viernes, 22 de septiembre de 2017

El Renacido... y los cagamandurrias


Queridos cagamandurrias, este comentario está inspirado en la película “El Renacido”, y os llamo cagamandurrias, como me lo llamo a mí mismo, porque es el último escalón de la división humana, que tiene tres peldaños: hombres, hombrecillos y cagamandurrias.
Entiéndase que es un genérico, así que aplíquese a mujeres por igual.
Y es que cuando ves las penalidades que pasa el pobre Leonardo DiCaprio, aunque sean poco creíbles, piensas en lo flojeras que somos todos. Y lo muy quejica que es la mayor parte de la gente. Ay, que me duele por aquí, ay, que me duele por allá, y no han pasado tres minutos que ya estamos tomando un Gelocatil o un Ibuprofeno... Con los niños pasa lo mismo. Los padres están tan acostumbrados a no aguantar nada que no permiten la mínima penalidad en sus hijos. Así lo sufrimos los sufridos pediatras de mutua… 

Durante miles de años, bueno, no hace falta ir tan lejos, pongamos en los últimos 300 años, los hombres eran hombres, o sea, duros, rudos, tenían resistencia física, aguantaban el clima adverso sin quejarse, lo consideraban parte de la vida ordinaria, no se arrugaban ante el frío, la lluvia o la nieve... Comían lo que tenían a mano, sin mediar nevera alguna. Bebían un agua y un vino que a nosotros nos haría arrugar el morro.

Después, hace dos siglos, en el XIX, empezaron a llegar los hombrecillos... Las cosas cambiaron con la llegada del gas y de la electricidad a las ciudades. Todavía seguían siendo hombres los que vivían en el medio rural, pero en las ciudades aparecieron y se criaron los hombrecillos que iban muy bien vestidos y usaban sombrero, en carruajes mullidos tirados por caballos; no pasaban frío porque ya tenían calefacciones en las casas, no solo chimeneas, y el vino mejoró mucho a partir de 1850, cuando se tuvieron que replantear qué coño hacían con lo poco que quedó después de la filoxera... 

Finalmente en nuestra segunda mitad del siglo veinte apareció la medicina moderna, las fibras artificiales, la comida basura, la comida estrella michelin, la nouvelle cuisine, pero sobre todo apareció el confort... aire acondicionado total, climatizador verano e invierno, agua caliente siempre que quieres, transporte a la puerta de casa, colchones de super comodidad que se adaptan a la espalda y te cantan una nana que te quedas frito en medio minuto... pero eso si, no aguantamos un resfriado sin ir al medico, ni una gripe sin atiborrarnos de ibuprofeno cuando no de antibióticos innecesarios, ni una arruga en la cara sin ir al estético a que nos hinche de silicona o de hialurónico, cuando no al cirujano a que nos estire al piel... y es que ha aparecido el cagamandurrias.

Yo quiero ser como Leonardo. 

Que cuando haga frío me cague en sus muertos, en los del frío. Pero que no me pille la neumonía ni se me note la tiritera, aunque no tenga un primalof a mano. Que cuando me destroce un oso. Me rompa varias vértebras, varias costillas y la tibia por tres partes, después de una semana ya pueda andar perfectamente apoyado en un bastón. Sin yesos ni férulas ni puñetas. Eso quiero para mí. Qué coño esa pesadez de ir al traumatólogo y de hacerme resonancias. Nada de nada. A puto pelo como los hombres de verdad, no como los cagamandurrias que, por una triste rotura parcial de ligamento cruzado de la rodilla, han de llevar tres meses una Donjoy y tomar aceclofenaco tres veces al día durante un mes. 

Y de bañarme solo en verano, cuando el agua está templadita, ni hablar. Hay que mojarse en pleno invierno y estar con agua a 2 grados durante horas encima de un tronco para hacerse resistente a todo. ¿Y comer? Voy a deciros lo sanísimo que es comerse las sardinas sin asar. Se empieza por la cabeza y se mastica mucho. Son sanísimas y llenas de omega 3 del bueno. Además, como están crudas, acostumbran a ir acompañadas de unas cuantas bacterias que enriquecerán a tope nuestra flora intestinal. Así cagaremos bien y no olerá mal. Olerá como huele la caca de perro que come dieta Barf, o sea, bien. Porque es importante cagar, ya se sabe: antes de entrar, dejen salir, por favor. Por eso los hombres no usan papel higiénico; solo lo hacen los hombrecillos y los cagamandurrias. Los hombres van a cagar y cagan como los perros; no se les ensucia el ojete ni les huele mal el calzón. ¿O habéis visto algún perro que necesite limpiarse el culamen con Kleenex?


martes, 29 de agosto de 2017

Paraules a contrallum...

... fa 10 anys


La nit es mes clara avui desprès de sentir-te
i la calor estiuenca es vol disfressar dintre del 
teu somriure per fer-me oblidar la suada…
Hem sopat plegats i la taula no ens separava,
-ni era tampoc el temps que mandrós i subtil
s’enfilava pels dits cercant el rellotge al canell-,
el que em separa de tu son paraules només,
per que la resta son nexes que mantenen 
erectes las puntes de totes les emocions 
que fabriquem en estimar-nos dia a dia…

Les paraules? -em mires des de dintre meu-
dubtant del que estàs llegint desprès tu sola.
Si, les paraules però no totes, et diré rient…
Per què son les paraules, a vegades dels altres
però sovint les nostres les que fan la distancia
petita o gran, immensa per moments o efímera...
Les petites paraules tenen força mes enllà 
del moment en que surten de nosaltres
i es fan presents molt mes tard, quan ja fa molt
que les vàrem oblidar, però elles no obliden mai,
així es la seva feina entre mig dels sentiments, 
treballant incansables per fer de la comprensió
dels nostres actes una mena de peregrí interior
que en permanència cerca trobar nous sentits
al que diem, al que hem dit, al que prometem
amb les nostres intencions dites a mitges 
amb la boca dels ulls i amb els ulls de la boca...
en mirar-te tendrament dient-te que t’estimo. 

Però a voltes, ara, seran unes paraules pròpies 
que dites en altres moments de la meva vida 
treballant per saltar per sobre dels sentiments
per fer-me present la distancia que encara tinc
que salvar si vull tenir-te a prop cada minut, 
cada instant del temps vital que ens fa amics 
i ens permet ser amants intensament units,
sense fissures al cor ni escletxes a la  pell,
...i quan recordo com et miro i com em mires
s’obre per dintre meu un territori de plenitud
que voldria explorar sense deixar-te de mirar
al fons dels ulls... la teva ma entre les meves,
caminant pas a pas vers un futur de promeses
que ens espera, amagat, lluny i proper a l’hora,
un mes enllà encuriosit que ens mira sense
dir res esperant que les paraules mai separin
la confluència inevitable de les nostres vides...

Formentor, Sargantanna, agost 2007 

domingo, 23 de julio de 2017

¿Cuanto viento me queda?




El tiempo me lleva deprisa, sin apenas momentos para caer en la cuenta de que no soy yo quien dispone las cosas,  sino que las cosas me eligen para que las disfrute. Estoy tumbado sobre la hierba del parque de Kilkeny viendo pasar las nubes tan deprisa como mis pensamientos. Me veo como esa cometa al viento que los niños cercanos levantan.  A veces el fuerte viento alza la cometa hacia el cielo en un santiamén. Creemos eso, pero en realidad es la cometa la que aprovecha la racha. Otras veces la calma hace descender la cometa  sobre las copas de los castaños del parque. Seguramente desea descansar.  Me doy la vuelta para dejar de pensar y siento que no soy más que un sentido sin forma que pelea por ser de carne y hueso. Miro de nuevo a mi alrededor y cuando veo a los chicos correr pienso en las palabras que faltan. Siento las lágrimas que no han caído y no sé como explicarme la nostalgia de mi propia infancia. Estoy a punto de llorar pero veo a las parejas en la hierba y siento de pronto sus manos hurgando en mis recuerdos. Como si metieran sus intenciones en una bolsa y ellas solas buscaran la salida.  El sollozo gime con la nueva racha de viento al ver a unos padres paseando con sus hijos por el parque, entonces recuerdo el pelo castaño y rubio de mis hijas ondeando al aire del columpio del parc dels Pinetons. La añoranza de esos días, que pasaron volando como la cometa, me duele sin remedio y de nuevo mis ojos se inundan de lágrimas. 

Y noto el tiempo atravesarme como si mi cuerpo fuera el aire sobre el que se aguanta mi cometa. 

¿Hasta cuando?


Agosto 2003
Kilkeny, Irlanda.

miércoles, 14 de junio de 2017

Del elogio de la pizza y otras hierbas



Nunca hubiera pensado que de la pizza se podía decir tanto.  Pero un día casualmente leí unos comentarios de un taliban pizzero, un napolitano viviendo en España desde más de 20 años, que encendieron la mecha de la curiosidad.  Eso, junto al hecho de que en 2017 la Unesco declaró a la Pizza Margarita Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, me ha dado motivos para dedicarle una pequeña disertación en la que exponer mis reflexiones.

Reduciendo el tema a su mínima expresión podríamos decir que hay dos posturas existenciales frente a la pizza.  

Una, consolidada por la masificación, arraigada por el puro negocio, extendida por la precariedad del tiempo útil familiar,   aceptada por su versatilidad, y deseada por todos por su gusto ancestral a pan recién hecho.    

Otra, la que ve en la pizza algo esencial y ensalza su frugalidad, dando importancia a la calidad por encima de la cantidad de los elementos que la constituyen y definen.  

Que la pizza viene del pan no vamos a discutirlo.   Pero que la pizza sea el resultado de acumular “cosas comestibles” sobre su masa básica, es algo que esta por ver. 

Empezaré por el comentario del Taliban napolitano de la pizza… y que podría subscribir, si con ello no ofendiera a una parte de la población. 

A la pizza, generalmente, se la mata por ignorancia o incultura. Cuando “el perpetrante" combina ambas, cae inevitablemente en desgracia, como cae quien con sus lorzas y su falta de gracia se arranca a ejecutar la danza del vientre. 

Se la mata por incultura cuando se peca por exceso. Aquí alguna ley esencial: la pizza ha de ser espartana, estoica, frugal. Si tienes hambre, cómete dos, pero por lo que más quieras, no la cargues. Las malditas arrobas de queso indocumentado, el tomate insípido de bote, los palitos de cangrejo, el jamón cocido de sobre y otras agresiones convierten esa maravilla en una bofetada gastronómica. Transformar la mezcla de ingredientes en un aquelarre tiene mala cura, porque a quien le gusta el rancho será difícil llevarlo por el buen camino. 

Es algo más fácil subsanar los errores mortales que se cometen por desconocimiento, y que suelen acabar en una masa mal hecha. Para saber hacer pizzas hay que saber hacer masas y si no sabes, Manolete, hazte una tortilla francesa o el harakiri, pero no me molestes anunciándome una gran pizza para cenar en tu casa… primero aprende.  Cosa posible.

Cuando leí esta provocación me asaltó la duda… ¿sabia yo hacer masa de pizza?  

Mi examen de conciencia dio como resultado que lo que yo creía que era una masa de pizza probablemente no encajaba en el concepto sublime del napolitano… y me pregunté como enmendar la situación.   Así fue como empecé a estudiar el tema.  

Resulta que todos alguna vez hemos decidido que esta noche cenamos pizza… y ante ello tenemos varios caminos (siempre y cuando la hora de la decisión no sea más tarde de la hora de cierre de los supermercados, por que sino las opciones se reducen) dejaré para el final la que yo creo es la solución a la propuesta. 

La primera opción es llamar al pizza Hut de proximidad, o parecido… y, antes de que llegue, tomarse un omeprazol preventivo.
La segunda es bajar al Caprabo de proximidad y reclutar una base de Pizza Tarradellas o similar para confeccionarla en plan handmade como nos plazca.  
La tercera es hacer la masa uno mismo  o  echar mano del TMX (thermomix) para lo que buscariamos la receta de pizza, que nos dirá que necesitamos levadura fresca y harina sin especificar (cosas que se supone que tenemos o que podemos comprar en el Caprabo antes de que cierre).  
La cuarta es recordar que tenemos congelada una pizza de aquella charcutería que dicen que la hacen ellos mismos y que es de butifarra blanca, de bull de Vic o de sobrasada de Palma o de atún y chorizo, que ahora esta muy de moda la fusión mar y montaña. 

Esta claro que, antes de saber un poco más sobre la pizza, mi opción era la del TMX… y antes de eso también la pizza Tarradellas, y cuando era mucho más joven y no necesitaba omeprazol también había pecado con la pizza Hut…  pero ahora que he aprendido sobre la masa de pizza, mi respuesta hubiera sido… “imposible esta noche, si queréis cenar una buena pizza, dejemoslo para el viernes, y preparo la masa hoy (que es martes)”.   Y hubiera convencido al proponente que mejor cenabamos una Quiche Lorraine o una Flammkuchen (Tarte Flambé Alsaciana) … pero una pizza no.   La pizza es una masa que necesitas levito, o sea el efecto de las levaduras, los sacaromyces cerevisiae,  responsables de la fermentación tanto del pan como del vino y la cerveza, y este efecto requiere su tiempo y sus condiciones meteorológicas… como veremos.  Pero el resultado de la masa de pizza no solo va a depender del levito, y de las condiciones en que se da, sino sobre todo (mucho más importante de lo que se cree) del tipo de harina que usaremos.  

Ah!  Pero es que hay diferentes harinas de trigo, a parte de la harina integral y la normal…? pues si.  En el super tenemos, generalmente, tres o cuatro clases de harina de trigo.  La harina de repostería Gallo o similar, la harina para rebozados y fritos, la harina normal sin especificar y la harina de fuerza Harimsa o similar, que no esta siempre ni en todos los supers.  




Asi pues, la pizza precisa de una harina que va mejor que otra.  Pero si queremos una pizza buena de verdad, debemos de usar harina de gran fuerza y fermentación de al menos 24horas en nevera, que se puede prolongar hasta 5 días sin problema.  

Mi recomendación es la harina “Especial Pizzas de fermentación 24h”, se puede comprar en la web: https://www.elamasadero.com/harinas-italianas/380-harina-especial-pizzas-fermentacion-24-horas-1-kg.html  con esta harina se consigue una pizza extensible pero resistente, con una miga aireada y ligera, crujiente por fuera y tierna por dentro.
Es una harina es de tipo 00 (es decir, molida muy finamente) y de gran fuerza (W 400). Al tener tanta proteína, hay que dejarla fermentar en la nevera durante un mínimo de 24 horas para que el gluten se hidrate completamente y la masa se vuelva extensible pero resistente (por eso se pueden formar las bases haciendo girar la masa en el aire). La fermentación larga ayudará, además, a desarrollar el sabor de la masa. Si no la dejas fermentar el tiempo suficiente, tendrás una masa difícil de trabajar.

La siguiente receta te explica cómo hacerlo.

Receta para masa de pizza

Tendrás suficiente masa para 3 pizzas medianas
* 500 g de harina especial para pizza
* 335 g de agua tibia
* 10 g de sal
3 g de levadura seca de panadero

1.- Mezcla los ingredientes en un bol hasta que tengas una masa homogénea.

2.- Mete el bol en una bolsa de plástico, cierra y deja fermentar 8 horas.

3.- Tras este tiempo, divide la masa en tres trozos, mételos en un túper y deja fermentar en la nevera un mínimo de 24 horas (puedes dejarlo hasta 5 días en la nevera).

4.- Antes de hacer las pizzas, saca la masa de la nevera, haz bolas y déjalas reposar durante un par de horas a temperatura ambiente en una superficie espolvoreada generosamente con harina.

5.- Estira la masa, con las manos, con un rodillo (la opción menos recomendable, porque le saca mucho aire y la pizza pierde ligereza) o —y esto debería intentarlo todo el mundo—dándole vueltas en el aire. Si te atreves, verás que la masa se estira sin rasgarse.

6.- Condimente y al horno a potencia máxima hasta que esté dorada.

lunes, 22 de mayo de 2017

"Betroffenheit": La danza en estado puro... Otra búsqueda de la Tangente


Qué es Betroffenheit?  Es descubrir que el tiempo simplemente nos miente, pero no nos engaña.  Tomar conciencia personal de este hecho, nos sacude momentáneamente, pero no detiene el curso de la vida.  En los breves momentos en que, gracias al arte –en cualquiera de sus recursos, en este caso La Danza– elevamos a consciente este suceso, experimentamos algo  que llamamos consternación (Betroffenheit en alemán), un estado de ánimo mezcla de disgusto, abatimiento, pena e indignación. Nos prepara para la catarsis, pero se queda solo ahí.  Esa ha sido y será siempre la función última del arte objetivo. 

No hay nada nuevo bajo el sol.  Por mucho que algunos lo intenten, siempre repetiremos los mismos pasos.  Pero es comprensible intentarlo una y otra vez?  Creo que la respuesta objetiva seria que no importa, pero subjetivamente tiene toda la trascendencia personal que cada ser humano necesite darle, por tanto es comprensible seguir ese camino.  No importa tanto los adornos con los que se nos venda el producto, ni los títulos, ni los merecimientos, ni los pasos previos que anuncian y avalan el espectáculo actual: Betroffenheit;  finalmente el hecho que importa es que va dirigido a nosotros –los de a pie–, a los que se nos prepara para una catarsis posible, pero que es, en definitiva, solo una posibilidad. Muchos son los llamados, pocos los escogidos.  

Efectivamente la idea romántica de transformar la vida a través del arte existe, pero su viabilidad efectiva es otra cuestión. De ordinario nos dura lo que tarda en apagarse la vela que el Artista enciende ante nosotros.  Podríamos decir que la catarsis, entendida, ya por los griegos, como purificación de las pasiones por la contemplación de obras de arte, se queda en la fase incial de su cometido.  Si, nos purifica momentáneamente, nos prepara para revolvernos contra nuestras imperfecciones, pero no resuelve. No cataliza sino hay una conciencia preparada para recibir esa semilla, que al crecer tendría que cambiar nuestra forma de ver el mundo.  No lo hace porque el determinismo en el que habitamos bloquea nuestras conciencias a las pocas horas de abandonar la sala del espectáculo.   

Sin embargo y a pesar de todo, seguiremos insistiendo, seguiremos luchando contra la oscuridad, buscaremos otro dia, otra obra, otra posibilidad que nos acerque a la meta.  Es nuestro destino si queremos ser verdaderamente Humanos.  Necesitamos el alimento que nos proporcionan las obras de arte como la de Betroffenheit, esas que son particularmente objetivas, las que más nos acercan a la catarsis que un dia esperamos sea definitiva.  Entretanto seguiremos consumiendo Arte y así alimentaremos a los Artistas que buscan su propia catarsis al precio de ofrecernos la conmoción, la consternación que nos anuncia y recuerda que, aunque la vida siga un ciclo de repeticiones inexorable, existe una Tangente por la que escapar a la circularidad del Tiempo. 



Mayo 2017

miércoles, 12 de abril de 2017

Cuando era pequeño me decian que el amor humano partía del reflejo del amor a Dios


Cuando era pequeño me decían que el amor humano partía del reflejo del amor a Dios.  Siendo así, cabía esperar de él que fuera perfectible y permitiera soslayar de continuo las deficiencias de la propia y personal naturaleza humana.  Siendo así, había disculpa para la contradicción.  Era de esperar el reparador perdón frente al error posible. 

Cuando crecí me empecé a dar cuenta de que no todo lo que me habían dicho era aceptable.  Y hube de revisar las bases sobre las que sustentar mi acción. 

Cuando el amor humano no es más que un fin en sí mismo, no herramienta para la propia perfección, el hombre esta caminando hacia un tipo de trascendencia diferente.  No está en el plan de la obra divina sino que trabaja en su propia obra, es él mismo frente a la nada y no cabe pasar por alto la contradicción. Ha de aceptar lo que realmente es, desde lo más bajo hasta lo más sublime.  Es un trapecista que evoluciona sin red.  Camina como un funámbulo sobre el abismo sin esperanza.  No existe el perdón, ni las excusas, ni la justificación que soborna a la conciencia, que la tranquiliza o adormece.  Ya no se cuenta con la proyección hacia la figura del Padre, o sea del Dios sobreprotector que concede la pervivencia y admite hasta el último instante la esperanza.  En efecto, la dificultad de prescindir de lo divino es la dificultad inherente a la emancipación del padre, en realidad la dificultad es tal por que en nuestra mentalidad judeocristiana el acto de prescindir nos sitúa necesariamente frente a un equivalente del acto de matar al propio padre. 

 Vivir de esta manera, tras ese peculiar parricidio, implica aceptar como compañera a la angustia ante las dudas sobre la propia existencia y a la angustia frente a la nada de Kierkegard.  La nausea Sartriana. 


// El amor, la creación, la soledad, la muerte y la nueva vida.   El amor busca al objeto de amor para concretar su obra. Y tiene lugar la creación.  Frente a la insignificancia de la obra se descubre la autentica dimensión de lo que nos es ajeno: lo que no tenemos ni tendremos nunca.  Tras la creación se descubre necesariamente la soledad.  En realidad esta se nos aparece biológicamente, pues, tal como la muerte, ha estado presente desde el primer instante de nuestra existencia.  Finalmente la aceptación del propio fin como descanso a tanta soledad es el final de la batalla por la propia vida.  La muerte será la derrota de la esperanza, de los cobardes.  Pero es la victoria del que se emancipó del padre, del que decidió volar  en el trapecio sin red de protección bajo los pies, sin esperanza.  La muerte, vista así, es la demostración de su futilidad.  Trascender este limite permite a la obra seguir su propio desarrollo, nacer a una nueva vida,  ajena al destino biológico de su origen creador.  Así la esencia del hombre se perpetua, trasciende su contenedor, su biología, su límite; ilumina más allá de su existencia inicial, prosigue la creación en una nueva existencia.  Gracias al amor, la creación, la soledad y la muerte.  //

fragmentos de ‘Granollers Mon Amour’
mcAlbert,  primavera 1997

jueves, 9 de marzo de 2017

La fletxa amarga














No sé dir lo que del cor m’arriba
perquè la llarga mà de la tristor 
ofega el meu pensament amb
pesants sentiments de dubta…
ni puc expressar-te el neguit
perquè tu, alhora amiga i amada, 
ets al meu sentiment molt lligada.

Nomes puc plorar, amiga meva,
pel agut pressentiment de dol
que el meu pensament tanca
a qualsevol raó de les paraules
que pugui oferir la meva amada.

Perquè se que nomes el teu frec
es sempre bàlsam per la coïssor
que del cor expressa la ràbia
de saber que tot estimant de 
vos fins l’ultima ombra del esser,
més estimo els sentits que la paraula.

Sempre serè esclau de la mirada,
de la passió que en mi desperta
la teva ma desitjada, els teus pits,
els teus llavis a punt de gola,
la teva abraçada ardent i dolça...

Em sé perdedor d’aquesta gesta
i el dolor de la pèrdua anticipada
em fa regirar amb ira continguda
en contra del que de tu em separa...

Nomes quan l’albada em deixa sol
i el nus a la gola marxa com la nit,
es quan et penso amb la paraula...
llavors, amb la llum d’un nou dia,
tan a deshora em sento culpable
de sentir el que sento amb passió
exaltada, que dels meus llavis no surt
disculpa tan sincera com tardana...
fins que la sang del cor no bessa 
dels dos costats de la fletxa amarga.

viernes, 17 de febrero de 2017

La felicidad como fin

Si alguien me pregunta cual es el propósito de mi existencia, para qué vivo, le debería de contestar que para ser feliz.  Hay una tendencia innata en nosotros que nos impulsa a la búsqueda de ese estado impreciso que llamamos felicidad.  Un estado que hemos experimentado y experimentamos con frecuencia a lo largo de nuestra vida y que es más fácil definir cuándo lo contraponemos a su estado contrario al estado de sufrimiento.  ¿Porque sufres? por qué algo me impide ser feliz.   

¿Es la felicidad simplemente bienestar?  La felicidad implica una sensación de bienestar, pero no es el bienestar en si mismo.   El bienestar se puede experimentar en muchos niveles.  El bienestar fisico que experimenta el cuerpo en determinadas situaciones, el bienestar material cuando uno obtiene determinados objetos materiales que le proporcionan confort, el bienestar social cuando aprecia concordia entre los que le rodean, el bienestar mental que experimentamos cuando la mente sosegada se relaja en la contemplación de un objeto de meditación o un objeto exterior que la complace, sea la visión de una obra de arte o la de un paisaje.  Pero la felicidad es todo eso y más.  Es una sensación interna, física y psíquica o mental, que afecta profundamente a toda nuestra persona y que reconocemos de inmediato como tal.  Es por tanto una experiencia que recordamos con toda nuestra integridad y que proviene de lo más profundo de nuestra memoria.   Cuanto más acotamos con palabras los contenidos de la felicidad más se escapa a la definición(1).  Pero todos sabemos que eso es lo que desearíamos tener para siempre.  
Nos sentimos felices a ratos pero no somos felices siempre. Esos son en realidad vislumbres de la felicidad como estado permanente.  Esa es nuestra experiencia cotidiana y la estamos validando de continuo con la experiencia del vivir.  Si los vislumbres de felicidad se suceden con mucha frecuencia nos sentimos más felices al final de día que si estos se atisban pocas veces.  Cuando esos breves momentos de felicidad desaparecen por mucho tiempo nos sentimos desgraciados. Estamos frente al sufrimiento.  

Pero ¿qué nos hace sentirnos felices, en esos vislumbres que experimentamos? La experiencia nos enseña a reconocer en qué situaciones y bajo qué circunstancias experimentamos esos atisbos. Así que es posible con la observación identificar que factores conducen a la felicidad y cuales la ahuyentan acercándonos al sufrimiento. 

Para ser prácticos hemos de aceptar que hay niveles reconocibles dentro de la experiencia de la felicidad.  Desde la experiencia del éxtasis religioso que describen los místicos como la forma superior de felicidad, hasta la alegría y felicidad mundanas que coloquialmente todos aceptamos como la deseable en nuestras vidas, hay muchas gradaciones.  También hemos de estar de acuerdo que para sentirnos alegres y felices en la vida diaria hay unos componentes esenciales o claves que han de estar presentes:  una buena salud,  la libertad de acción y de opinión, los bienes materiales que poseemos o acumulamos y por supuesto las relaciones humanas en forma de amistades y familia principalmente.   Pero al lado de estos componentes esenciales y externos a nosotros hemos de situar unos componentes internos que conforman nuestra actitud o estado mental.   A la hora de dar valor a unos u otros factores hemos de considerar que la actitud mental es más importante que aquello externo a nosotros que consideramos necesario.  Así es, y la experiencia cotidiana nos lo ratifica.  De que vale tener una buena salud si nuestra actitud esta preñada de codicia o de envidia o de cólera.  De que vale tener un buen nivel de vida si deseamos secretamente en nuestro corazón aplastar al vecino con el peso de nuestra superioridad económica.  De que vale tener una familia si los celos no nos dejan disfrutar de la amistad entre hermanos. De que vale tener libertad de acción si el afán de poder nos lleva a limitar la libertad de los demás.  Así es como la perspectiva interna o el estado anímico adquiere de pronto más importancia que las condiciones externas en el camino hacia la obtención de la felicidad.  La experiencia de muchos enfermos que han aprendido a vivir felices con su enfermedad o la renuncia a ciertos excesos de la vida material que se ejerce desde determinadas posturas filosóficas o religiosas, son claros ejemplos de que una vida feliz también se puede dar en ausencia de esos factores externos. 

Trabajar sobre nuestras capacidades mentales y emocionales, por tanto sobre nuestra actitud mental, es un medio más efectivo para alcanzar la felicidad que buscarla en fuentes externas como la riqueza, la posición social o la salud.   Pero por que tendríamos que trabajar sobre nuestra mente o conciencia?. Acaso no es suficiente la/lo que tenemos y como la/lo tenemos?  La experiencia de nuestras vidas nos da la respuesta que necesitamos.  Somos lo que somos como consecuencia de la educación y de las influencias que hemos recibido de nuestro entorno actuando sobre una materia prima que hemos heredado.  No sabemos de que manera la carga genética nos condiciona y nos determina, no sabemos que influencias sutiles en nuestra infancia nos hicieron ser más alegres o más introvertidos. No sabemos como ciertos ejemplos de vida vividos a nuestro alrededor nos hicieron más o menos duros de corazón.  No sabemos casi nada.  El desarrollo de nuestra conciencia, de nuestra mente y sus capacidades para reaccionar ante el mundo, también es un sistema holistico que no permite disección exacta y ante el cual hemos de admitir que no tenemos ni el conocimiento total ni el control para producir o reproducir las condiciones exactas que desearíamos.  De ahí que la formación del espíritu humano obedezca como casi todo en la naturaleza a las leyes del caos.  Y en ese desarrollo, en ese crecimiento que se ha producido en nosotros desde la infancia, hemos adquirido finalmente una personalidad y una esencia con unas características personales y únicas que nos hacen ser individuos diferentes unos de otros. Y de la misma forma que en el mundo fisico podemos ver individuos  que difieren por el color de sus ojos o por su pelo o por el porte de su figura, y en función de todo ello unos acaban siendo  más atractivos, bello o armoniosos también en el mundo interno se dan estas diferencias entre individuos.Sin embargo el paralelismo tiene una diferencia importante ya que el mundo fisico nos dota de un cuerpo que no podremos apenas cambiar mientras que nuestro mundo interno, nuestras capacidades espirituales admiten ser modeladas, mejoradas o cambiadas.   Pero saber esto, aceptar que sea así,  no nos da la respuesta a la pregunta del porque tendríamos que trabajar sobre nuestra conciencia.  

Uno solo desea cambiar cuando lo que tiene no le gusta y la mayor parte de los seres humanos no se plantean cambiar por que necesitan engañarse sobre si mismos para seguir creyéndose su autoimagen, la imagen que tienen de si mismos y que a menudo no se corresponde con la realidad objetiva.  Con la salida de la infancia al mundo iniciamos una etapa que llamamos adolescencia en donde el individuo puede (2) tomar conciencia por vez primera de sus limitaciones tanto físicas como psíquicas (3).  Ese caer en la cuenta no es brusco sino una paulatina adaptación de los mecanismos de defensa para ir compensando el desarrollo de ciertas partes de la personalidad  y de la esencia con otros. Así el mosaico se acabará de formar al acabar esta etapa y quedar consolidado el adolescente como adulto.  A partir de ese momento el ser digamos que se “conforma” con lo que es o mejor cree que es y en la mayor parte de los casos acaba aceptándose como definitivo (se convierte en adulto con responsabilidades) o en otros casos mucho más superficialmente, puesto que ni se llega a plantear esta cuestión, adopta una imagen de autoengaño (que le sirva para vivir como adulto) con la que funcionará el resto de su vida.  Solo si nos miramos al interior con sinceridad veremos aquellos aspectos de nosotros mismos que no nos gustan a nuestro pesar.  Y es a nuestro pesar por que cuando nos hemos dado cuenta de algo que no nos gusta no hemos podido hacer nada para modificarlo.  

No basta con desear ser mejor.  Mejorar nuestro ser interior, nuestras capacidades espirituales o nuestra arquitectura interna, no es un trabajo fácil. Para aquellos que han percibido la necesidad de crecer interiormente será siempre un trabajo pendiente.  Se convertirá en trabajo para toda la vida.  Una meta a perseguir que nos traerá la felicidad de la autorrealización. Tras ella se abrirá también la puerta de la trascendencia puesto que al autorrealizarse el hombre percibe con claridad la necesidad de ir más allá de su propia existencia.  Vivir en el recuerdo, de la humanidad, de los otros, de la familia, es trascender.  Adquirir dimensión espiritual a través del arte, del pensamiento o de la literatura es la forma de trascendencia que el hombre autorrealizado adopta para que su vida se complete cerrando ese círculo inevitable que acabará con nuestra muerte fisica. Nuestra perpetuidad está en ese rastro de luz que dejará nuestra vida, si es que hemos alcanzado a comprender que la felicidad es la zanahoria que la Vida nos pone para trabajar en pos de la trascendencia….

1) En un sentido holístico la felicidad no se puede definir más que de forma abierta. Siempre nos faltará el conocimiento completo de sus mecanismos, o el conocimiento de las relaciones o ingredientes que precisa, y como se relacionan con ella o entre sí para proporcionarla.  La felicidad es un sistema complejo regido por una relación caótica entre los innumerables componentes que intervienen en su regulación.  Analógicamente hablando podemos hacer una predicción meteorológica pero no podemos saber con exactitud que pasará exactamente en un momento dado y en un lugar exacto, pues la relación de causa-efecto reside en tal cantidad de factores que se interrelacionan y se influyen que es imposible conocer todas las opciones, algunas de ellas de nueva creación  y con acciones no conocidas.  Es así como acabamos hablando de posibilidades no de sucesos que se han de dar con exactitud.  La aceptación del modelo del caos organizado es la aceptación de nuestra humildad cognoscitiva para adentrarnos racionalmente en el conocimiento del mundo y su funcionamiento.  Es una nueva forma de relacionarnos con el mundo que hemos de adoptar, superando o mejor complementando a la formación racionalista y analítica que hemos recibido y que nos impulsa a categorizar, dividir y clasificar todo para poder adoptar una postura de conocimiento válida. 
2)  O no puede. No es necesario que suceda conscientemente. 
3)  La toma de conciencia no es más que el darse cuenta de ciertas características propias de su funcionamiento mental. En plena infancia el niño no se autopercibe y por lo tanto es en función de los demás no de si mismo.   Cuando se empieza a valorar a si mismo es cuando empieza a autopercibirse y tiene lugar el descubrimiento de cómo es.  Si tiene un poderoso sentido del ridiculo o un amor propio acentuado no querrá aceptar que lo que ve es negativo y, como se dice a menudo “se montará” su pelicula para salir adelante con lo que es que pronto irá disfrazando para que acabe siendo (solo para él) más lo que le gustaria que lo que realmente es.  A menudo la frase que los educadores y padres usan con los adolescentes es:  .... pero no te das cuenta?,    .... pero es que no lo ves?   En esta etapa la ceguera para si mismos es visible para los demás por que se trata de una etapa en la que todos (padres, educadores y sociedad en general) creen tener derecho a decirles lo que ven.  Sin embargo la mayor parte de los adultos estan bajo las mismas circunstancias, solo que a estas alturas normalmente la gente no les va diciendo lo que tienen o no tienen que hacer. 




viernes, 27 de enero de 2017

Los siete enanitos del cuento...





  1. Desde pequeños el medio donde vivimos nos instala una idea unívoca sobre el alcance de nuestra muerte.   Así es como se perpetua la idea de que tras la muerte hay continuidad.

  2. Los seres humanos normalmente no piensan por si mismos. Los pocos que creen pensar, en general, lo que hacen es reproducir o modular pensamientos que toman prestados.
  3. Lo que en ultimo extremo determina nuestra acción es el propio interés.  La fuerza compulsiva que nos lleva hacia la obtención del beneficio personal es lo que nos mantiene vivos. 

  4. La muerte del ser sobreviene cuando falla una de las dos cosas siguientes.  Cuando el deterioro físico acaba impidiendo beneficio alguno o cuando la parte pensante, por la razón que sea, pierde la pulsión al beneficio.

  5. No podemos escapar a nuestro destino.  Es imposible evitar que cumplamos con la función por la que existimos.  Los limites de nuestra libertad están precisamente en lo que somos.
      
  6. En el intento de ser conscientes solo podemos manipular nuestro punto de vista. No podemos cambiar lo que realmente sucede sino solo la forma de incorporarlo.

  7. El ser no cambia.  Solo se adapta, aunque la apariencia haga creer otra cosa.


lunes, 12 de diciembre de 2016

El dolor como herramienta



Hoy me he propuesto hablarte del dolor. Hay muchas clases de dolor, pero del que hoy nos hemos de ocupar es el dolor físico, el dolor del cuerpo sensible. Visto desde el punto de vista estrictamente material, el dolor es una forma de sufrimiento que -a ser posible- ha de ser siempre evitado. Hay dos clases fundamentales de dolor físico, el que procede de un hecho ajeno a la voluntad personal que tendría varios representantes: en primer lugar el dolor procedente de la enfermedad natural ya sea adquirida o congénita, considerándose de la misma naturaleza que este el que procede del accidente que ocasiona herida o traumatismo físico del cuerpo; y el dolor infligido por una causa natural, accidental, impensada, imprevista y que actúa sobre nuestro cuerpo sin causar directamente lesión, herida, traumatismo o enfermedad, como serian la sed, el calor, el frío, etc. En el otro grupo fundamental estaría el dolor que se produce como consecuencia de un acto voluntario que ocasiona lesión, traumatismo, herida o enfermedad, siendo posible reconocer dos clases bien diferentes según sea la voluntad propia o la ajena la desencadenante del proceso. 

Nuestra postura personal ante el dolor inevitable, que es el que afecta a la mayoría y en términos absolutos es también el más frecuente, dependerá de lo que yo llamaría nuestra educación del sufrimiento. Quizás para entender mejor que cosa es la educación del sufrimiento, debiera antes recurrir a ilustrar lo que es su total ausencia, para ello nada más fácil que evocar el sufrimiento de un animal de los que llamamos irracionales. Un animal que sufre dolor manifiesta inicialmente su irresistible disconformidad mediante la agitación, el desespero, el griterío, la protesta vehemente, para acabar finalmente en la postración, el abandono, la depresión y el impulso suicida como remedio para acabar con el mal. La educación del sufrimiento consiste en tomar esta experiencia, que hemos de considerar inevitable por el momento, y conducirla hacia ciertas vertientes utilitaristas para dotarla de sentido. Realmente sin esa utilidad, la que sea, que como veremos puede pertenecer a muchos ámbitos, la experiencia del sufrimiento no tiene sentido.

Pero hemos de comenzar a preguntarnos por esa utilidad. Por hablar de nuestro ámbito más próximo. Occidente, haré mención en primer lugar de los estoicos que como sabrás eran unos que pensaban que en el universo todo esta en perfecto cambio, que todas las cosas proceden del fuego y vuelven a el, pero al cerrarse el ciclo evolutivo se inicia inmediatamente otro que se desenvolverá exactamente igual al anterior (cierta forma de recurrencia). Este fuego es la divinidad misma, el principio racional que actúa desde dentro del mundo, al que informa y con el que en cierta forma se identifica. Se trata de una concepción panteísta y naturalista del universo. Así pues en su concepción la ley natural es la ley racional y a la vez divina. Por ello en su Ética, los estoicos, tienen como norma fundamental obrar según la naturaleza y como la naturaleza obra razonablemente, obrar de acuerdo con la razón, que es la misma ley divina. El estoico, que se sabe instrumento y parte de esta voluntad superior manifestada a través de la naturaleza, no se lamenta ni se complace, se siente seguro y dueño de si mismo y no tiene más interés que el ejercicio de la virtud que le conduciría a "la apatía" o imperturbabilidad del animo, que es el supremo bien. Los estoicos tenían como malas las pasiones, que reducían a cuatro: deseo, alegría, temor y tristeza. Las pasiones encadenaban al hombre y lo hacían su esclavo. Su lucha por renunciar a su influjo los llevo al entrenamiento en el desprecio al dolor y a la sensibilidad. Esta fortaleza ante la adversidad, el dolor o la desgracia es la nota destacable o anecdótica que quedó de este movimiento filosófico y que hoy día es sinónimo de estoicismo. Como puedes ver no es tan simple como su acepción lingüística, y tras esa especial disposición hacia el sufrimiento se puede encontrar aquel utilitarismo del que inicialmente hablábamos.  En el ámbito de lo religioso también podemos explorar este utilitarismo. El cristianismo tiene cantidades ingentes de doctrina/información/etc. que toca este tema. Yo diría que es básica en el mismo hecho cristiano una profunda y trascendente comprensión de la postura personal frente al dolor físico y el sufrimiento. Desgraciadamente es muy frecuente que los propios cristianos no valoren en toda su profundidad la enseñanza que se desprende del ejemplo de Cristo en lo que se refiere a la educación del sufrimiento y el dolor. Mi visión personal es que como casi todo el mensaje evangélico la Iglesia parcializó el entendimiento de este tema, como de tantos otros, en función de sus propios intereses como entidad de poder secular. Dicho de otra manera: sin entrar en detalles del porque, creo que se sustrajeron al movimiento cristiano ciertas claves fundamentales para entender en profundidad muchas de las verdades que incorporó al mundo su Enseñanza.  Así fue como muchas cosas fueron tomadas por su apariencia y muchos hechos psicológicos confundidos con acciones exteriores. Así es como en todos y cada uno de los dogmas posteriores tiene que argumentarse sobre un edificio teológico nacido de nuevo de los hombres, sobre ciertas bases preexistentes, pero que no corresponden a las raíces que Cristo quiso mostrarnos. Una situación paradójica que la historia ha desarrollado y frente a la que siempre han existido dos caminos: el de la integración al status y el del cripticismo. Ambos caminos no siempre han de ser recorridos por separado, probablemente muchos grandes hombres de la Iglesia los han recorrido a la par. Pero voy a ceñirme más al tema del sufrimiento, pues de lo contrario nos extenderíamos más allá de mi propósito de hoy. El cristiano concibe el sufrimiento inevitable como algo que ofrecer a cambio de un bien por conseguir, hay en ello una mentalidad de trueque que probablemente haya interesado introducir a la Iglesia por motivos de índole temporal. La postura psicológica con la que el cristiano enfrenta el sufrimiento es la resignación. Se trata de aguantar el chaparrón que Dios permite caiga sobre nuestras cabezas, esperando que sea lo más pequeño y lo menos doloroso posible, aceptando que tan solo los designios divinos sepan por que nos toca a nosotros y no al vecino. Designios que en cualquier caso estarán siempre informados de la suprema justicia divina. Existe una real y especifica educación cristiana del sufrimiento, que consiste en la inculcación desde la juventud de estas nociones e incluso de practicas conducentes a la mejora de las aptitudes naturales para la tolerancia del sufrimiento, lo que seria una autentica praxis para conseguir la virtuosidad en este terreno: todo ello pertenece a lo que el montaje cristiano llama la penitencia. Se entiende por penitencia la práctica de un cierto intercambio. Al cristiano le son perdonadas sus deudas a cambio de que experimente cierta incomodidad asumida voluntaria y positivamente. Pero esta simplificación no es la única forma de penitencia. El cristiano puede asumir su cuota particular de redención de los pecados ajenos (y propios) y dedicarse a experimentar sufrimiento infligido voluntariamente por su propia mano o sometiéndose a condiciones de especial adversidad que conlleven sufrimiento corporal. Este es pues el panorama de la educación del sufrimiento que subyace a la practica religiosa cristiana. Como hemos visto hay dos vertientes, la educación pasiva: la resignación ante los males propia del espíritu cristiano, y la educación activa: la penitencia o sea el ejercicio y praxis del sufrimiento aceptado y buscado voluntariamente con el fin del virtuosismo, el cual se enmascara/justifica por medio de los aspectos teológicos del trueque: si sufres es por el perdón de tus/vuestras deudas.

Si seguimos explorando el ámbito occidental hemos de acabar en el otro extremo, el materialismo ateo. Nuestra sociedad actual es en gran parte heredera de las consecuencias del maridaje entre el materialismo y una moral cristiana de hechos externos. Yo para entenderme, y para que tu me entiendas, le llamaría un materialismo practico. Con el adjetivo de práctico indico que es un materialismo de conveniencias personales, instalado históricamente en un medio en el que prevalecía la moral judeo-cristiana y del que adopta los valores del bien y el mal de forma totalmente pragmática. La forma predominante es la inmediatez de todo lo vital, así el hombre vive prácticamente en un continuo aplazamiento de sus planteamientos esenciales y dando prioridad a su entorno existencial inmediato: el bienestar.  Comprenderás fácilmente porque digo que en un mundo así el sufrimiento no tiene sentido. Su evitación por cualquier medio es un bien a perseguir y obtener. La lucha contra el dolor tiene sentido pues no se encuentra ningún bien supramaterial que justifique la experiencia voluntaria del dolor. En todo caso la resistencia heroica a él en casos de inevitabilidad es una muestra más de la lucha contra el sufrimiento y como tal puede llegar a ser ejemplar. La lucha contra el sufrimiento incluye solapadamente la búsqueda de lo que en nuestro siglo se ha llamado el confort. El confort es la evitación de todo inconveniente físico que potencialmente pueda comportar algún grado de sufrimiento para el cuerpo. Una sociedad humana basada en la persecución (a veces casi como fin último) del confort, es una sociedad que rechaza de plano la experiencia del sufrimiento, no ya por supuesto el aceptado voluntariamente sino el mero dolor que hasta ahora llamábamos inevitable, producto de causas ajenas a nuestra voluntad o a la enfermedad. Los avances tecnológicos de nuestra sociedad actual permiten el control de la sensibilidad humana hasta tal grado que es posible, prácticamente en todos los casos, suprimir el dolor/sufrimiento o por lo menos su percepción consciente. Este es el verdadero paisaje sobre el que nos movemos ordinariamente. El caso es que una sociedad en estas condiciones no precisa de una educación del sufrimiento simplemente por que no cree que este deba de existir y por que por vez primera tiene la posibilidad de eliminar su experiencia por medios químicos o físicos ajenos al propio esfuerzo del hombre.

El hombre no enfrenta el dolor de forma casual. Puede hacerlo irracionalmente, como lo haría un animal herido. Puede hacerlo movido de un cierto interés utilitarista o de intercambio. Pero también puede acercarse a esta experiencia movido de un interés trascendente. Así pues la manera de enfrentar el dolor/sufrimiento no será más que un reflejo de la manera de vivir y plantearse la existencia el ser humano. Para mi concretamente el dolor es una experiencia necesaria al hombre para la obtención de su trascendencia. Intentare de una forma resumida y breve darte una idea general del porque creo que esto es así.

 Yo creo que el cuerpo y el espíritu que lo anima, para algunos el alma, están temporalmente unidos. La limitación física del cuerpo en el tiempo no tiene porque ir seguida de la limitación del principio vital que lo anima. Es mas, pienso que la vida no es más que el campo de prueba, desarrollo y gestación de un nuevo hombre que nace de esta conjunción cuerpo-alma, nuevo hombre que al nacer trasciende los límites conocidos por nuestros sentidos. Para que este nacimiento sea posible ha de morir la parte material del viejo hombre: lo que llamamos ordinariamente muerte.

El campo de influencia de la parte material del llamado viejo hombre son los sentidos. La vida que a su alrededor se organiza es la vida sensual. Esta vida sensual con todos sus alicientes es la principal responsable del mecanismo llamado apego. El apego no es más que la resistencia de la parte material del hombre a ser abandonada en el camino de su trascendencia. El hombre que persigue la experiencia trascendente tiene en el apego uno de sus principales campos de lucha. El dolor llamado inevitable es una oportunidad de trabajo consciente en orden a conseguir el control del apego del cuerpo físico por los placeres de los sentidos. El hombre trascendente se entrena con el dolor inevitable hasta que esta preparado (educado) para afrontar el dolor voluntario como herramienta de trascendencia.

Todos los grandes ejemplos de trascendencia que conocemos están rodeados de la aceptación de una muerte rodeada de grandes sufrimientos aceptados voluntaria y libremente.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Mis impresiones de NewYork




INFORMACION GENERAL DE LA CIUDAD

Para el que no ha estado se ha de explicar que la ciudad de NY tiene 5 Boroughs o Municipalidades, todos ellos islas a excepción del Bronx que está en el continente.  Las islas son Manhattan, Queens, Brooklin y Estaten Island.  Manhattan está separada del Bronx, al norte, por el río Harlem, del que toma el nombre el barrio o distrito, que está situado al norte de Manhattan y por tanto separado del Bronx por el río de su nombre.  Queens y Brooklin están separados de Manhattan por el East River y la isla en la que están se llama Long Island, de la que, Queens y Brookilin solo ocupan una pequeña parte, la parte más al sureste de toda la isla.  Estaten Island está separada tanto de Long Island y de Manhattan por el estuario del río Hudson.  Y finalmente Manhattan está separado del continente (New Jersey) al este por el río Hudson y al norte como hemos dicho por el río Harlem que es en realidad un afluente final o un brazo del río Hudson.  Geográficamente enrevesado pero necesario para entender la enormidad de los puentes que unen las partes de NY entre si.

Los dos aeropuertos están en Queens, y el JFK es el que está más alejado de Manhattan.

NY tiene 9 millones de habitantes y es la ciudad más poblada de USA.  Si contamos el área metropolitana de influencia directa se calcula que la población es de 22 millones de habitantes.


LA DESMESURA

Cuando llevas un par de días en NY intentas, yo al menos, encontrar palabras para expresar de forma resumida la impresión que te causa la ciudad. Y cuesta mucho elegir sobre que aspecto centrarse.  Entre otras cosas por que te vas sorprendiendo a cada paso y vas cambiando o intercambiando imágenes mentales entre lo que creías y lo que ves, entre lo que te habían dicho y lo que en realidad contemplas.  Como cualquiera, yo también tenia un montón de prefiguraciones que al contrastar con la realidad creaba nuevos marcos mentales a los que a menudo me resistía y en los que con frecuencia me rendía, no sin asombro y con cierto grado de incredulidad.  Una de las frases más auto-repetidas es: no me lo puedo creer, y lo tenia delante, listo para aceptarlo por mucho que me costara hacerlo en un primer momento.  A medida que van pasando los días te vacunas ante lo difícil que es tragar con tanta desmesura.  Porque si hay alguna palabra para definir el conjunto, es esa: desmesurado.



LOS CONTRASTES

Salta a la vista que NY es una ciudad de contrastes, pero no es suficiente.  Es tal la complejidad de las realidades que chocan entre si, que parece imposible hacer viable una ciudad así, socialmente hablando.  Sin embargo funciona.  Si, funciona a pesar de la pobreza que ves a menudo en las calles, funciona a pesar de que te explican que tan solo el 20% de los neoyorquinos tienen coche, funciona aunque te digan que el 90% de los neoyorquinos solo tienen 10 días de vacaciones al año, funciona a pesar de que te digan que cada día emplean de media dos horas para desplazarse a su trabajo, pues es imposible vivir en Manhattan con alquileres medios de 3000$ por un apartamento de una habitación, que equivale al sueldo máximo de cualquier empleado normal.  Contraste con los apartamentos de Chelsea junto a la High Line, anunciados desde 2,5 millones de dólares el más pequeño de una habitación hasta los 6 millones de dólares los de 3 y 4 habitaciones.  Y sin embargo se venden.  Hay tanta variedad de gentes que el mercado sobrevive y crea los productos para que sea posible el  renacimiento urbanístico en el que están metidos los barrios que durante la recesión fueron abandonados por las actividades comerciales o industriales. Parece imposible que el sistema lo soporte, y durante estos días me he planteado a menudo si no estaremos ante el canto del cisne previo al colapso final de nuestro mundo globalizado.  El fin de la civilización occidental industrial que predice la teoría de Olduvai.


LOS COCHES

La primera impresión al llegar al aeropuerto es que solo hay Toyotas.  Todos los taxis eran  de esta marca, la mayoría Camry y muchos de ellos híbridos.  Pero el taxi que el ayuntamiento ha decidido imponer  como modelo único –después de diez años de luchas legales– es el Nissan NV200 fabricado en la planta que Nissan tiene en Mexico.  Al margen de los taxis amarillos, lo más llamativo es la cantidad de coches japoneses o coreanos que hay.  Mi impresión era que la mayoría eran Toyotas, Hyundai, Samsung, Honda, Nissan, Infinity, Lexus o Acuras.  A veces me paraba a contar cuantos veía en un semáforo y comparaba cuantos japoneses, cuantos europeos y cuantos americanos veía entre los 20 o 30 que esperaban el verde.  De cada diez: 6 o 7 asiáticos, 2 europeos y 1 americano.   Pero esta primera impresión tuve que ir matizándola a medida que pasaba más días en NY.  La proporción varia mucho dependiendo del barrio y de la hora.  Así fue como empecé a ver muchos Dodge, Christler, Ford, Lincoln, Cadillac, GMC, la mayoría SUV urbanos de grandes dimensiones, al lado de los cuales nuestros Q7 o Mercedes GL parecían pequeños.  Los Suburban, Yukon, Durango, Escalade y similares son monstruosamente grandes, desmesurados para el uso urbano al que están destinados.  Bastantes berlinas Mercedes de alta gama, menos BMWs y Audis, casi ninguno de otras marcas europeas.  Pero la gran mayoría seguían siendo los asiáticos.  En ningún sitio había visto tal concentración de Lexus, Infinitys y Acuras, parecía que los regalaran.  El SUV que más me impresionó por lo grande y bonito que era, fue el Infinity QX80, no lo había visto nunca. Un autentico monstruo con un motor V8 de 5,6 litros y 400cv.  Para mi, estéticamente muy por encima del máximo exponente del SUV americano que podríamos decir es el Cadillac Escalade.  He de aclarar que, ni teniendo el dinero que cuesta, compraría un coche así... pero eso no quita mi admiración por el fenómeno.


LOS RASCACIELOS

Está claro, para mi, que la imagen prototípica de NY, es el Manhattan de los rascacielos.  A pesar de saberlo cuando los tienes encima, te das cuenta verdaderamente de lo que son y lo que representan: un poderío industrial difícil de imaginar y cuantificar.  Después de unos días ya te parecen normales, pero no. No es normal tal cumulo de acero y cristal para demostrar que tienes más que el vecino. Pues la pugna por elevar rascacielos, a cual más alto que el anterior, es en el fondo una cuestión de vanidades, a veces personales, a veces corporativas.
Como es un hecho muy significativo he buscado y resumido la historia evolutiva de los rascacielos neoyorquinos para aquellos que algún día visiten esta ciudad y tengan curiosidad histórica.

Se puede decir que la evolución de los rascacielos tuvo cinco etapas que corresponden a diversos hechos históricos que determinaron su diseño y construcción, así como a las corrientes artísticas que se aplicaron en esas etapas.

Etapa previa. (1850-1888). Esta etapa está marcada por dos hechos importantes: la Exposición Universal de 1852, cuando Samuel Otis presenta el primer ascensor de la época moderna, y la Guerra Civil Americana (1860-1865) que consolida a Nueva York como la capital financiera de Estados Unidos. Se caracteriza por el creciente interés sobre los edificios altos y de esa época eran edificios como el Old Post Office Building en Park Row, los edificios Tribune y Western Union. Un papel relevante para el futuro desarrollo del rascacielos fue la construcción del Puente de Brooklyn (1869-1883).

Primera Etapa (1889-1916). Se inicia con la construcción del primer rascacielos con estructura de acero de la ciudad, el Tower Building, y termina en plena Primera Guerra Mundial y la promulgación el primer reglamento de Zonificación de Nueva York de 1916. Esta etapa está marcada por el crecimiento de la influencia del poder financiero de Estados Unidos, el inmenso poder de las trust, y por supuesto, la Primera Guerra Mundial. Los rascacielos de la primera etapa se distancian de la famosa Escuela de Chicago, y tratan de buscar un estilo propio, por lo que estos edificios son, muchas veces, de diseño muy tosco. Esta época está dominada por edificios como el Singer Building, y el Woolworth Building que fueron los más altos del mundo por esos años.

Segunda Etapa (1916-1940). Está marcada por la Ley de Zonificación de 1916 que surgió a raíz de la construcción del Equitable Building y que reguló el diseño y la forma de los rascacielos y que dio origen a la famosa forma del "Pastel de Bodas". Lógicamente está época está dominada por el nuevo papel de Estados Unidos del país más poderoso del mundo, por el "boom" económico de los años 20, que implicó un verdadero "boom" en la industria de la construcción en Nueva York, y que tuvo como nuevo campo de pruebas el área de Midtown Manhattan; y por supuesto esta etapa culmina con la Gran Depresión y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En esta época el rascacielos adopta el diseño escalonado y el Art Decó como su sello de distinción y es en donde se realizan las grandes proezas arquitectónicas, fruto del desenfreno económico de los años 20 y del esfuerzo por salir adelante de la Gran Depresión en los años 30. Así, los rascacielos Chrysler, Empire State y el Rockefeller Center son el sello distintivo de esta etapa, en la cual el Empire State Building, con sus 102 pisos dominaría al mundo durante más de 40 años.

Tercera Etapa (1945-1974). Esta etapa está marcada por la elección de Nueva York como sede de la Organización de las Naciones Unidas y la prosperidad económica que vivió los Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial, y que benefició a la ciudad de Nueva York en todos los aspectos: un gigantesco boom de la construcción que modifica el perfil de la ciudad como nunca antes. Culmina con la severa crisis financiera, fiscal y social que atraviesa Nueva York desde finales de los sesentas y que lleva casi al colapso a principios de los setentas. En esta etapa de postguerra, de renovación urbana, crisis sociales, temor a la Guerra Fría y récords mundiales es dominada por el Estilo Internacional, y por la ley de Zonificación de 1961, que elimina el concepto de rascacielos de "Tarta de Boda" y propone inmensos monolitos de cristal y aluminio a cambio de crear plazas públicas. Así, en este contexto, se construyen cuatro mega-proyectos: las Naciones Unidas, el rascacielos del Chase Manhattan Bank, el Pan Am Building, y por supuesto la construcción de las Torres Gemelas del World Trade Center.

Cuarta Etapa (1976-2001). Esta es la etapa de recuperación económica y se centra en la etapa de globalización económica, la caída del comunismo, la avaricia de los años ochenta y noventa y culmina trágicamente con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 que derrumban las Torres Gemelas del World Trade Center. En esta época encontramos el dominio de la arquitectura postmoderna y por edificios como el Trump Tower, el AT&T Building y el World Financial Center, así como la reconstrucción de Times Square.

Quinta Etapa (2001-Presente). El trauma de los ataques del 11 de Septiembre se va superando a lo largo de los siguientes años pero Nueva York acusa la crisis económica que se inicia hacia el 2007 y retarda los planes de reconstrucción del Wordl Trade Center que tardara más de 10 años en reconstruirse como Zona Zero.  Desde hace un par de años la ciudad vive un nuevo boom arquitectónico, centrado sobre todo en la reconstrucción del World Trade Center, el edificio Oculus de Calatrava y la Fredom Tower o Tower One, la más alta de NY, pero también con nuevos edificios como el Bank of America Tower, The New York Times, el Bloomberg Tower y las nuevas construcciones al sur de Times Square, eje central de la nueva metamorfosis.


CUESTIONES PRACTICAS

Epoca del año. Dependerá de la época del año en que se puede viajar.  Si es elección, o sea se puede elegir la época del año, lo mejor es primavera, no más tarde de San Juan, por que a partir de finales de junio el calor es verdaderamente importante, nuestro guía nos lo explicó al detalle.  Ni se os ocurra hacerlo en julio o agosto. Imposible estar al solano más de media hora, si no llevas sombrero con paraguas incorporado, como hemos visto a turistas japos llevar estos días.  Las temperaturas de 35º son normales y la humedad ambiental es apabullante.  Si viajáis por primera vez es una pena hacerlo en invierno, los parques están mucho más bonitos en primavera, y sobre todo por que hay muchas nevadas y ocasionalmente caos circulatorio con las aceras congeladas.  Si no es la primera vez y vais de compras exclusivamente, el ambiente navideño, según nuestro guía, es de lo mejor y un buen momento para viajar pues las tarifas son más bajas fuera de los días señalados de navidad y fin de año.  La temporada baja empieza a partir del 2 de enero.  El mes en que llueve menos es Junio.

Ropa y equipaje. Llevad poca ropa, la que necesitéis de más la podéis comprar allí. La ropa de marca es más o menos como aquí de precio, pero hay tiendas de ropa mucho más barata que aquí. Llevad solo equipaje de cabina sin facturar.  A la vuelta compráis una maleta o bolsa grande de viaje y la llenáis con las compras, la facturáis y si se pierde en los transfers ya os llegará con algún día de retraso.  Zapatos cómodos, mejor un solo par y si necesitáis unas buenas bambas de callejear compraros unas Skechers americanas que allí son la leche y hay muchos más modelos que aquí, y mucho más baratos.

Hoteles.  Mirad bien la situación. El ideal es la zona al Oeste de Times Square, pero no más allá de la 8a av.  pues tendréis que caminar demasiado, o coger autobuses para acercaros a las zonas centrales.  El nuestro estaba muy bien situado en la 8a Av con la calle 46.  La calle 42 con la 7a o la 6a es donde hay mayor concentración de lineas de metro, es la zona de Times Square.  Así que  desde nuestro hotel, en diez minutos caminando teníamos acceso a cualquier linea de metro para ir a cualquier parte de NY.
El hotel Riu Plaza Times Square es normal, no de lujo, y hablan español todos los empleados, de hecho casi todos los que se alojan son turistas españoles o sudamericanos, no sabemos por que.  En un restaurante de la zona Hell’s Kitchen, cuando les dijimos que éramos españoles nos dijeron: ah! entonces estarán alojados en el Riu Plaza no? y nos quedamos a cuadros.  Este hotel no lo elegimos nosotros, nos lo proporcionó la agencia de viajes en donde contratamos el paquete avión + hotel, y conociendo a Anna, que mira bien lo que compra, fue una oferta de muy buen precio para lo que corre por ahí...

Calles.  Manhattan es una isla alargada de norte a sur.  La cuadricula de las calles es muy práctica.  Las que van de norte a sur son Avenidas, comienzan la numeración  de este (derecha en el plano) hacia oeste. Hay 11 avenidas y la 5a Avenida marca la diferencia entre el este y oeste de las calles.  Las calles son las transversales y comienzan al sur y van subiendo hasta la 140.  Cada calle está divida en dos denominaciones por la 5a avenida, así las partes de una calle al este de la quinta son las East Str. y las partes de la misma calle que están al oeste de la quinta son las West Str.  Por ejemplo:  si te dan un numero de calle te indican primero el side, o sea si es 306 West 46th Str. quiere decir que este numero estará a la izquierda de la quinta avenida.  Las avenidas son unidireccionales de 4 carriles, alguna quizás algo más, pero no son tan anchas como una Diagonal, por  poner un ejemplo.  Las calles son de media como la calle Muntaner, algunas incluso menos, pero hay algunas pocas excepciones notables como la calle 42 que es tan ancha o más que alguna avenida y tiene doble circulación, algo raro en NY. Lo habitual es único sentido.  Las calles están fatal de asfaltadas y algunas tienen carril bici que a menudo es invadido por las hordas peatonales, cosa que ocurre siempre a las 5 y pico de la tarde cuando sueltan al personal y todos van como locos con la mirada perdida en el horizonte... a la busca del metro o bus.  Cuando andéis por una calle atestada procurad no pararos en el centro para mirar un plano o el móvil, por que os arrollaran sin piedad y además os insultaran en argot sin contemplaciones.
Si has de calcular tiempos de recorrido ten en cuenta que las distancias son grandes. Cada 4 calles tardas 10 minutos en andarlas, cada avenida 5 minutos en recorrer la manzana.  Son rectangulares, no cuadradas.
Por cierto olvidaros de aceras pavimentadas estilo ensanche barcelonés.  Lo nuestro es de lujo comparado con la cutrez del piso callejero neoyorkino.

Bicis. Pocas, poquísimas bicicletas en el tejido urbano de Manhattan, comparado con el gentío que lo habita y patea. O comparado con lo que vemos en BCN.  Aunque NY tiene 1600 km de carril bici, su utilidad no es comparable a BCN con sus 130 km.  Eso es debido a que en Manhattan solo hay unos 250km de esos 1600km, el resto está en Queens, Brooklyn, Staten Island y Bronx.  Tiene mucho carril a lo largo de las riberas del Hudson para pasear y hacer excursiones pero en el trafico de Manhattan el uso principal del carril bici lo hacen tanto los peatones como los coches mal aparcados invadiendo el carril.   En mi opinión hacer bike por Manhattan es una aventura para frikis y atrevidos amantes de la perpetua lucha entre el coche y la bici.  Un placer-deporte para muchos, entre los que me encuentro, que en BCN ya no es posible practicar debido a la exagerada regulación que se nos ha impuesto.  En NY si vas por la acera te arriesgas a que te insulten a cada momento y si te pilla un policía de la NYPD te mete una multa de ordago, no así si haces el indio entre coches.  Eso es a tu riesgo. Las bicis de alquiler llevan un seguro extra por si te la roban que vale 3$ por día.  El casco solo es obligatorio para menores de 14a.  De hecho solo vi bikers con casco en aquellos que se les veía auténticos amantes de la bici, que en general llevaban bicis de carretera chulas o singles, muchas singles urbanas guapísimas (singles=bicis sin cambios de marcha, con un piñón único  y un solo plato).  Como apenas hay cuestas se entiende que el uso de las singles esté tan extendido.  A diferencia de Manhattan en Brooklyn (no estuvimos en Queens) las bicis son mucho más abundantes y los aparcamientos de bicis al lado de las bocas de metro recordaban Amsterdam por lo atestado y por el tipo de bicis urbanas.  El guía nos explicó que mucha gente, que vive en Brooklyn o en las afueras deja la bici allí, para coger el metro e ir a trabajar a Manhattan, para ahorrarse atravesar los puentes y el tráfico.  Debe ser habitual, como aquí, que roben bicis, pues los candados y cadenas son todos de tamaño americano, o sea desmesurados.
Nosotros alquilamos las bicis al lado de Central Park para tres horas, pero después vimos que es mejor alquilarlas cerca de los muelles, concretamente frente al Pier 86, al lado del museo Intrepid Sea, Air and Space Museum, (sobre el portaaviones Intrepid, que por cierto es espectacular y vale la pena visitarlo si tenéis tiempo) allí hay un alquiler de bicis mucho más barato, la mitad, que el de Central Park y con bicis super nuevas, no como las que pillamos nosotros que eran de la época de maricastaña.   Si vuelvo a NY alquilaré una bici para todo el día pues las distancias a pie son excesivas y si vas en metro te pierdes parte del encanto de la ciudad. Eso si, con un buen candado y un casco por si las moscas.  Las City Bikes están desaconsejadas pues los periodos para dejarla en una estación de bikes, de las que hay muchas, es de media hora. Si te pasas de tiempo te cargan automáticamente 18$ cada hora de más.  Sirven para hacer desplazamientos pero no para hacer turismo, pues tendrias que esta cambiando a menudo y pendiente del reloj.

Transporte publico. Es muy eficaz, eso es lo primero que hay que decir.  Los metros van en el sentido de las avenidas o sea de norte a sur, y los buses van transversalmente, una linea en cada calle de este a oeste.  Super practico.  Es conveniente pillar una Metrocard de una semana.  Por 30$ solucionas el transporte, pues sirve tanto para metro como para el bus.  En caso contrario cada trayecto único cuesta 2,75$. Si echáis cuentas queda amortizado enseguida.   Los metros en general son del año de la polka, pero es comprensible por que la red de metro es de las más antiguas del mundo, las estaciones también son antiguallas pero tienen su encanto.  Nuestros metros y ferrocarriles despertarían envidia a los neoyorquinos.  Los buses son como aquí pero con más frío todavía... Evitad las horas puntas, o sea a primera de la mañana y entre las 5 y las 6 de la tarde. Los metros van a reventar y las colas de los autobuses son largas, muy largas.
Los taxis son relativamente baratos, no son más caros que aquí.  Del aeropuerto JFK, (que está donde aquel perdió el gorro, al final de Queens) a Manhattan se tarda una hora en horario normal, si es en horas punta pueden ser dos horas.  El precio ha de ser negociado de antemano, de hecho hay una tarifa flat anunciada en los costados de los taxis que la practican, que son la mayoría. Depende del lugar de Manhattan puede oscilar entre los 50 y los 70 dólares el trayecto. En este precio se incluyen las tasas y los peajes del túnel o del puente que se atraviese.  Yo deje 5$ de propina a la taxista ecuatoriana que nos devolvió al JFK al marcharnos porque era una crack que a preguntas mías sobre NY que no sabia contestar se conectaba con el Siri de su IPhone 6 y nos informaba de la búsqueda Google... un lujo.  Como hicimos el trayecto en hora punta estuvimos exactamente dos horas para llegar al aeropuerto.  Entonces entendí porque nos habían recomendado salir del hotel con 5 horas de antelación al vuelo...

Visitas a Museos, Rascacielos y demás.  Una vez estudiado el tiempo disponible y las prioridades de lo que os gustaría ver buscad un CityPass adecuado. No son baratos. Nosotros elegimos un CityPass Explorer, que por 120$ te deja elegir 5 opciones entre 60 y pico posibilidades.  Elegimos ver o hacer: 1) Alquiler de bici por tres horas para Central Park, 2) American Museum of Natural History,  3) Top of the Rock (Rockfeler Tower, segundo más alto rascacielos),  4) Tour en barco HighLights, 5) Tour en Bus Turístico por UpTown y DowTown.    No elegir el MET (Metropolitan Museum of Art) por que la entrada no tiene precio, es la voluntad que quieras donar... nosotros dimos 20$ por los dos, más la audioguia de m... que nos costó 7$ a cada uno... aunque luego les hicimos la pirula y se la pasamos gratis a unos colombianos, pues no te hacen dejar ningún documento :)

Que és imprescindible hacer o ver a nuestro juicio.   Aunque esto es muy personal hay que mojarse y decidir. Hay que priorizar las visitas, pues en una semana no da para ver todo lo visible. Para nosotros, y en este orden de prioridades, esto sería lo imprescindible si dispones de una semana.  Lo que falta, quedará para la próxima vez...

Bus Turístico, el primer día.  Así te haces una idea global de NY.  Primero 2,30h para DownTown y despues 2h para UpTown.  Mejor cogerlo a primera hora de la mañana, a las 9h. y acabar en Central Park South, para comer en el Plaza Food Center.
Central Park, en bicicleta, una hora y media, ampliable según paradas. Dentro del parque visitas obligadas: Imagine en el corner Strawberry Fields, Balto monumento al heroico perro husky, la fuente Bethesda la super clásica de todas las pelis, el paseo de los literatos con bronces de escritores con Shakespeare a la cabeza y la escultura de Alicia en Wonderland (que nosotros no vimos).
Uno cualquiera de los tres posibles rascacielos:  Top of the Rock, Empire State, Freedom Tower o Tower One.  De día o de noche.  A nosotros nos pareció mejor hacerlo de día y en la zona media de la ciudad, como es el caso del Rockfeler, pues desde los otros no se ve Central Park desde el aire... y vale la pena la vista.
Tour en barco para ver Manhattan desde el río Hudson. Mejor en el que se inicia a las 7 de la tarde para ver la puesta de sol y al regreso ver el skyline nocturno iluminado que es una maravilla. Tomando esta opción se obvia la necesidad de subir a un rascacielos por la noche.  Acaba a las 10 de la noche.  Llegad antes de las 18h al Pier 86 o reservar... porque se embarca por orden de llegada y es importante coger buen sitio en popa.
MET sin palabras.  Una mañana o una tarde. Unas 3 horas, centrándose solo en pintura.
Museo de Historia Natural, aunque un poco anticuado vale la pena por la parte de dinosaurios y mundo marino.  La parte etnográfica también es interesante pero le hace falta un look más moderno.  Unas dos horas es suficiente.
Recorrer la 5a avenida y, al pasar, entrar en la Catedral de San Patricio a dar un vistazo.
Recorrer Broadway desde Times Square hasta Madison Square o Union Square
Visita a pie por DownTown: Battery Park, Distrito Financiero, Zona Zero, Tribeca, Greenwitch Village.  Una mañana.
High Line y Chelsea Market.  Dos horas.
Comer un sandwich de pastrami en Katz o Deli Carnegie
Comer o cenar en el Plaza Food Center.
Comer o cenar en el Eataly en Madison Square, frente al edificio Flatiron.
Cenar en el HardRock Café de Times Square, y pedir de postre un Cheesecake de Oreos
Visitar la Gran Estación Central y la tienda Apple que hay dentro.  Una hora.
Visitar el Lincoln Center. Una hora.
Atravesar Nolita y ChinaTown sin perder mucho tiempo. Una hora.
Comprar en Whole Foods, supermercados ecobio brutales, hay varios, pero recomendamos parar en el de Columbus Circus para hacer una pausa café o birra. Así  también veis al discutido Colom, que allí todavía siguen pensando que era genovés...
Pillar la linea M de metro en Times Square, para ir a visitar el barrio de Williamsbourg en Brooklyn.  Aprovechando que estáis cerca atravesar la zona judía ortodoxa de Brooklyn, sin perder tiempo, solo para ver lo pintoresco de las vestimentas y el cambio de aspecto del barrio.  Media mañana.  Regresar a Manhattan nuevamente en metro.  A no ser que desde Williamsbourg queráis ir al centro de Brooklyn en metro y regresar a Manhattan andando por el puente de Brooklyn (algo más de 2 km). Nosotros no lo hicimos.


Desayunos, precios de las comidas, propinas y uso de VISA.  Los hoteles no incluyen, en su mayoría, el desayuno; hay que hacerlo por la calle. Entre multitud infinita de opciones, acertar es cuestión de vista y de suerte.  En general no salíamos nunca por debajo de los 20$ para los dos.  Los donuts, carrot-cakes, cheese-cakes y demás son espectaculares en casi cualquier sitio.  Los Starbucks son abundantes y el café americano es generalmente bueno.  Las comidas al mediodía se pueden substituir por un buen sandwich, los de pastrami son para mi los mejores, pero los philly cheese steak o los wraps de salmón y lechuga también son excelentes para una comida.  Ensaladas espectaculares y en muchos sitios te las puedes montar a tu gusto.  Los carritos de hotdogs y de halal están en cada esquina y son otra opción para seguir callejeando. En general una comida de sandwich sale por 10$ por cabeza bebida a parte.  Una birra cuesta 7$ de promedio, un capuccino 4$, un café 2-3$ y un agua embotellada tamaño individual sale por 3$, si, carísima, aunque también depende del sitio. En los restaurantes te traen el agua del grifo de forma automática, no hace falta pedirla, en algunos te traen ya un vaso grande (tamaño americano) o bien en algunos una botella, de cristal, eso si, rellenada de agua absolutamente potable pero con gusto a cloro.  El vino es bastante caro, no menos de 25-30$ el más económico. Los menús, en general de dos platos, oscilan entre los 25-30$, bebida aparte.

Las propinas son un punto importante. Como sabréis el servicio no esta incluido, así que cuando te llega la nota viene al final, casi en todas partes, un pequeño recuadro que te indica lo que has de dejar, ofrecen tres opciones: un 15%, un 18% o un 20%.  Si pagas con VISA, se la llevan (no como aquí que te traen la terminal y tienes que meter el pin) y te traen de vuelta la VISA con la cuenta para que la firmes, es en ese momento cuando puedes anotar con el boli, que te dejan, la cantidad de propina que añades, es importante no dejar en blanco el lugar destinado a la propina por que te pueden ellos añadir lo que quieran, ya que ya han cargado la numeración de la VISA en su sistema.  Lo que hacen, después de llevarse la cuenta firmada con el añadido de la propina, es volver a cargar en tu VISA esa cantidad en concepto de servicio.  Es complicado pero según nuestro guía no hacen pirulas por que está muy penado si los enganchan con reclamaciones de turistas.  Nosotros tardamos en saber como iba el sistema un par de días, y, mientras, lo que hicimos fue dejar siempre propina en metálico si pagábamos con VISA.  Guardar las copias de los cargos es importante para comprobar a posteriori que no hay ningún abuso.

En 2016 el sistema de VISA con chip y pin no está extendido como aquí, más bien son pocos los establecimientos que tienen este sistema.  Al pagar la MetroCard con VISA, en las maquinas que hay en las estaciones de metro, hay un punto concreto que quiero mencionar:  al meter la tarjeta de crédito te pide un código que de entrada piensas que es el pin, pero no, no pide el pin de la VISA, lo que pide es el código postal tuyo... algo que no entendimos de entrada sino hubiera sido por que teníamos a nuestro guía urbano al lado.





El uso de un guía turístico.  Nosotros lo contratamos desde aquí por internet, nos gustó su pagina web: http://www.capanovayork.cat/ Lo contratamos tres mañanas de 4 horas cada una.  Un dia para DowTown, Baterry Park, Zona Zero, Distrito Financiero y Tribeca, otro para Chelsea, Soho, Nolita y Chinatown y otro para Brooklyn.  El resto de cosas las hicimos por nuestra cuenta.  El guia es útil por varios motivos, primero por que te proporciona información que no sale en las guías turísticas  o si sale a veces no la has encontrado cuando debieras, otro factor es que te motiva la visita a pie cosa que en algunos momentos de cansancio agradecimos, y en tercer lugar  ahorra discusiones entre nosotros sobre el que hacer o a donde ir en muchos momentos. Además de todo ello proporciona conversación amena y comentarios sobre los avatares de la vida diaria en Manhattan, además de consejos sobre sitios a donde ir a comer, desayunar o comprar determinadas cosas. Obviamente no es imprescindible recurrir a un/a guía turístico, es, en todo caso, un pequeño lujo.  Las tarifas son variables pero a nosotros nos salió por 450$ tres mañanas de 4h.  Nos podéis ver fotografiados por él en su facebook https://www.facebook.com/capanovayork/ el 22 de junio.  Marc Tió, es un periodista freelance que vive desde hace 8 años en Manhattan y es, además, corresponsal de RAC1 en NY.