer lugar aquellas sociedades de cazadores y recolectores en la Amazonia, las selvas centroafricanas, las del sudeste asiático, las de bosquimanos y los aborígenes en Australia. En segundo lugar de supervivencia seguirían los núcleos bastante homogéneos de trescientos a dos mil habitantes con un estilo de vida agropecuario próximos a lugares con recursos hídricos no contaminados, inaccesibles y a centenares de kilómetros de las grandes urbes y de las hordas de hambrientos que exudarían estas urbes o de las fuerzas militares en descomposición que se dedicarían al pillaje.
Al final también podría existir una enorme cantidad de pequeños pueblos agrícolas que se disputasen los pocos lugares privilegiados, sobreviviendo sólo aquellos pueblos que la capacidad de carga terrestre permitiese.

Otras visiones.
El mismo Pedro A. Prieto especula que los escenarios bélicos parecidos a la tercera guerra mundial u otro tipo de conflictos bélicos desgastantes se darían con menos probabilidad si el colapso social es rápido,  tal y como el que la teoría de Olduvai predice. La diferencia entre escenarios es que la mayoría de la población, contenida en las ciudades, muere de hambrunas en el colapso rápido, mientras tanto en el colapso lento el conflicto bélico se extendería hasta las áreas más seguras, abarcando desde grandes ciudades a pequeñas comunidades rurales aisladas.
Las conjeturas de los que opinan sobre la posibilidad de una era post-industrial se encuentran esparcidas en un espectro que abarca desde escenarios de colapsos societales rápidos y catastróficos a escenarios de colapsos lentos y benevolentes, e incluso escenarios donde aún visualizan decrecimientos con continuidad del bienestar.

Colapso catastrófico o die-off
En el primer grupo, los pesimistas, se encuentra enmarcada la misma teoría de Olduvai de Duncan y otros trabajos como el die-off o colapso catastrófico propuestos por David Price, Reg Morrison y Jay Hanson.  Suelen invocar una serie de determinismos como el fuerte, genético, biológico y energético (Ley básica de la evolución de Leslie A. White)  para anunciar el inevitable colapso que conllevará a la descomposición de la vida civilizada descartando la posibilidad de un descenso pacífico.

Descenso suave o «camino próspero cuesta abajo»
Aquellos que predicen escenarios de colapsos lentos y benevolentes donde puede entrar aún la opción del decrecimiento con continuidad del bienestar se pueden encontrar el «camino próspero cuesta abajo» de Elizabeth y Howard T. Odum, el fin de la suburbanización y el regreso a la ruralización propuesto por James Howard Kunstler, las sociedades que aún pueden elegir salvarse o fracasar propuesto por Jared Diamond y la opción del «apagado gradual» de Richard Heinberg.
Heinberg, en su libro «Apagado: Opciones y acciones en un mundo después del carbón», propone los cuatro caminos posibles que pudiesen adoptar las naciones ante el agotamiento del carbón y el petróleo:
«La última y nos vamos» o el «último que quede de pie»: Escenario donde se da una feroz competencia global por los recursos restantes.
«Apagado gradual»: Donde se da una cooperación mundial en la reducción de la utilización de la energía, la conservación, la gestión de manejo racional de el agua, y la reducción de la población mundial.
«Negación»: Postura con la esperanza de que algún elemento imprevisto o serendipia resuelva el problema (véase también cisne negro).
«Comunidad salvavidas»: Preparación de áreas locales de modo sostenible en el caso de que el proyecto económico mundial colapse.

El renacimiento de las utopías
Son visiones donde el colapso es tanto un resultado como un objetivo.  Como en el siglo XIX, y al comienzo de la era industrial, surgió el romanticismo y los movimientos utópicos, nuevamente y ante la previsión de un colapso de la era industrial se registra una nueva eclosión de visiones utópicas.  Este renacimiento avanza en sentido contrario al declive de lasbteorías sociológicas que ya no pueden dar soluciones adecuadas debido a la situación de translimitación.
Para Joseph Tainter una sociedad compleja que colapsa es súbitamente más pequeña, más simple, menos estratificada y con menos diferencias sociales.  Esta situación, segúnTheodore Roszak, evoca el dogma utópico del viejo programa ecologista que consiste en reducir, frenar, democratizar y descentralizar.
Según Ernest García muchos de estos proponentes son científicos dedicados a áreas que van desde la disciplina ecologista a la geología, la informática, la bioquímica y la genética evolutiva, muy alejados del estudio de las ciencias sociales.  Entre los movimientos utópicos recientes más palpables se encuentra el anarcoprimitivismo, el ecologismo profundo y las tecno-utopías como el transhumanismo.

Fuentes: wikipedia, blog ustednoselocree: Ferran P. Vilar

miércoles, 29 de abril de 2015

La fuerza neutralizante es en realidad equilibrante




No se puede tener sin compromiso de nuestro ser. Pues el ser de las cosas que pasarán a ser nuestras por la presión del deseo nos llega a permear para tenernos.  Es así como, al ser tenedores de algo, al poseer algo, pasamos a ser, parcialmente, poseídos por el ser de nuestra posesión.

La percepción de esta relación entre el tener y el ser tenido, entre el poseer y el ser poseído, es una capacidad perceptiva que actúa como una fuerza. Esta fuerza, que llamaré fuerza equilibrante,  será más o menos fuerte según sea su grado de presencia en nuestra conciencia.  A mayor presencia mayor fuerza y viceversa.

Toda fuerza es tal por que tiene la posibilidad de ejercer una presión, esta presión produce un efecto que conducen a unas ciertas acciones.  Llamo equilibrante a dicha fuerza porque su presencia en nuestro actuar equilibra los efectos del ser sobre el tener y viceversa.  Su ausencia produce desequilibrio en favor de uno o de otro.  El equilibrio lleva a la armonía del ser.  La felicidad precisa de un ser armónico para que sus efectos puedan manifestarse en toda su plenitud.  En ausencia de dicho equilibrio los seres pueden experimentar igualmente la felicidad como estado del momento, se puede estar feliz, pero es imposible obtener una permanencia arraigada al ser.  El ser desarmónico por tanto no puede ser feliz.

jueves, 12 de marzo de 2015

Por que pedaleo?




Excepto para mi mismo, no creo que tenga ningún interés responder a esta pregunta.  Sin embargo responderla es un ejercicio que considero necesario a estas alturas de mi película, y a los demás, suponiendo que alguien lo leyera, al menos les llevaría a considerar si, a su juicio, las explicaciones que me doy son acertadas o equivocadas. Por tanto, al poner por escrito la respuesta a un por qué, me expongo a ser juzgado por lo que opino.  A lo mejor es lo que deseo.  Quizá trate de averiguarlo más adelante. 

En los últimos años se ha puesto de moda el runnig, las maratones, las ultratrails, el triatlón y las ironmans... muchísima gente escribe sobre ello.  Desde sus experiencias hasta sus justificaciones pasando por las formas de motivarse, de alimentarse, de entrenarse y de superar los propios limites.  También se escribe sobre la relación entre mente y cuerpo que se da espontáneamente en el acto de pasear, que, llevado a más intensidad se transforma en correr, comparado la acción del corredor que medita sobre su existencia con la forma que adoptó la escuela peripatética de Aristoteles, que como sabemos enseñaba a sus discípulos mientras paseaba.    

Como toda introspección debería de partir de una premisa.  La de que, contrariamente a lo que dice Murakami en su libro “De que habló cuando hablo de correr”, afirmo que somos unos verdaderos artistas en mentirnos a nosotros mismos

Por tanto deslindar lo que hay de verdad o mentira, verdad por supuesto subjetiva, será un analisis a posteriori.  Lo cual sucederá una vez vertidas las razones que me llevan a responder al por qué  pedaleo.   

Al aceptar este reto conmigo mismo, me doy cuenta de que todo este esfuerzo va en la dirección de describir un aspecto parcial de mi autobiografía.  Pues para crear el marco de la respuesta tengo que remontarme en el tiempo para ver como llegué a pedalear en su momento.  

Corrían los años 80 del siglo pasado.  En mi treintena no estaba de moda correr, sin embargo a mi alrededor se formó un núcleo de amigos y conocidos que corrían y se tomaban el correr con seriedad.  Entonces no había la presión del material, ni de las publicaciones, ni de las aplicaciones de móvil para running, ni del continuo bombardeo sobre marchas populares, carreras de todo tipo, maratones con cualquier excusa. El triatlon era una disciplina naciente solo practicada por minorías, no existían las Ironmans ni las carreras de montaña.   Nosotros corríamos para estar en forma.  Corríamos porque ir al gimnasio nos aburría y era más barato calzarse las zapatillas y salir a hacer kilómetros.  De vez en cuando participábamos en una media maratón y los mas entrenados se animaban a apuntarse a alguna maratón.  La de Paris, la de Nueva York y la de Barcelona eran las que mis amigos contemplaban en su calendario anual.  En aquel entonces mi vida laboral y familiar no me dejaba ni tiempo ni posibilidad económica de participar en estas maratones así que mi objetivo era más modesto y me limitaba a correr entre 8 y 10 kilómetros diarios de lunes a viernes.  Los fines de semana en invierno esquiábamos y en verano salíamos a la montaña a coleccionar tresmiles del Pirineo.  Me motivaba mucho más dedicar el fin de semana a mis hijas y mi mujer,  y con ellas tener una actividad que ocupaba el tiempo común.   Nunca vi en el correr algo que podía ocupar mi tiempo útil para compartir, el correr se reservaba al tiempo que no podía compartir, ese tiempo robado al sueño, que transcurría desde que salía el sol hasta que empezaba a trabajar.  Recuerdo que en aquella época tenia una cinta de correr, una eléctrica con inclinación graduable que ocupaba buena parte de la terraza que teníamos en el piso de la calle Tarafa en Granollers. La cinta la usaba solo los días de lluvia o en pleno invierno cuando era demasiado oscuro para salir a correr antes de ir al trabajo. 

A los 36 años tuve una progresiva ciatalgia (dolor en el trayecto del nervio ciático), que me llevó a dejar de correr.   Estuve tres meses con dolor, con antiinflamatorios y reposo, hasta que conseguí superarlo.  El amigo traumatólogo que llevaba mi caso, me aconsejó que dejara lo del correr y cambiara el deporte de entrenamiento por algo menos traumático.  Así fue como empecé a probar la bicicleta.  Yo siempre había tenido alguna bicicleta, de hecho tenia una vieja “Scott” de MTB en la casa de la Cerdanya, pero solo la usaba en verano para dar inocentes paseos con mis hijas.  También tuve una “Carrera” italiana de carretera con la que, cuando vivía en Premia de Mar, iba cada día a trabajar a Granollers.  Pero, años más tarde cuando empecé a correr, al vivir en Granollers, me la vendí.   Así que cómo no tenia bicicleta en Granollers me compre primero una estática para entrenar los días de invierno y los días de lluvia.  Luego me compré una BH de BMX con rueda pequeña, en la que con maña y esfuerzo conseguí instalar un pedalier adecuado y un juego de tres platos.  Con ella llegamos a subir en verano a la Tosa de Alp en una gesta memorable.   Pero sin duda mi primera bicicleta de verdad fue una Klein “Attitude Comp” una clásica MTB cuyo cuadro todavía conservo.   Se la compré a Pep Puig cuando tenia la tienda en el plà de Arenas.  Fue el verano del 90, era el primer verano después de descubrir el telemark, por eso lo recuerdo bien.   

A medida que mi afición por la bici iba en aumento se produjo el cambio de edad de mis hijas hacia una adolescencia que hacia difícil, por no decir imposible, que compartiésemos el tiempo libre en forma de excursiones a pie por la montaña.  En esa transición, que pasó de contar con ellas para vacaciones y fines de semana, hasta encontrarse  con que ellas hacían sus propios planes en los que no teníamos cabida,  me encontré por suerte y de forma solapada con la afición a la bici compartida con amigos.  

Puede decirse que a partir de mediados los 90, la bici, el pedalear, se convirtió en un complemento importante de mi vida.  El telemark y la bici han sido las dos pasiones que han caracterizado mi vida deportiva a partir de los 40 años.  


La bici la vi desde el principio como un juguete, y siempre me han gustado los juguetes para desmontarlos y montarlos de nuevo.  Recuerdo que de pequeño mi juego preferido era un Meccano y que por Reyes lo que más deseaba era que me trajeran uno nuevo, más grande y más complicado cada vez.  A pesar de ello no se me daban bien las mates así que mi incipiente interés por la ingeniería se fue abortando con el tiempo.  Fueron las novelas de Maxence Van der Meersch y de A.J. Cronin, tanto “Cuerpos y almas” como “La ciudadela” las que me pusieron en la pista de despegue de mi vocación medica.  Seguramente mi madre tuvo bastante que ver pues, según me confesó mucho más tarde, de haber nacido hombre seguramente ella habría sido médico.  En cualquier caso la inducción a estas lecturas fue obra suya.  

En nuestra “cultura familiar”, tanto la que yo mamé como la que yo hice mamar a mis hij@s, el concepto deporte como parte de una vida sana estaba implícito sin necesidad de refuerzo alguno, era algo natural, como cuidar la comida y asearse.   Pero es cierto que la cultura del esfuerzo usó el deporte como excusa durante los primeros 10 años de vida de mis hij@s.  Bueno, principalmente el deporte, pero también actividades complementarias como la música, la danza y los idiomas.  

Ahora me pregunto si fue más lo que yo di a mis hijos que lo que yo recibí de mis padres, y seguramente es lo primero.   Pero tengo bien claro que sin la semilla que mis padres plantaron no habría podido dar tanto. En casa siempre hemos tenido a mi padre por un gran deportista, sin embargo tengo que reconocer que esa aureola no se corresponde con la realidad, de hecho dejó de practicar regularmente ejercicio a partir de los treinta años. Antes de casarse mi padre fue corredor del CAN (Club Alpino Nuria) y durante la década de los 40 consiguió grandes logros como esquiador, fue campeón de España en dos ocasiones. De ahí vino su fama de deportista que ya le acompañó el resto de su vida. Pero creo que se volvió sedentario demasiado joven por razones de trabajo, fundamentalmente y por qué no tuvo ocasión ni tiempo de dedicarse.  

A pesar de que el deporte en general y sobre todo el esquí estuvieron presentes en mi infancia y adolescencia, no recuerdo demasiadas ocasiones en que pudiera compartir con mi padre una excursión a pie, menos en bicicleta y pocas veces esquiando juntos a partir de mis diez años. 

Eramos socios del club de Polo en la Barcelona de los años 60 y 70, allí mi padre jugaba de vez en cuando a tenis, aunque el verdadero aficionado al tenis era mi tio Ramón, al que yo admiraba secretamente su buena forma física, en contraste con la de mi padre que no podía dedicar tanto tiempo al tenis como su hermano.  A partir de los 50 años mi padre practicó con mi madre el golf.  Creo que ahí alcanzó su techo y se refugió en el golf durante más de 15 años para viajar con mi madre y al mismo tiempo entretenerse de campo en campo.  

En la década de los 80 irrumpió con fuerza la náutica en mi vida.   Años atrás había participado en regatas de cruceros con mi amigo Andy, y cuando tuve la oportunidad me compré, de segunda mano, un Siroco, un velero de 9 metros, mi querido “Pacific’s flea”, la pulga del pacifico.  En él vertí esos sueños nacidos de la lectura de tantos navegantes solitarios que habían dado la vuelta al mundo.  En mi ilusión estaba el llegar algún día a hacer lo mismo, y en estas andaba cuando mi padre decidió emular al hijo y se compró otro velero, un Dufour de 31 pies.  Para él y mi madre ese tiempo fue una época dorada, entonces tenían el velero en el puerto de Calafell y la casa de verano en Barà.  Mis hermanas pequeñas todavía eran casaderas y recuerdo algunas salidas con ellas en el Dufour.  A raíz de un percance con redes sumergidas que dejó al velero inmovilizado i a la deriva, mi padre vio que no tenia suficientes energías para seguir con la vela y decidió pasarse al motor.  Así fue como llegó a la familia una motora Rio de 10 metros que duró unos años más hasta que finalmente, y coincidiendo con la venta de la casa de Barà,  la vendió para dedicarse al golf.  Recuerdo que la primera vez que fuimos a conocer la nueva casa de la Cerdanya mis padres habían comprado una caravana, una Butsner de buen tamaño.  Con esta caravana sustituyeron la itinerancia del mar por los viajes terrestres.  Fue una nueva etapa para ellos de la que más tarde tomaría yo ejemplo para asimismo repetir la experiencia, pero con una autocaravana Fiat de 7 metros.   

Mi Siroco tuvo una vida breve pero intensa.  Hicimos travesías inolvidables por la Costa  Brava y por Baleares.  Recuerdo especialmente el verano del 81 con Nico en Ibiza pasando embarcados su varicela durante 10 días.  El regreso memorable a vela con el eje del motor roto en la maniobra de salida de la ultima cala en la que habíamos pasado la noche previa al salto. Pillamos una calma chicha y un mar balsa de aceite, por lo que tardamos 56 horas a vela hasta el puerto de Masnou.  El atraque a pura vela en nuestro amarre fue una odisea que recuerdo bien por qué me granjeó la simpatía de un marinero del puerto que a partir de entonces me consideró el “doctor de la vela”.  Fue la única vez en mi vida que maniobré dentro de un puerto sin motor.  La verdad es que no me quedaron ganas de repetir la experiencia.  A raíz de una travesía desde Palamós a Masnou, en la que empleamos 18 horas, experimentamos lo que es navegar a ciegas en la niebla, sin más ayuda que mi compañera de fatigas náuticas, la Caque, en la proa haciendo sonar la bocina a intervalos y yo con los ojos salidos de las órbitas, después de una noche sin dormir, tratando de adivinar si pasábamos a barlovento de las islas Hormigas o nos dábamos de narices con ellas.   Poco después decidimos vender el Siroco y cambiarlo por una BMW 1000RT con la que empezamos otra etapa, nos convertimos en motards.   Poco después nacería mi hija Marta.  

Cuando me pregunto por qué adherí tan rápido y tan intensamente con el mundo de la bicicleta tengo que aceptar que fui parte del momento ascendente de la afición por la mountain bike, ya que en los 90 se produjo un incremento notable de este deporte.  Tanto las marcas como los practicantes se multiplicaron en pocos años y se convirtió en una moda. El abandono del correr fue casual y coincidente con ello.  Ese es el primer motivo.
El segundo motivo es el bienestar que sentía al darme cuenta de que el cuerpo respondía bien a mis exigencias y que era capaz de hacer esfuerzos sin, por haber pasado de los cuarenta, penalizar demasiado.  Había bastante orgullo personal en la comparación que se manifestaba al medirme con otros bikers de menos edad y saber que podía con ellos.  Seria poco veraz sino admito que tengo una vena competitiva y la bici me permitía serlo con unas dosis de esfuerzo relativamente bien llevadas.  En aquella época ya vivía en Barcelona y empecé a dedicar una hora diaria a salir por la mañana por el Tibidabo, cada día hacia unos 500mts de desnivel acumulado y me puse en forma.  Es la época en la que descubrí la dieta de la zona y me puse a practicarla a pie juntillas.  Al final de los 90 cuando estaba a punto de cumplir los 50 llegué a mi máximo rendimiento.  Los años que siguieron fueron un intento constante, no ya de incrementar el rendimiento físico, sino el de mantener lo conseguido.  La bici me llevó a conocer a otros bikers con los que pronto llegue a intimar y hacer de ellos mis mejores amigos.  

El tercer motivo para entender por qué mi afición fue en aumento tiene que ver con la socialización que se desprende de compartir una afición como es la bici que requiere de largas jornadas de contacto y convivencia.  No se trataba de competir durante unas horas, ni de andar detrás de unas marcas personales concretas como es el caso del running.  Era más amplio, se trataba de compartir todo un fin de semana. El objetivo del entrenamiento diario era simplemente estar en forma para afrontar durante el fin de semana una salida colectiva de muchas más horas de las que se puede estar corriendo en una maratón.   Nuestras salidas en bicicleta duran  todo un día, paramos a comer y llegamos por la tarde con el tiempo justo de darnos una ducha en el hotel, en la casa rural o en el albergue que toca, para poco después compartir una buena cena con los amigos.  Algo impensable si hubiéramos sido corredores o marchadores, los cuales cuando se citan para correr juntos es siempre en relación a eventos con inscripción y cuya convivencia se limita a unas pocas horas.  

Ahora cuando miro retrospectivamente me doy cuenta de que correr es algo mucho más limitado al si mismo.  El entrenamiento diario es  similar en el pedalear y en el correr, pero el objetivo final es muy distinto.  

Durante los siguientes 15 años, desde los casi 50 hasta el presente, la bici ha sido una actividad social ademas de ser una forma de mantenerse en forma.  La bici me ha permitido compartir con mi pareja actual viajes inolvidables, aventuras indescriptibles, momentos duros y momentos felices.  La bici ha sido un gran viaje alrededor de la naturaleza, siempre descubriendo parajes nuevos y paisajes que de otra manera no hubiéramos conocido.  Todo ello en el contexto de un ejercicio aeróbico sin riesgo de desgastar las articulaciones o de macharse las vértebras por muchos kilómetros que se recorran.  Es por todo ello que pedalear se ha convertido en la actividad física que sobresale entre todas  por ser la que durante más tiempo al año puedo practicar.  

Siempre recordaré cuando allá por el verano del 2000, estaba haciendo mountain bike en el valle de Arán y me encontré a un grupo de bikers que buscaban un punto para iniciar el descenso por una trialera, un lugar que yo ya conocía y que tenia un acceso algo rebuscado.  Ese día fue el comienzo de una larga amistad.  Así fue como conocí a Miquel Calix, Josep Gabandé, Nuria Casals, Josep Maria Pujols... y algunos más que después con el tiempo se han ido perdiendo o difuminando en el olvido.  

En 15 años las cosas han cambiado mucho. Ahora encontrarse a un biker por la montaña no llama la atención, los hay a montones y simplemente los saludas pero no te detienes a hablar.  Es como el telemark en sus inicios, ahora cada vez es más normal encontrarse a alguien haciendo telemark por las pistas, ya no nos paramos para saber algo más de aquel otro “bicho raro”... aunque personalmente lo sigo haciendo siempre que puedo, lo cual siempre es ocasión posterior de choteo o comentario por parte de los que van conmigo y conocen mi propensión a “hacerme ver” en relación a la técnica del telemark y su didáctica... pero seguiré pensando que el mundo sería mejor si fuéramos más amigables, menos cerrados en nosotros mismos y más abiertos a establecer lazos con aquellos que practican la misma afición.  


Vilanova i la Geltrú
Marzo 2015











viernes, 13 de febrero de 2015

El sentimiento amoroso



El sentimiento es una emoción cultivada.  El amor es un sentimiento complejo por el que se anudan estrechamente dos personas que presentan una hacia la otra:  pasión, cariño y compromiso.  Esta es una de las más básicas definiciones. El clásico triangulo de Sternberg (El Triangulo del Amor. Paidos. BCN 1989) nos explica que según las proporciones de sus componentes este triangulo dará lugar a un tipo u otro de amor.  

1-Un amor apasionado cuando existe solo pasión.  La pasión la podemos definir como una emoción psicofísica que involucra cuerpo y mente a la vez y cuya traducción principal es el sexo. Pasión no es solo sexo, pero deseo y sexualidad son los componentes esenciales de la pasión.  Entremezclados con la atracción sexual la pasión esconde otras emociones que se pueden a su vez cultivar, tales como la admiración profunda, la necesidad de dar protección, la sumisión o el deseo de ser protegido, el desapego o el altruismo en las acciones, la sensación de ser querido o la gratitud.  A menudo no diferenciamos sutilmente tantos componentes o algunos de los que nos habitan y simplemente expresamos nuestra forma personal de pasión basada en la suma de algunas o muchas de estas emociones.   El caso es que todo ello se funde con la práctica sexual y la pasión, construyéndose una compleja combinación sentimental de experiencia explosiva.  Esta es quizás la característica que hace destacable a la pasión. La capacidad de ser explosiva, enorme, desmesurada siempre que se la deja superar a la razón o a la conveniencia… Por eso la pasión es a menudo considerada el sentimiento mas genuino o propio del amor, pues genera espontáneamente, y sin que nadie se lo imponga la necesidad mas o menos imperiosa del alter y una evidencia racional de que esa emoción es de los mas fuerte que se puede experimentar.  Algo que nos obliga, o determina, a trasladar desde la mente a  las manos, a los labios, al cuerpo en definitiva, el deseo de proximidad, el abrazo, el beso, la caricia y finalmente la fusión sexual con el alter.  El amor apasionado si no evoluciona es fugaz. 

2-Un amor es un amor romántico cuando añadimos cariño a la pasión.  El cariño es un sentimiento que aparece mas tarde que la pasión. Es definido como la emoción de la intimidad compartida. Es el deseo de acercamiento al otro, de comunicación e interés por el otro. Dos personas unidas por el cariño procuran y encuentran la felicidad, el gozo, una en la otra, por eso se necesitan y se buscan.  El cariño proporciona apoyo emocional mutuo y propicia la entrega de uno mismo hacia el otro. Facilita el darse y el recibir con generosidad.  Entre bastidores el cariño se apoya en el desarrollo de virtudes humanas tan básicas como la capacidad para compartir experiencias y en la capacidad de comunicar deseos, temores o dudas, la confidencia y la sinceridad son instrumentos propios del cariño amoroso.  Si no hay sinceridad y reciprocidad en el compartir la información o la confidencia no puede haber cariño sincero. El cariño se construye de palabras habladas o escritas y se apoya en el contacto físico:  en las actitudes de proximidad (abrazos o caricias no sexuales), en los besos en la mejilla o besos  “no sexuales”,  en general los llamados arrumacos, y, principalmente a través de los ojos.  A veces al manifestarse cariño entre los amantes se desencadena aquel deseo sexual, el de la pasión escondida pero preparada, aunque no necesariamente tiene que ser siempre así.  Al cariño como componente amoroso también se le identifica con el componente de amistad que debería de existir en el amor.  Si bien la amistad entre amantes no puede tener las mismas características que entre quienes no lo son, la verdad es que a efectos del amor el componente amistoso se puede identificar con este deseo emocional de intimidad compartida que definiría el sentimiento de cariño.  

3- Llegamos al  amor maduro, completo, cuando al amor romántico añadimos el componente del compromiso.  Aquí el amor es una construcción racional.  A la emoción básica y necesaria que nos ha enamorado en su dia, y al cariño que se ha generado en el trato, en el mutuo interés, en el compañerismo nacido de la relación que persiste en el tiempo, a la amistad, quizás previa, que acaba uniendo a esos dos seres le añadimos el compromiso mutuo.  El compromiso es el tercer componente del triangulo y puede ser mas o menos importante según los individuos,  es el que se traduce por “hasta que la muerte nos separe” o el “hasta que esto dure”, es el que lleva a compartir sentimientos, vida y casa. Es sobre el que se sustenta la fidelidad, el deseo sensato de procrear como proyecto compartido con la pareja, el deseo de compartir los bienes materiales, el deseo de superar las crisis o encontronazos de la vida cotidiana, la base, en definitiva, para proporcionar seguridad al otro, tanto en el terreno fisico como en el psiquico. El compromiso dota a la pareja de estabilidad. El compromiso implica la decisión y la voluntad de amar a alguien y de mantener ese amor, por eso su materialización formal es la vida en pareja o el matrimonio.   El compromiso es la aceptación de un vinculo, de un marco de relación suprapersonal por el cual nos vemos dispuestos a esforzarnos para que “todo vaya bien” o sea para construir más amor. También, y por tanto, para cultivar los sentimientos previos y así hacerlos crecer.   El compromiso establece un marco para la unión pero no puede ser un peso ni una obligación, ha de implicar una actitud generosa e inteligente, una disposición activa sabiendo que no es la obligación sino la lealtad la que nos mueve a esforzarnos.  Ese es el verdadero sentido del compromiso amoroso.  



jueves, 15 de enero de 2015

La lengua de las mariposas (...no es tan larga como parece)



La lengua de las mariposas parece hecha para aprovechar la etapa final de Fernando Fernan Gomez, un actor tan emblemático como monocorde.   Si este senecto señor fuera capaz de variar un poco sus expresiones seria un gran actor.  Lastima que no sea así y nos suceda que cuando estamos viéndole como maestro no sabemos si es que El Abuelo que vino de América se decidió a pasar primero por Betanzos (o es Orense?)  a hacer de maestro de escuela librepensadora o es que hacia dos peliculas a la vez y nos quería engañar a todos.   La verdad es que con escaso presupuesto también se puede engañar al personal.  Y si no que se lo digan al director de esta película que para tener éxito ha usado los siguientes ingredientes.  Primero un actor que, gracias a cierta promoción de los medios (al 50% por su mierda mierda mierda... y otro 50% por que a la Tele una cosa así siempre le va bien), últimamente ha salido mucho en la pantalla pequeña y ya se sabe que siendo polémico tendrá publico. Se ha de aprovechar el tirón post-Abuelo por que al caballero no le quedan muchas pelis, ni pelos tampoco en la lengua... Unos iran a verlo para criticar y otros por que son los engañados de siempre y creerán que es como el Anthony Quinn español.  Segundo un tema como la guerra civil que no por manido es menos seguro que atraerá publico.  Las generaciones que vieron la guerra ya no van al cine.  Ahora van al cine los que solo saben de ella por referencias y se trata de darles referencias válidas... claro que validas para ciertos votantes.   Así no es de extrañar que los mismos capitales que apoyan a diarios como El País también financien a directores y películas como la Lengua de las Mariposas que parece hecha a la medida de los votantes de izquierdas con poco cerebro.  O por lo menos son estos los que al acabar la película se han de sentir muy satisfechos de ver lo malos que eran los de derechas y la razón que llevaban los pobres republicanos que entonces palmaron.  Pero el mensaje de la peli es que a pesar de que algunos acabaron, por conveniencia,  agachando la cabeza, como el sastre, la semilla de la libertad estaba plantada.  Claro que los votantes de izquierdas entran en amnesia cuando se les dice que todo esto fue para que 50 años más tarde señores  como Felipe Gonzalez se pasarán más de diez años en el Gobierno demostrando su incapacidad para gobernar con eficacia. Si Rosalia de Castro levantara la cabeza de la tumba no volvería al reposo eterno sin dolor de cabeza y se haría cruces (aunque fuera atea) al comprobar para lo que han servido las semillas que se sembraron en su librepensadora institución. Para qué se preguntará alguno? para que algunos políticos vivieran tan bien del cuento como han vivido los que nos han gobernado desde la izquierda (que los de la derecha ya se les supone y no extraña). Esa izquierda que ahora financia una película con ingredientes para votante socialista gris marengo.  El tercer ingrediente es de orden menor y se refiere a la necesaria dosis de arte que toda cinta ha de exhibir para que algún entendido le diga al vecino: “te has fijado que fotografía....” “has visto que luminosidad tan acorde con el paisaje gallego cargado de melancólicos reflejos...” “has visto que planos rasantes sobre el agua cuando los chavales cruzan el puente sobre el afluentillo del Miño...” y paridas semejantes.   El cuarto ingrediente es de tipo romántico y el guionista ha metido con calzador una especie de tontería china que no pega ni con Loctite pero ahí está la chinita del Domund de la que se enamora el  saxofonista.  El quinto elemento es como siempre algo de sexo.  Pero como no pueden ser sexo de verdad, por que no tienen ni guión que lo justifique ni actores que sepan hacerlo y quedar bien,  pues le meten al perrillo por medio y dejan que se añada espontáneamente un punto de escabrosidad animal.

En fin una cinta con pretensiones artísticas (que quiere esconder las comerciales) y que seguramente no se comerá un rosco.  Pero es probable que más de uno se llene la boca con alabanzas a la cuidada fotografía o a la visionaria visión infantil que la peli nos quiere hacer creíble y que no cuela en la mayor parte de los momentos. Mala con alevosía… Y como me tuvieron que engañar para verla pues mi venganza ha sido comentarla…

sábado, 13 de diciembre de 2014

Asertividad



La Asertividad se define como: "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento". Está en el tercer vértice de un triángulo en el que los otros dos son la pasividad y la agresividad. Situados en el vértice de la pasividad evitamos decir o pedir lo que queremos o nos gusta, en la agresividad lo hacemos de forma tan violenta que nos descalificamos nosotros mismos.

Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. La asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.

La asertividad y la ansiedad

El elemento básico de la asertividad consiste en atreverse a mostrar nuestros deseos de forma amable, franca, etc., pero el punto fundamental consiste en lanzarse y atreverse. Lo que se expone en esta página puede ayudarnos a mostrar lo que sentimos y deseamos, porque sabemos que lo estamos haciendo de forma adecuada, que nadie se puede ofender. Esto nos ayudará a atrevernos a hacerlo.Pero cuando la ansiedad y el miedo son demasiado grandes hasta el punto de que nos dificultan o impiden expresar nuestros deseos, hemos de plantearnos una estrategia para superarla. En este enlace puedes encontrar las formas en las que la psicología cognitivo conductual ayuda a superar la ansiedad y en este otro enlace un curso para enfrentar y superar los límites que nos imponen nuestras ansiedades y nuestros miedos. En este curso entenderás la aparente paradoja de que la práctica de la asertividad conduce a una reducción notable de la ansiedad.

Con el afán de hacer asequibles a todo el mundo los medios terapéuticos más avanzados de los que se dispone, hemos publicado un pequeño libro (86 páginas): "Entiende y maneja tu ansiedad" en formato electrónico a un precio muy asequible (2,99€), también está en formato papel. Lo que contiene sobre la ansiedad y su manejo está aplicado en concreto a la ansiedad social. Emplea en la explicación del problema, de su solución y de lo que no son soluciones los medios más eficaces de comunicación: las metáforas, acompañadas, además, de magníficas ilustraciones que las hace más eficaces y fáciles de leer y recordar. Para el manejo de la ansiedad social propone ejercicios experienciales que concretan los expuestos en esta página. Tiene también interés para los profesionales porque muestra una forma de involucrar al paciente en el tratamiento y para entienda lo que le ocurre y conozca con detalle los ejercicios experienciales que le ayudarán a solucionarlo. Consulta el libro enhttp://www.gestopsicologia.com/entiende_maneja_ansiedad.html.

Reglas básicas para ejercer la asertividad

Existen técnicas y reglas que aprendidas y aplicadas nos permiten ejercer la asertividad de forma eficiente. Para ello hay que prepararse a negociar y hay que cumplir las reglas que implican una negociación eficiente. Existen también técnicas simples como el banco de niebla o asentir en principio, y el disco rayado, que nos facilitan su ejercicio concreto y cotidiano.

Para poder ejercitar la asertividad tenemos que tener capacidad de negociación. En la negociación se intenta conseguir lo que se quiere con el beneplácito del otro, que lógicamente también va a tener algunos beneficios.
La realización de una negociación comprende varias fases. La primera, es la de preparación. En ella tenemos que pensar la estrategia que tenemos que seguir en el encuentro con el otro en el que se va a plantear los problemas y se va a hacer la negociación propiamente dicha.

Fase de preparación

Para poder conseguir cualquier cosa tenemos que saber como hacerlo y para ello hay que prepararse. Ir a un encuentro sin tener una mínima guía de comportamiento, cuando, además, no somos negociadores experimentados, nos expone a no lograr para nada los objetivos que perseguimos. Por tanto hay que preparar lo que se va a decir y a hacer en la negociación cara a cara con el otro. 
Dentro de la preparación habría que distinguir dos subfases. La primera de preparación personal para evitar caer en la pasividad o en la agresividad y la segunda de preparación del diálogo que vamos a plantear al otro.

Fase de preparación personal

Se trata de una fase previa, necesaria para tener muy claros los objetivos que perseguimos en el encuentro. Es lo que nos motiva  a la negociación. Cuando negociamos tenemos que tener la vista puesta en nuestros objetivos. Hay algunas cosas que nos pueden distraer de ellos y hacernos fracasar. Por ejemplo, nuestra emoción. No podemos confundir la emoción con el objetivo. Nos gustaría quedar bien, pero normalmente ese no es el objetivo. Nos gustaría machacar al otro, pero así no lograremos lo que realmente queremos. Nos gustaría que el otro reconociese que tenemos razón y que él estaba equivocado, pero nos tenemos que preguntar si ese es nuestro objetivo o si así solamente conseguiremos una recompensa de tipo emocional, mientras que nuestro objetivo se pierde. No hay que olvidar la máxima: “lo que cuenta son los hechos y no las palabras”. Si nos explayamos y nos descargamos emocionalmente puede que hayamos conseguido una recompensa a corto plazo, pero la pregunta que tenemos que hacernos es si hemos conseguido nuestros objetivos. 
Hay que huir de juicios de intenciones. Si juzgamos las intenciones de la otra persona y nos basamos en ellas para plantear la relación con el otro, corremos el riesgo de contestar y reaccionar a las intenciones que pensamos que tiene el otro y perdemos de vista nuestros objetivos. Así podemos llegar a ser agresivos o a ser pasivos. Si nos han hecho algo que nos ha dolido y pensamos que lo ha hecho con buenas intenciones, podemos estar tentados de dejarlo pasar y no decir nada. Si juzgamos que lo ha hecho con mala intención, vamos a atacar su “maldad” y no los hechos y seremos agresivos. En una negociación no se trata de agredir y someter al otro, aunque lo veamos como un rival. Hay que darle una salida, más o menos airosa porque si no se revolverá contra nosotros. Querer que nos reconozca lo equivocado que está y se someta completamente a nuestros deseos puede ser un objetivo emocional, que compense la humillación que hemos sentido, pero ¿es realmente nuestro objetivo? Sí tenemos que intentar entender que cosas son las pueden motivar al otro para hacer lo que nosotros queremos que haga.
Tenemos que pensar en como crear la oportunidad de la negociación. Si es algo pendiente desde hace mucho tiempo y que queremos abordar, hay que buscar al otro y plantear un tiempo y un espacio en el que se pueda dar la negociación. Es lo primero que tenemos que conseguir del otro. Sin ellos no se consigue, no es posible hacer la negociación. En muchas ocasiones no hay que buscar la oportunidad, es la propia situación en la que se genera el problema. Pero en ella nos puede ocurrir que cuando el otro se va es cuando se nos ocurre aquello teníamos que haber dicho. Recuerda: Siempre hay una segunda oportunidad aunque haya que crearla. Crear la oportunidad es buscar al otro y plantear, aunque sea por enésima vez, el tema que nos ocupa. Cualquier frase introductoria como decirle, “de lo que hablamos ayer me gustaría comentarte algo” o frases parecidas para iniciar la conversación son ayudas inestimables para crear la oportunidad.
Con los objetivos claros podemos controlar nuestra agresividad y motivarnos para dejar de ser pasivos, con la oportunidad creada y el entendimiento de lo que el otro espera podemos preparar el momento concreto de la negociación.

Preparación del diálogo

Sin perder de vista que lo importante es lo que hagamos y lo que decimos solamente puede ser una guía para que el otro sepa cuales van a ser nuestros siguientes pasos, tenemos que preparar aquello que vamos a decirle. El diálogo que tengamos con él tiene que cumplir los siguientes requisitos para ser un diálogo asertivo:

1.-Describir los hechos concretos. Se trata de poner una base firme a la negociación, en la que no pueda haber discusión. Cuando describimos hechos que han ocurrido el otro no puede negarlos y así podemos partir de ellos para discutir y hacer los planteamientos precisos. En este punto es donde más tenemos que evitar hacer los juicios de intenciones. No se trata de decir “eres un vago” sino decir, “vengo observando que te levantas desde hace ya varias semanas a la hora de comer”. Diremos me has dicho 10 veces “no sirves para nada” en lugar de “me quieres denigrar y hundir” (juicio de intenciones.)

2.-Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos. Es decir comunicar de forma contundente y clara como nos hace sentir aquello que ha ocurrido y que juicio moral o de pensamiento nos despierta. Es el momento de decir “estoy hasta las narices de esta situación y no la soporto más”, o “me he sentido humillado y denigrado”. Hay que recordar que no se trata de que el otro lo encuentre justificado o no. Le puede parecer desproporcionado, o injusto, o... pero es lo que nosotros sentimos y tenemos derecho a hacerlo así, no aceptaremos ninguna descalificación, defenderemos nuestro derecho a sentirnos tal y como le decimos. Le estamos informando, no le pedimos que nos entienda o nos comprenda, por eso no puede descalificarnos ni aceptaremos críticas a nuestros sentimientos, emplearemos la técnica del banco de niebla combinado con el disco rayado (ver más abajo.)

3.-Pedir de forma concreta y operativa lo que queremos que haga. No se trata de hablar de forma general o genérica, “quiero que seas más educado”, “quiero que me respetes” “quiero que no seas vago”; sino que hay que ser concreto y operativo: “quiero que quites los pies de mi mesa”, “quiero que cuando hablo me mires a los ojos y contestes a lo que te pregunto”, “quiero que estudies tres horas diarias”. Son conductas concretas que el otro puede entender y hacer.

4.-Especificar las consecuencias. Es decir, aquello que va a ocurrir cuando haga lo que se le ha pedido. Se le podría plantear también las consecuencias que tendrá para él no hacerlo, pero es preferible especificar lo que va a obtener de forma positiva. De otra manera lo que planteamos es un castigo y los castigos son mucho menos efectivos que los premios o refuerzos. Muchas veces se trata solamente de una forma de presentación, hay que tener en cuenta que frecuentemente algo que puede ser planteado como un castigo, si no lo hace, se puede ver  como algo positivo si lo hace. “Si no lo haces tendrás un castigo” se puede convertir en “Si lo haces evitarás que haga lo que no quiero hacer que es lo que supone un castigo para ti, que es algo que, por supuesto, yo tengo que hacer para ser consecuente con mis objetivos y los sentimientos que ya he expresado”.

Ensayo

Lo que se ha preparado, preferentemente por escrito, se tiene que ensayar hasta aprendérselo de memoria. Cuando vamos a un examen nos ponemos nerviosos y se nos olvidan muchas cosas, puede pasarnos lo mismo en este caso y por eso hay que aprendérselo de memoria. 
Si la situación nos causa alguna ansiedad, es una razón más para el ensayo. Cuando nos imaginamos la situación de la negociación nos estaremos exponiendo a ella en la imaginación y al menos cuando pensemos en hablar con el otro no nos pondremos nerviosos y comenzaremos nuestra negociación en mejor posición anímica. Si nos ponemos nerviosos podemos acogernos al diálogo que hemos preparado en la seguridad de que vamos a expresar nuestros deseos de forma completa. Cuando la ansiedad es demasiado grande hasta el punto de que nos impide expresar nuestros deseos, hemos de plantearnos una estrategia para superarla. En este enlace puedes encontrar las formas en las que la psicología cognitivo conductual ayuda a superar la ansiedad y en este otro enlace un curso para enfrentar y superar los límites que nos imponen nuestras ansiedades y nuestros miedos y en forma de autoayuda en "Entiende y maneja tu ansiedad"

Ejecución

En la fase de ejecución hay que tener en cuenta algunas técnicas básicas que nos permiten llevar a cabo lo que hemos preparado. No hay que olvidar nunca que nuestros objetivos están plasmados en el diálogo que hemos preparado y que nuestra meta inmediata es decirlo. No se trata de contestar a todas las digresiones que nos hagan, no es necesario ser rápido y agudo para poder responder de forma inmediata a todo lo que nos digan. Se trata de emplear la técnica del banco de niebla, que también se llama aceptar en principio, seguida de la del disco rayado.
La forma de hacerlo es diciendo que “puede que lleves razón; pero...” (banco de niebla) lo que yo quiero decir es que.. “  y se sigue con el diálogo en el punto en el que fuimos interrumpidos o repitiéndolo desde el principio (disco rayado.) Puede parecer muy limitado y que vamos a hacer el ridículo, pero es sorprendente lo efectivo y natural que resulta. Si saca otros temas, también importantes, no perdamos de vista nuestro objetivo, tenemos que acabar con lo que ha motivado la negociación para poder seguir más tarde con lo que acaba de plantear: en ningún momento hay que perder de vista nuestro objetivo, plasmado en el diálogo preparado.

Ejemplos

 Situación 1:
Un amigo acaba llega a cenar, pero una hora más tarde de lo que había dicho. No ha llamado para avisar que se retrasaría. Estás irritado por la tardanza. Tienes estas alternativas: 
1.      CONDUCTA PASIVA. Saludarle como si tal cosa y decirle “Entra la cena está en la mesa”. 
2.   CONDUCTA ASERTIVA. He estado esperando durante una hora sin saber lo que pasaba (hechos). Me has puesto nervioso e irritado (sentimientos), si otra vez te retrasas avísame (conducta concreta) harás la espera más agradable (consecuencias). 
3.      CONDUCTA AGRESIVA. Me has puesto muy nervioso llegando tarde. Es la última vez que te invito.

Situación 2:
Un compañero de trabajo te da constantemente su trabajo para que lo hagas. Decides terminar con esta situación. Puedes crear la situación preguntándole como lleva su trabajo o esperar a que el la cree cuando te pida otra vez a le ayudes haciéndole algo.  Las alternativas podrían ser: 
1.      CONDUCTA PASIVA. Estoy bastante ocupado. Pero si no consigues hacerlo, te puedo ayudar. 
2.     CONDUCTA AGRESIVA. Olvídalo. Casi no queda tiempo para hacerlo. Me tratas como a un esclavo. Eres un desconsiderado. 
3.     CONDUCTA ASERTIVA. Muy frecuentemente me pides que te eche una mano en el trabajo que te asignan, porque no te da tiempo o porque no sabes hacerlo (hechos). Estoy cansado de hacer, además de mi trabajo, el tuyo (sentimientos), así que intenta hacerlo tú mismo (conductas), seguro que así te costará menos la próxima vez (consecuencias).

Situación 3
Vas a un restaurante a cenar. Cuando el camarero trae lo que has pedido, te das cuenta de que la copa está sucia, con marcas de pintura de labios de otra persona. Se trata de llevarse bien con el camarero para que nos sirva bien, pero eso no es un buen servicio, podrías:
1.     CONDUCTA PASIVA. No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.
2.     CONDUCTA AGRESIVA. Armar un gran escándalo en el local y decir al camarero que como el servicio es asqueroso nunca volverás a ir a ese establecimiento.
3.    CONDUCTA ASERTIVA. Llamar al camarero y, mirándole a la cara y sonriendo, pedirle que por favor le cambie la copa.


Fuente: “Terapia de Aceptación y Compromiso” Editorial Ariel Psicología. Dr. J.A. García Higuera
Con modificaciones mías hechas en mayo 2013

martes, 18 de noviembre de 2014

Si no podem canviar les coses... podem canviar la nostra actitud? no sempre...



Quan un no pot canviar els esdeveniments, ha de canviar la seva actitud.  Fins aquí és correcte.  Per exemple:  el tren arriba tard i un no es pot fer mala sang, ni pot cabrejar-se per que no pot canviar, ni influir per que el tren arribi a l’hora.  De la mateixa manera si plou i et mulles no pots cagar-te en la mare que va parir al núvol, per tant la actitud ha de ser pacient i tirar-te a l’esquena de la millor manera possible el trastorn que et pugui produir el arribar més tard del previst allà on sigui o el mullar-te.   Estem d’acord. 

Però si filem més prim veurem que els exemples pertanyen a dos causes externes de diferent qualitat.  Una és d'organització humana, l’altre és d’atzar natural.  Contra els fets de la natura, sigui pluja o terratrèmol, no puc fer res més que patir-los amb la millor disposició d'ànim de la que sigui capaç.  Contra els atzar que depenen de la organització social si que puc fer una cosa més, a banda de patir-ho i portar-ho dignament, sense cabreig, i és que puc esperar una reparació pels inconvenients o molèsties causades.  I per rebre una compensació hauré d’instar una queixa.  No es pot ser passiu ni agressiu en la demanda d’una queixa sinó que s’ha de ser assertiu.  La assertivitat és la habilitat per expressar els nostres desitjos d’una manera clara, directa y adequada, amb amabilitat i respecte per l’altre, obtenint el que desitgem sense atentar contra els demés o negociant amb ells el seu compliment.  

Però que passa quan els esdeveniments depenen només de la voluntat d’una tercera persona i per tant si que poden canviar.     Dependrà de les circumstancies que envolten a la relació que tinguis amb aquesta persona.  Bàsicament si és un estrany o no.  Si és un estrany s’ha de avaluar molt bé si val la pena establir un mecanisme de queixa.  Si el dany sofert és important haurem de fer-ho de la millor manera possible.  Si el dany no és considerable podem tractar l’incident com un ‘esdeveniment de la natura’ i adoptar una actitud resignada.  Dependrà també de la assiduïtat del incident.  Per exemple pugem al tren i un individuu ens fa una empenta per entrar primer o ens trepitja, en el cas de que no es disculpi el podem recriminar dient-li «mira per on vas si us plau», i esperar una disculpa.  Si es disculpa, o si d’entrada ens diu:  «perdó, ho sento, no m’he donat compte», llavors el disculpem i no li tenim en compte.  Però si el mateix individuu reitera moltes vegades la mateixa conducta —perquè viatja cada dia en el mateix tren que tu—, encara que sigui un desconegut, tindrem un problema que s’ha de resoldre.  Podem adoptar tres conductes: la passiva, tractar de no coincidir mai més al mateix vagó de tren i esta pendent de la seva presencia per esquivar-lo; ser agressius i la propera vegada fotre-li un joc d'hòsties per que s’assabenti de que no pot anar pel mon ignorant els altres; i podem tenir una conducta assertiva per establir una queixa: això significa que primer li exposarem el fet repetitiu, desprès li direm que això ens molesta bastant, seguidament li explicarem que faria be en mirar amb més cura al seu voltant per que si tothom fes com ell això seria una guerra continua i finalment li farem veure que si fa això tots viurem més bé.  Haurem seguit un model que passa per quatre fases: descriure els fets, descriure els sentiment que genera, aconsellar una conducta diferent i descriure els beneficis de canviar de conducta.   

Depèn molt del tarannà de cada qual que s’adopti un o altre conducta.  En general la educació fa que la resposta agressiva no es doni d’entrada, pot influir en fer-ho si prèviament estem molt estresats o si tenim la paciència al limit per altres esdeveniments similars o algun conflicte personal que fa tenir les respostes molt a flor de pell.   La conducta passiva no és més bona, encara que sembli educada, doncs significa eludir la oportunitat d’ajudar a millorar la conducta d’un altre ser humà que a lo millor ho necessita.  És per tant una resposta egoista i que no te en compte que, si ho intentem i posem els sentits en fer-ho, podem ensenyar un cert comportament al que no sap fer-ho.  En definitiva si volem que la nostre resposta de queixa sigui útil no podem perdre la raó sent agressius ni hem de ser passius, o sigui covards i egoistes.  Hem de ser assertius, o sigui valents i francs. 

Peró que passa quan això ho traslladem a un ser humà conegut, quotidià, sigui un company de feina, un amic, un fill, o la nostre parella.   Doncs que en aquest cas entren en joc també els sentiments i la valoració que fem de la resposta possible de queixa queda molt matisada per això.  És dir, ja no modera el tipus de resposta la educació sinó el lligam que mantenim amb l’altre.  Si estem tractant un episodi aïllat, un fet inusual o únic, no cal dir que estarem molt més disposats a no tenir en compte l’inconvenient que patim.  Peró quan es tracten de qüestions que es repeteixen sempre amb el mateix transfons de conducta involuntària, haurem de fer alguna cosa.  És evident que si la conducta és voluntària llavors el problema és molt més gran i s’escapa d’aquesta reflexió.

Quan una conducta involuntària es repeteix seguint un patró similar, pot afectar a diferents àmbits de la convivència.  Sovint és això el que tenyeix la convivència de ‘mal rotllo‘ i dona tensions que son acumulables.  

Malgrat que l’amor, l'estimació, l’afecte, siguin presents, no sempre és fàcil mantenir una actitud correcta quan la repetició de fets s’acumula, i és natural que a vegades les espurnes saltin perjudicant la convivència.  

Descartem la agressivitat, per que és incompatible amb les relacions familiars o d’amistat, si de cas hem d’admetre que poden haver expressions contingudes d’aquesta agressivitat latent que poden posseir-nos en moments concrets.  És més una qüestió de queixa expressada amb malestar, traduïda en mirades o comentaris negatius cap a l’altre que considerem responsable del fet, el que hem de valorar aquí.   La passivitat davant de fets repetitius no mostra més que submissió, covardia i egocentrisme. La passivitat és més freqüent que la agressivitat entre els membres de família, relacions d’amistat o de feina.  També és més fàcil i típica –com a resposta– del qui no vol afrontar els problemes de forma franca o de cara, i segurament és un reflex de la mandra natural que tenyeix freqüentment la conducta humana.  Diguem que des del punt de vista de la mecanicitat de la vida, és la forma habitual de conduir-se.  Si el nivell de autoconsciència és més alt, encara que sigui més costós, es fa possible respondre a la queixa de la repetició amb assertivitat.   

Però... 

¿Que passa quan l’intent de ser assertiu topa repetidament amb la deixadesa de l’altre que no pren en consideració els fets i no mostra cap interès en reconduir els seus hàbits, o si més no deixa passar les oportunitats per modificar la conducta?  

¿Que passa quan l’intent de ser assertiu topa amb la falta de comprensió psicològica de quines son les arrels dels problemes o les minimitza per tal de no tenir la feinada de entrar a investigar què o quines coses hauria de modificar?  O sigui, en resum ¿que passa quan l’altre pren la postura de acceptar les seves limitacions i conformar-se en ser com és?  

Doncs que estem davant d’un ‘síndrome’ de sol (si és home) o de princesa (si és dona).  El ‘síndrome’ de sol o princesa el tenen éssers humans que tenen un alt concepte de si mateixos, son persones força equilibrades que no acostumen a equivocar-se, però quan ho fan no ho reconeixen fàcilment, sovint es refermen buscant que se'ls hi reconegui que tenen raó.  Però el tret característic és que tot va bé si tot gira bé al seu voltant.   És preocupen dels altres només en tant compleixen amb el paper que tenen assignat.   No es posen a la pell dels altres, per que no tenen practica.  I si alguna cosa no va bé, sovint (o sempre) és per que als altres no han fet be el seu paper de satèl·lits (sol) o servents (princesa).  És evident que això no és un comportament conscient, ningú amb dos dits d’enteniment acceptaria que això és una conducta correcta.  En realitat ells no poden veure des de dintre els efectes de la seva conducta.  Entre altres coses per que no se la qüestionen reflexionant de debó sobre el seu procedir o les conseqüències d’aquest.  La identificació amb el paper de sol o princesa els fa cecs a les conseqüències negatives que això pot comportar respecte al seus propers i, depenent de la seva intel·ligència natural, disfressen més o menys bé el seu paper de qualitats organitzatives, de lideratge, de interès per la vida social, de ocupació continua en tasques externes de les que han de dependre dels altres per que la seva dispersió no contempla el fer les coses amb pausa i mesura, segons les pròpies possibilitats,  sinó de fer quantes més coses millor encara que sigui utilitzant als altres per arribar allà on no poden arribar amb les seves energies. A la fi els altres estan per això, per que ells pugin fer tot el que han de fer.   El síndrome de sol o princesa és en definitiva una actitud vital. Que se’ls noti mes o menys que van a la seva bola es qüestió d’habilitat e intel·ligència emocional.  

 ¿Com es pot conviure amb un sol o princesa? doncs només hi ha un camí, acceptar que seràs un satèl·lit o servent de les seves decisions o preferències, i de la seva organització de la vida.   No serveix de gaire el fer reflexionar a un sol o princesa per que en principi no hi ha motiu per canviar res. Tot esta bé en ells, son els altres els que tenen conflictes.  I els conflictes sempre acaben tenint una explicació satisfactòria per ells, casi sempre acaben tenint raó. Quan no és per que els altres «exageren les qüestions i les coses son més simples del que el altre vol fer veure», o és per que els altres «no m’estimen prou», o és per que els altres «estan equivocats en les seves percepcions» o és que els altres no saben que «això pot passar i no és culpa meva», o és que els altres no han tingut en compte que «es que jo soc així», o, o….

Per definició el sol o princesa casi mai insta de motu propi una reflexió sobre la seva conducta o la dels altres.  Sobre la seva per que no troben motius per fer-ho, sobre la dels altres per que sovint estan massa ocupats, i si se’n preocupen de la dels altres és superficialment i en tant els hi afecta personalment, amb el que acaba sent sempre una qüestió practica de modificació externa que no va més enllà ni contempla una averigüació  de la cadena de fets que permet la repetició del mateix fet.  Viuen en el present per que és menys costos, energèticament parlant, que tornar la vista enrere per saber si alguna cosa que varen fer era millorable.  Sempre hi ha una fugida cap endavant permanent i un dia tapa a l’altre.  En general no tenen temps per ‘menjades de coco’, sempre estan tant ocupats fent coses, que no saben que existeix un temps per si mateix, per reflexionar sobre la pròpia vida i la vida dels altres.  Son éssers humans amb molta mes vida exterior que vida interior.  Brillants conversadors i molt sociables, això si.  Però els poses en un compromís quan els fas pensar en si mateixos.  El seu pensament es mes sensual y practic que no analític y abstracte.  

Quan el sol o princesa son petits poden haver tingut una mare princesa o un pare sol, això vol dir que han estat tractats com a «solet meu» o «princesa meva», en realitat tal com desitgen tots els nens… però en aquest cas el seu desig s’ha fet real i no han patit la contrarietat de la seva voluntat més que de forma superficial, en general sempre han acabat fent el que volien per que els han permès tant els propers com l’entorn, i han anat generant un concepte vital de que a la vida venim per fer que els altres siguin útils al meu propòsit, a la meva voluntat i al meu desig.   En realitat un reflex del que la mare princesa o el pare sol ha projectat inconscient a sobre d’ells.   

La meva mare podia ser un bon exemple de princesa, de fet era la única nena de tres fills, va ser la petita i tenia una mare, la meva avia, que era princesa. El meu avi matern era un super bon jan que sempre va complaure a la meva avia i que sempre va viure a les seves ordres.  Però la meva mare va patir l’ensurt de la guerra civil quan era adolescent i això va impedir que el síndrome de princesa anés a mes. Era molt atractiva i segura de si mateixa.  Però el que la va fer canviar definitivament crec que va ser l’ensorrament de la industria tèxtil del meu pare quan jo tenia 10 anys, i veure's passant economies quan era acostumada a una vida regalada amb tres minyones a casa seva.  Aquest sotrac important a la seva vida, tenia 35 anys, va modelar de forma important el seu pensament que va refugiar-se en la religió, no a la religió externa, de la que per suposat era practicant, sinó a un concepte mes profund de la vida espiritual a on va iniciar una nova manera de veure la vida, mes profunda i madura.  Quan jo ja tenia 15 anys tenia converses molt enriquidores amb ella, i d’ella vaig aprendre a tenir vida interior i a aprofundir en els fets amb una comprensió psicològica mes que sensual de la vida.  Ella va triar el camí de la religió autentica per transformar-se i construir el seu ésser.  Per contrast d’ella, quan jo era adolescent vaig mantenir una gran lluita interna entre la religió i la filosofia com a instruments de perfecció humana.   De resultes d’aquesta crisi interna vaig recorre camins tan oposats com l’Opus Dei o el Zen, i vaig llegir tots els filòsofs importants abans de complir el 20 anys.   Els atzars de la vida em varen conduir a un camí de perfecció del ésser intern en el que vaig invertir 18 anys de la meva vida.   

Està clar que el síndrome de sol o princesa es pot patir en molts graus diferents, no es una qüestió de tot o res.  Hi ha moltes subclasses de sol o princesa, també hi ha sols o princeses frustrats pels atzars de la vida.  Finalment estan els sols o princeses que degut als atzars, en aquest cas positius, de la vida, han adquirit un capacitat reflexiva i han descobert el seu mon interior amb el desig que hi emana de millorar la seva existència i no conformar-se amb la acceptació de la vida tal com es.  

No podem fer un judici de valor sobre els comportaments dels altres per que no posseïm el coneixement necessari de la seva vida, ni dels condicionants que han determinat la seva manera de ser i de estar al mon. Només en podem fer una descripció dels fets.  Peró no podem deixar passar les oportunitats de fer veure al nostre entorn que no ens podem refugiar en el que ens ha determinat com som, sinó que hem de saber valorar que si bé no podem canviar el passat quer ens va modelar, si que som lliures per decidir sobre el futur.  La autentica felicitat no ens la dona la vida sinó que ens la construïm nosaltres cada dia. 

Els nostres fills seran en gran part el que nosaltres som.  Si els hem ensenyat l’inici d’un camí de reflexió, segurament el seu moment arribarà en la forma i atzar que sigui, però sabran reconèixer la seva oportunitat.  Si només hem viscut a la vida externa segurament no sentiran mai la necessitat d'aprofundir en els conceptes abstractes que donen l’impuls a la construcció del ésser.  A la  possible remodelació (mecànica) del futur. 


sábado, 18 de octubre de 2014

Respuesta a un españolista... en 2004



Veo que mi análisis político se refrenda en el panfleto que me mandas.  Aunque lo vea desde una óptica diametralmente opuesta, efectivamente estoy de acuerdo en que la única solución inteligente para sortear el problema nacionalismo-antinacionalismo era la que seguramente se pactó entre el PSOE y el PSC de los 70.  Demonizar el nacionalismo es tan malo como ignorarlo. El sentido nacionalista, te lo dije y lo repito, es una realidad que existe y con la que hay que vivir. Infravalorarlo es ignorar que un pueblo como el catalán, con su cultura propia, su lengua  y sus símbolos, solo puede vivir integrado en una comunidad más amplia si se hace desde el mutuo respeto.  Desde 1711 o desde antes quizás, la fuerza de los hechos y de las armas ha estado bloqueando las aspiraciones de una parte nada desdeñable de los habitantes de este territorio.  Las políticas de integración que durante más de doscientos años se han practicado desde España hacia Cataluña siempre han sido con el objeto de castellanizar o españolizar la realidad cultural, social y lingüística de Cataluña. Empeño que es propio de la historia y de los pueblos que conquistan y por otro lado destino de los pueblos que son conquistados. Pero eso no quita que exista en mayor o menor cuantía una resistencia a ser asimilados. Repito: ignorar estos hechos o principios, voluntariamente, es no querer aceptar algo real y palpable.  Hubo un periodo de renacimiento del epifenómeno identitario catalán desde finales del siglo XIX que llevó, ya en la Republica, hasta los hechos de la declaración del Estado Catalán en el treintaypico.  Después de la guerra civil, el franquismo político comprendió que solo con una represión cultural y social (que conllevara una re-castellanización de lo que durante la Renaixença se había recuperado al dominio castellano), era posible cohesionar a Cataluña con España.  Y estuvo a punto de lograrlo. Al Franquismo solo le faltaron un par de generaciones más y lo hubiera logrado.  Yo mismo soy un buen ejemplo de ello.  Siendo mi origen catalán por los cuatro costados, desde más de 20 generaciones,  soy castellanoparlante por lengua materna y mi cultura es mucho más castellana que catalana.  No leo literatura catalana, no veo cine en catalán si lo puedo evitar, pienso en castellano y solo escribo en catalán cuando no me queda más remedio.  Como yo un gran numero de catalanes.  Casi todos son mayores de 45 años.  Es la edad en la que nos pilló la gran labor de recastellanización que emprendió Franco tras la guerra civil.  Creo que desde su punto de vista hizo lo mejor que pudo su faena.  Pero la  historia tiene saltos.  Después de la muerte de Franco era necesario contemplar un escenario con nacionalismo resurgido.  Quedaba mucha gente represaliada a la que no se había castellanizado (como a mi) y estos estaban dispuestos a dar la batalla.  Se optó por una transición pacifica, sin rupturas ni traumas, vale.  Los que calcularon la deriva histórica hicieron bien sus deberes, comprendieron que solo se podría dar la vuelta al tema del nacionalismo al paso de al menos tres generaciones.  Ahora estamos de lleno en la segunda generación tras la muerte del dictador.  Probablemente ahora se den cuenta muchos de lo que esta pasando, de lo que ha pasado en sus narices durante estos años.  No hay posibilidad real de retorno.  Los votantes de izquierda también pueden ser catalanes y nacionalistas. Esto es lo que el articulista no quiere ver ni reconocer.  Es falso, interesadamente falso, decir que ERC es textualmente “un partido reaccionario y xenófobo de derechas con estética de izquierdas”.  Es cierto que hay una bolsa importante de votantes del PSOE que son emigrantes o hijos de emigrantes en primera generación, pero no van en aumento, biológicamente todos son mayores ya y van a menos, la tercera generación de hijos de emigrantes, los que ahora tienen más de 25 años, ya no votan PSOE. No, y esos, que todavía hablan en castellano con sus padres, con sus hijos, -mal nos pese a algunos entre los que me cuento-, hablan en catalán y votarán de izquierda, si, pero cada vez más de izquierda nacional catalana. No todos claro, pero seguro que muchos ya no votaran una izquierda socialista antinacionalista. Tampoco votaran, todavía, una izquierda independentista, eso quedara para la tercera generación, para los que ahora están en primaria… (si es que seguimos haciendo, entre unos y otros, el juego a las tensiones, si seguimos alimentando la radicalización). Porque? Es obvio que 23 años de gobierno pujolista ha conseguido casi lo mismo que 40 años de franquismo pero al reves.  Lo ves, me dirá algún miope (sin faltar que yo también lo soy), como todos son iguales.  Naturalmente ¿es que lo dudabas?  Cada cual ha de hacer su papel y nosotros el nuestro.   

Pero entonces qué es lo que postulo? 
En primer lugar ser realista con lo que hay y no creer que el socialismo antinacionalista tiene ninguna opción de éxito en Cataluña. Tendrá sus votantes si, pero irán a la baja progresivamente a medida que los hijos de la clase obrera emigrante se inserten en el tejido social catalán por biología y mestizaje. O sea en una generación más, o dos como mucho.  
En segundo lugar abrir los ojos al federalismo como doctrina. Creo que hay un gran reto detrás de esta idea y que ojala se pudiera explicar más y mejor a la izquierda, que no tiene por que estar reñido socialismo y nacionalismo (catalanismo) siempre que este no sea radical, independentista e insolidario.   
En tercer lugar denunciar que Carod intenta acelerar el proceso de desunión de PSOE y PSC para recoger en su provecho los votos más nacionalistas que rezumen del PSC. Y en esa denuncia advertir al PSOE que no se deje radicalizar por las facciones antinacionalistas (que en él pugnan por tener protagonismo) por que el remedio que pretenden aplicar es peor que la enfermedad que creen padecer.  En realidad su única opción es aceptar que la realidad de ESPAÑA es plurinacional y por tanto se ha de trabajar bajo la óptica del respeto a esta idea.  Pero este es –parodiando a tu articulista- un trabajo para gente con buena visión de futuro, no para empecinados en repetir los errores del pasado.